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jueves, 27 de agosto de 2015

LO QUE NOS QUEDA DE LOS FRATRES DE CÁCERES

Todos conocemos el barrio de los Fratres, pero muchos cacereños no conocen la procedencia de este nombre y toda la historia que se esconde detrás de él. Hoy os voy a contar muy brevemente su origen, su final y qué podemos ver en la ciudad aún de esta antigua orden religioso-militar.

Durante la reconquista de España se extendieron las órdenes militares, creadas por los nobles a los que el Rey iba “regalando” terrenos para favorecer el repoblamiento y la defensa de las tierras conquistadas. En 1170, cuando Fernando II reconquista la ciudad, nace un nuevo instituto religioso-militar a manos de D. Suero Rodríguez y D. Pedro Fernández, acordando crear una orden cuyo fin sería el de luchar contra los infieles y proteger los caminos que llevaban a Santiago. Eligieron para la ocasión el sonoro nombre de: “Congregación de los Frates de Cáceres  y Caballeros de la Espada”, aunque entre los vecinos se les conocía como “Cáceres y Espaderos”. Sitúan su sede en lo que hoy es la Iglesia de Santiago, en la que habría un templo anterior de esta época, y ya intramuros situaron la casa del Maestre, entre la actual Plaza del Socorro y la Calle tiendas.

La fortuna no acompañó a la Orden desde su fundación, protagonizando la famosa batalla en la que el emir Yusuf-abu Yacub volvió a tomar la ciudad y aniquiló a 40 miembros de los Fratres que resistían (según la leyenda) en lo que hoy es la torre de Bujaco, siendo este uno de los orígenes posibles del nombre de la torre, por evolución del nombre del emir. Aunque la historia nos dice que esto es únicamente una fábula, porque en esa fecha la muralla aún no se había construido.Según algunos autores esta matanza debió producirse en la torre del Palacio de Carvajal.

En 1183 Fernando II vuelve a tomar la ciudad con la imprescindible ayuda de los miembros de la orden, aunque esta nueva reconquista duró poco tiempo. Los Fratres establecieron su base en un castillo situado entre Galisteo y Coria que el Rey de León les donó en 1209. Poseían otras fortalezas, como la Casar de Palomero o la de Granadilla, aunque a decir verdad, la orden poseía más pretensiones que poder o riquezas.

El golpe decisivo para su disolución llegó con la definitiva conquista de Cáceres en el 1229 por Alfonso IX de León, que desde hacía años estaba enemistado con el Papa, la Iglesia en general y todo aquel que la representara. Estuvo a punto de ser excomulgado por conspirar junto a los musulmanes para luchar contra el reino de Castilla, posteriormente desobedeció las órdenes del Papa Celestino III cuando le prohibió, en dos ocasiones, contraer matrimonio con dos primas suyas, la primera Teresa de Portugal y posteriormente con Berenguela de Castilla. Con estos antecedentes es de entender que el rey no quisiera en la nueva ciudad conquistada más poder que el suyo, por lo que al redactarse los Fueros de Cáceres, la declara como Villa libre del poder nobiliario y del poder religioso. Aunque la colaboración de los caballeros fue fundamental para la conquista de la ciudad, el monarca les “invita” a marcharse y a cambio les ofrece los pueblos de Villafáfila, Castrotorafe y 2000 maravedíes. Los caballeros acceden y se marchan de la ciudad despojándose para siempre del nombre de los Frates de Cáceres, pasando a convertirse en la orden de Santiago.


Al ser expulsados de Cáceres y cambiar el nombre de la orden también deciden cambiar el símbolo que les caracterizaba y que mostraban en sus capas y escudos para adoptar la famosa espada en forma de cruz con flores de lis, que es común a otras órdenes religiosas. Abandonan, por tanto, su símbolo original que consistía en dos espadas cruzadas con las puntas hacia abajo, que como describe el Rey Sabio en sus escritos, son las dos espadas que sostienen el mundo: el poder espiritual y el poder temporal, es decir, el Rey es vicario de Dios en lo temporal como el Papa lo es de lo espiritual.


