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miércoles, 25 de febrero de 2015

UN CORTINO COLMENERO EN LA MONTAÑA

A muchos de nosotros, cuando hemos caminado por el Portanchito, nos ha llamado la atención una construcción circular en una ladera al otro lado del arroyo Valhondo. Pues no es otra cosa que otro de los elementos más curiosos de la arquitectura vernácula extremeña: un cortino (o cortín) fortificado, también conocido como colmenero fortificado o amurallado.  Su función es la de albergar colmenas para protegerlas del frío, el viento o de animales que podrían atacarlas. 








Mucho más habituales en el noroeste de España para salvaguardar las colmenas del ataque de los osos, en Extremadura encontramos algunos conservados en el norte de la región y  pocos más en la propia ciudad de Cáceres, o pueblos como Brozas, aunque lo esencial del diseño es común en todos estos lugares. Muro circular con una pequeña puerta de acceso que no suele medir más de un metro de ancho y alto. En el interior, construido normalmente en cuesta, se disponen las colmenas en hileras, que se depositan en plataformas individuales que se construyen de forma escalonada para evitar el solapamiento espacial de las distintas colmenas. En este caso además aparece un pequeño cobertizo para guardar los aperos del apicultor.







A unos cientos de metros del Santuario de nuestra Patrona podemos contemplar este precioso cortino muy bien conservado y en funcionamiento. El lugar es espectacular con unos retazos de bosque mediterráneo interesantes, gran cantidad de fósiles y minerales curiosos y al lado de las minas de Valdeflores que ya os mostraré, así es que no puedo hacer otra cosa que recomendaros la visita de esta preciosa zona de la periferia de la ciudad.



martes, 24 de febrero de 2015

CONVENTO DE SAN ANTONIO DE PADUA EN GARROVILLAS I

Aunque algo alejado de la ciudad de Cáceres, el convento de San Antonio de Garrovillas es lo suficientemente espectacular como para que haga esta pequeña excepción y os lo muestre. En este artículo me centraré en la fundación del convento y en su iglesia. Su estado de abandono es consecuencia no sólo de la famosa desamortización de 1843, sino de la desidia y el mal trato de los responsables privados y públicos desde aquel día hasta hoy mismo.



















La Bula fundacional es otorgada el 16 de marzo de 1476 por el Papa Alejandro VI , a instancias de los Condes de Alba de Aliste; Enrique Enríquez y Mª Teresa de Guzmán (1405 – 1488), en ella se dota: “Monasterio con Iglesia, claustro, casa, cementerio y oficinas, bajo la advocación de San Francisco”. Su fundación responde a la promesa hecha por Doña María de Guzmán el Bueno y Figueroa, hija del Conde de Niebla, puesto que su marido Don Enrique Enríquez, primer Conde de Alba de Aliste, estaba cautivo en Toro por el rey portugués Alfonso V el Africano, la devota esposa prometió que si su marido salía con vida del cautiverio portugués, fundaría un Convento en Garrovillas, y cumplió su promesa.














La primitiva edificación gótica fue profundamente transformada, ampliada y adecuada a los gustos propios del renacimiento durante la segunda mitad del siglo XVI. En las obras intervino Pedro de Ibarra, uno de los principales arquitectos de su tiempo. De este periodo son buena parte de la iglesia, con sus espectaculares bóvedas de crucería, y el magnífico claustro, en el que estuvieron enclavadas las capillas del Cristo de las Injurias y de la Vera Cruz.








Entre 1656 y 1661 tiene lugar una nueva y amplia reforma con dineros que obtiene Luis Enríquez de Guzmán (IX conde de Alba de Liste) en Nueva España y Perú, donde fue Virrey. El templo se orna con suntuosos retablos y pinturas y allí se entierran el conde y su esposa. Sus tumbas se ornan con esculturas de mármol de ambos en actitud orante, esculturas cuya localización actual se desconoce.


En 1668, los habitantes del pueblo sufragan la edificación de la sacristía, cerrándose el ciclo de la principales obras en el conjunto. En ella encontramos los mejores restos de pinturas observándose un doble lucido que la ruina ha dejado al descubierto.


















La famosa y desgraciada Desamortización provocó la exclaustración de los frailes y su posterior destrucción. La huerta fue dividida en cinco lotes para ser subastada, la iglesia y las restantes dependencias fueron vendidas. Desde entonces sus muros han servido para albergar como fábrica de tejidos, herrería, esquiladero de ovejas y establo.


FUENTES BIBLIOGRÁFICAS:
http://alkonetara.org/files/convento_de_san_antonio.pdf
http://blogs.hoy.es/paraisos-olvidados/2013/02/07/el-convento-de-san-antonio-de-padua-170-anos-en-el-olvido/

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