Y la pregunta es ¿queda algo de los Fratres en Cáceres? Pues más de lo que pensamos. Si nos acercamos a la iglesia que les sirvió de sede, la Iglesia de Santiago, a su puerta de los peregrinos, y nos fijamos en los canecillos, a la izquierda y parcialmente partido vemos el símbolo de la orden. Estos canecillos pertenecen al templo original del siglo XII-XIII. También está representado Santiago con los atributos de peregrino, así como las veneras que marcan y representan al santo camino. En el interior del templo aparece, de nuevo, el escudo de la orden. Si nos dirigimos a la calle de Caleros y enfilamos la cuesta que lleva a la Plaza del Socorro, vemos que la calle conserva el nombre de La Calle del Maestre, porque era la calle que llevaba desde el templo de los Fratres a la morada del Maestre de la Orden, que se situaba intramuros y de la que sólo queda la Torre de los Espaderos. En esta torre, en la calle tiendas, podemos volver a ver el símbolo de las dos espadas cruzadas. Y por último, un vestigio que creo que es de los más presentes: los apellidos Cáceres y Espadero. Os contaba al principio que en la ciudad a los miembros de la orden se les conocía como “Cáceres y Espaderos”, por lo tanto es muy probable que este sobrenombre lo tomaran además como distintivo y apellido de la pertenencia a los Fratres, y muy posiblemente todos los Espaderos (que tomaron como escudo el mismo de la orden) y Cáceres que existen por el mundo, lleven sangre de los originales caballeros de Santiago.












La verdad es que es un privilegio vivir en una ciudad con tanta historia, que alberga tantos secretos que nos quiere contar a través de sus piedras si nos fijamos con curiosidad, cariño y a admiración en sus DETALLES.

BIBLIOGRA CONSULTADA
http://www.camaracaceres.es/actividades/publicaciones/libros/completos/61/contenidos/morales.htm
http://norbacaesarina.blogspot.com.es/2013/11/la-leyenda-de-los-40-caballeros-de-los_30.html

martes, 25 de agosto de 2015

MÁS MARCAS DE CANTERO EN SAN MATEO

Ya hace muchos meses os enseñé las marcas de cantero del lado de la Epístola de la iglesia de San Mateo (pincha aquí para verlas), en lo que considero el conjunto más impresionante de estas marcas, de las que pueden contemplarse en la ciudad antigua de Cáceres. Pero me resultaba curioso que en otras zonas de la iglesia no aparecieran, o lo que resultó en realidad, que estaban más ocultas. Una mañana de este caluroso agosto decidí escudriñar cada una de las piedras del templo en el lado del Evangelio, es decir, la zona que está frente a la Torre de Sande; y allí estaban. No son ni tan abundantes ni espectaculares como las del otro lado, pero se merecían unas fotos y que os las enseñara en el blog. Os invito a buscarlas, no resultan tan difíciles de encontrar si uno se fija bien en los DETALLES. 



lunes, 24 de agosto de 2015

FIESTA DE QUINTOS EN ALDEA DEL CANO: EL TUERO

Si alguien ha pasado por la cercana localidad de Aldea del Cano entre el 15 de agosto y el 24 de diciembre, se habrá sorprendido al ver un gran tocón de encina en medio de su plaza. En el pueblo le llaman TUERO, y he de confesar que hasta que esta localidad no se convirtió en mi pueblo de adopción, nunca había oído hablar de esta tradición, a pesar de lo cerca que está de Cáceres. Es curioso ver cómo hay cosas que no cambian a pesar de los cambios, que en algunos lugares las tradiciones de quintos sobreviven a pesar de la desaparición del servicio militar, y ver cómo la gente defiende y mantiene los ritos que ya mantuvieron su padres, los padres de sus padres...



La mañana de Santiago, los quintos después de un buen desayuno, marchan al campo a arrancar un tocón seco de encina, y en eso quiero dejar las cosas muy claras; se escoge, con el permiso del Seprona y los dueños de las fincas, una encina muerta o gravemente enferma. Esto lleva haciéndose así ya varios años, y permite que convivan la tradición y el respeto por la naturaleza que en otros tiempos se olvidaba. Junto a los padres de los chicos y chicas (porque en este pueblo hay quintos y quintas) y alguna copilla, se arranca el tuero y se coloca en un remolque a la espera del día 15 de agosto, en el que se celebra la Asunción de María, pero como ellos son así, aquí celebran el día de la Virgen de los Remedios, patrona de la localidad. Este día, al finalizar la celebración eucarística, todo el mundo aguarda la llegada de los quintos con su aportación a la fiesta. Se espera con impaciencia la llegada del tractor que arrastra el remolque con el tocón de encina, mientras se comentan cosas como "el año de mi quinta era más grande", "qué grande este año" o "cada año es más pequeño", cosa que si fuera cierta, en los años que llevo disfrutando de la fiesta, el tuero ya sería un bonsái.

Algunos quintos veteranos enganchan unas fuertes cintas a las ramas cortadas o raíces de la encina, y empieza el momento de sacar la fuerza bruta para volcar el remolque y colocar el tuero en medio de la plaza. El momento en el que cae entre el polvo es especial, sin ser de allí me emociona, me hace acercarme al pasado, a la raíz de nuestras tradiciones, y uno no puede evitar aplaudir entusiasmado cuando el tuero llega al suelo, al lugar privilegiado que será su hogar durante más de cuatro meses. En este momento los quintos "pasan la manta", pidiendo dinerillo a los vecinos para continuar la fiesta de la que se tiene tantas ganas con esa edad. Entre los gritos de ensalzamiento a los quintos del año, se cruza el grito de "billetes, billetes" de los jóvenes, esperando a que en la manta caiga algo más calderilla.



El tuero permanece en la plaza hasta el 24 de diciembre, soportando los calores del final del verano, la lluvia, el trasiego de la plaza, los días de mercado... hasta la noche de Nochebuena, pero eso ya os lo contaré más adelante...



sábado, 22 de agosto de 2015

PALACIO TOLEDO-MOCTEZUMA ¿OLVIDANDO A PARTE DE LA FAMILIA?

Cuando visitamos los palacios de la ciudad antigua, podemos ver en sus portadas los escudos nobiliarios que nos ayudan a recorrer la historia del edificio. Pero como en muchas casas, parte de la familia olvida o relega a otra. Hoy pondremos el foco en el Palacio de Toledo Moctezuma, y para ello os contaré primero parte de su historia.

A principios del siglo XVI, el primer edil de Cáceres, el señor Pedro Cano, manda a su hijo, un chico inquieto y con más ganas de hacer carrera militar que eclesiástica, a las américas. Este joven llamado Juan Cano de Saavedra tuvo la habilidad de luchar en un principio contra Hernán Cortés, para posteriormente hacerlo a su lado y ganarse su confianza, colaborando con él en el sitio de Tenochtitlan o la conquista de Oxaca y Michuacán. En el año 1531 deciden casarle con la que se conocía como Isabel de Moctezuma, una bella chica de 21 años, que en esa época ya había enterrado a 5 maridos, dos de ellos también extremeños. Era hija del Huey Tlahtoani (jefe supremo) Moctezuma II y su esposa Tecalco, nacida según algunos autores en 1510 y según otros en 1500. 





Este matrimonio por fin sí le duró a la "poliviuda" Isabel, en realidad duró hasta su fallecimiento en 1550. De ellos nacieron cinco hijos, dos de las hijas se metieron a monjas en México, y de los chicos sólo uno quiso regresar al Cáceres natal de su padre, fue Juan Cano de Moctezuma y junto a él fundó el palacio del que os hablo hoy, sobre una edificación anterior. Éste se casó en 1.559, en Cáceres con doña Elvira de Toledo y Ovando, perteneciente a una de las familias de más relevancia de la aristocracia, dando origen a uno de los linajes de más renombre, con títulos como los Condes de la Enjarada, duques de Abrantes y Linares, o marqueses de Valdefuentes entre otros. Un hijo de Juan se casa con Mariana de Carvajal y Toledo, y tras ese enlace mandan hacer importantes reformas en el palacio. 




Por lo tanto podemos decir que el origen del Palacio Toledo Moctezuma y sus reformas se deben a las familias Saavedra (Juan Cano de Saavedra), Moctezuma (Isabel y Juan Cano de Moctezuma). los Toledo (Elvira de Toledo y Ovando) y los Carvajal (Mariana de Carvajal y Toledo). Si nos fijamos en los escudos de la fachada de este edificio, podemos ver en la torre cuadrada, en la esquina, mirando a américa, el escudo de los Moctezuma (13 coronas) junto al de Carvajal (banda) que aparece en otros escudos, el de Toledo (jaquelado), muchas veces confundido con el de los Ulloa y ningún otro. 

Si nos fijamos en los DETALLES, abandonado, en las traseras del palacio, en la zona cerrada por un reja, podemos ver un pequeño fragmento de piedra en la que se distinguen perfectamente unas hojas de higuera, restos de un escudo perteneciente a la familia Figueroa, pero ¿por qué está ahí?¿cuando emparentaron estas familias? Nunca sabremos si este hecho es fruto de la simple reutilización de materiales, o detrás hay una historia de familias, deshonra o algo parecido. Sea como sea, quería mostraros este DETALLE de la familia Figueroa en el Palacio Toledo-Moctezuma y contaros brevemente la el origen del edificio.




miércoles, 12 de agosto de 2015

UNA PIEDRA QUE QUERÍA MIRAR AL CIELO. PAREIDOLIAS III

Vuelvo a retomar el apartado de las PAREIDOLIAS,  que como ya os conté en otro artículo, es un fenómeno psicológico donde un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen) es percibido erróneamente como una forma reconocible. Una explicación de este fenómeno, conforme al funcionamiento del cerebro, fue descrito por Jeff Hawkins en su teoría de memoria-predicción.

Hoy nos acercamos a las traseras del Obispado, al adarve Obispo Álvarez de Castro, y si miramos desde lejos al muro de la izquierda (según avanzamos al Palacio Toledo-Moctezuma) nos parece ver un rostro que sale de entre las piedras, como queriendo mirar al cielo; parece una cara llena de dolor pidiendo misericordia. Algunos conocidos al verlo lo identificaron con la cara de Jesús, aunque yo no llegaría a tanto. Si nos acercamos vemos que es una piedra normal, no está tallada, es simplemente una enorme y curiosa casualidad.







 


martes, 11 de agosto de 2015

VESTIGIOS DE LOS DUELOS A ESPADA EN CÁCERES: CRUCES TUMULARIAS

¡Oh maldita y descomulgada ley del duelo, nacida en el infierno y criada y alimentada en la tierra, devoradora de vidas y haciendas, hija de ira y soberbia y madre de la venganza y perdición, ruina total de los humanos y perturbadora del sagrado templo de la paz!
Diego Duque de Estrada (espadachín)

Todos hemos visto en las películas, y leído en las novelas, los duelos de honor por una afrenta, al alba y acompañados de los padrinos, con pistolas o espadas, y debemos suponer que en nuestro Cáceres también se produjeron este tipo de enfrentamientos tan comunes en una parte de nuestra historia, y que nos han dejado leyendas como la del "Duelo del Arco del Cristo" que ya os contaré más adelante. Pero en este blog nos fijamos en los DETALLES, y si observamos bien, posiblemente encontremos testimonio de estos duelos escritos en la piedra. Para ello tenemos que hablar de las CRUCES TUMULARIAS. Las cruces tumularias suelen estar compuestas por una cruz y un túmulo (aunque no siempre) que puede tener distintas formas. Su motivación es siempre religiosa, pero el origen proviene de las muertes trágicas ocurridas, generalmente, por duelos a espada.

El fenómeno del duelo es antiquísimo, pero es llegado el siglo XV cuando los españoles inventamos y desarrollamos la esgrima moderna, y a  partir de ahí, conquistamos nuestro enorme Imperio y se establecen, desde los ideales del hombre renacentista y caballeresco, los modelos del honor y la honra que todo hombre debe seguir. En esos años, los españoles nos convertimos en los hombres más arrogantes, soberbios y orgullosos del mundo. La honra se coloca, entonces, por delante de Dios, hacienda, patria y Rey, y decimos que la mancha de honor solo con sangre puede limpiarse. El fenómeno del duelo se extiende como un reguero de pólvora por toda Europa, desde España e Italia, llegando a considerarse un verdadero problema social. Hubo épocas en las que un duelo podía producirse por un hecho tan insignificante como un cruce de miradas en la plaza de Santa María o el choque de dos hombros en el mercado de la plaza. Los reyes y generales intentaron prohibir esta práctica ya que perdían a muchos de sus más valiosos hombres para la guerra, aunque no lo consiguieron.

Es a partir de la finalización del Concilio de Trento (1563) cuando obtienen el apoyo de la Iglesia de Roma, y todos los participantes en duelos, incluidos sus padrinos, estarán descomulgados: 

 "Extermínese enteramente del mundo cristiano la detestable costumbre de los desafíos... Los que entraren en el desafío, y los que se llaman sus padrinos, incurran en la pena de excomunión y de la pérdida de todos sus bienes, y en la de infamia perpetua, y deben ser castigados según los sagrados cánones, como homicidas; y si muriesen en el mismo desafío, carezcan perpetuamente de sepultura eclesiástica".

Para los duelistas, descomulgados, no se podían pagar misas, y acababan sus restos enterrados en una fosa común las más de las veces. Por lo tanto, sus familias estaban en la necesidad de inscribir estas cruces tumularias en el lugar donde hubieran fallecido, para que cualquier persona anónima que pasase por allí, gentes que reconocían perfectamente entonces estas marcas, pudieran rezar una oración caritativamente por el alma de la persona que había muerto en ese mismo lugar. Este es el origen de las cruces tumularias.

Los duelos solían realizarse a las afueras de las ciudades, a veces cerca de iglesias, así es que cuando descubrí la existencia de este tipo de cruces me fui a buscarlas extramuros y he encontrado una (y otras dos que me ofrecen más dudas), No podría asegurar que realmente su origen sea la muerte por duelo, es imposible de saber, pero al no situarse en la entrada a casas se podría descartar la función protectora de la que os hablé en el artículo anterior; así es que mi imaginación vuela y quiere creer que tras estos sencillos símbolos se encuentra una gran historia de honor, pasión y muerte. Podemos encontrar una en la esquina de la Calle General Ezponda y la Plaza de la Concepción, en el Palacio de Camarena, aunque estoy seguro de que hay más y ya estoy buscándolas. 
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