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martes, 29 de septiembre de 2015

VI Encuentro de blogueros de Extremadura



Un años más se realiza el encuentro de blogueros de Extremadura, este año con la línea argumental: "Rutas para descubrir Extremadura". Este mismo día se presentará el libro en el que he tenido el placer de colaborar con dos rutas por los alrededores de Cáceres, que ya os mostraré más adelante. El VI Encuentro de blogueros cuenta con la colaboración de la Dirección General de Turismo de la Junta de Extremadura. Tendrá lugar en la sede de la Fundación Xavier de Salas, en TRUJILLO, el próximo día 24 DE OCTUBRE de 2015. 


domingo, 27 de septiembre de 2015

EL BUJÍO ADOSADO

En la cañada del Puerto del Pico y Mirabel, a unos dos kilómetros de la localidad de Valdesalor, podemos ver cómo se ha reutilizado un viejo bujío y se ha adosado a  una casa de labor. En una explotación ganadera puse observar en un paseo en bici que la esquina de la casita parecía ser redondeada, al acercarme las dudas se disiparon, a partir de un bohío habían levantado la vivienda. Una forma de conservar la arquitectura vernácula aunque ha perdido su esencia, y la mayor parte del encanto. Sólo quería dejar constancia de su existencia en este idea mía de "catalogar" todos los chozos de los alrededores de la ciudad. Seguiré buscando más, aunque estén adosados como este. 











miércoles, 23 de septiembre de 2015

PUENTE SOBRE EL RÍO SALOR. TORREQUEMADA

Hace ya meses que os mostré la ermita de la Virgen del Salor de Torrequemada, pero obvié mostraros el puente que hay que cruzar sobre el Salor para llegar a ella. Ahora os invito a asomaros a él y disfrutar de su buen estado de conservación. Se trata de un puente de planta recta con tres bóvedas y perfil alomando, con tres desagües en la margen derecha y dos en la izquierda. Se encuentra en una zona rica en restos romanos y muy cerca de asentamientos de época imperial, y además, muy cercano a la vía 24 del Itinerario de Antonino. Se sitúa en una vía romana que conducía a las colonias militares de Norba Caeserina y Castra Caecilis. Por todo ello los expertos consideran que en este lugar debió de existir otro puente en época romana, aunque el que vemos actualmente es de factura medieval, concretamente bajo medieval por su bóveda segmental, es decir, una bóveda circular con menor abertura angular que el arco de medio punto, típica de este periodo histórico.
A partir del último siglo de la Edad Media se extendió el reaprovechamiento de este tipo de arco (como ocurre en este caso) en contraposición al uso de arco de medio punto típico de época romana y alto medieval. Por todo ello se concluye que el puente fue construido en época bajo medieval y reconstruido a finales de esta época, pudiéndonos aventurar a que sea contemporáneo a la ermita a la que da acceso, de cuya presencia ya existe documentación en 1230 como templo original de pequeñas dimensiones o del tiempo de su ampliación y consolidación alrededor del año 1345.










La plataforma es de unos 3m de anchura, con pavimento de mortero y hormigón modernos, al igual que los ortostatos de granito que forman el petril. Posee tres bóvedas, la central con una luz de más de 7m y otras dos mucho más modestas, que no alcanzan ni al metro. Las juntas de los sillares están revocadas con mortero y en algunas ocasiones aparecen lascas de pizarra. Estos sillares son de una factura mucho más cuidada que la de puentes vecinos, pero entre otras muchas razones, se descarta el origen romano por la ausencia del almohadillamiento típico de la época.





En los laterales encontramos tajeas, que no son otra cosa que desagües de pequeño tamaño que no se resuelven con bóvedas, sino con dinteles de granito, disminuyendo así su área. El puente está asentado directamente sobre un afloramiento rocoso del río. Podemos decir que el puente, que está en actual uso para el paso de caminantes y vehículos, se encuentra en un gran estado de conservación. Ahora sólo nos queda cruzarlo, disfrutar de él e ir a visitar la ermita, que merece muchísimo la pena. 









 BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
Puentes históricos romanos y medievales cacereños. José Manuel González Parejo

martes, 22 de septiembre de 2015

FRAGMENTOS DE UNA ERMITA EN LA FACHADA DE UNA CASA

No hace demasiado tiempo os mostraba la cacereña ermita de La Soledad AL DETALLE, pero faltó mirar en sus alrededores para hallar retazos de su historia que se han diseminado a lo largo del tiempo. Si prestamos atención y nos fijamos en la casa que hace esquina entre la Calle Nueva y la calle Sierpe, veremos unas molduras en la fachada principal, y si doblamos la esquina y enfilamos la empinada cuesta, veremos fragmentos de escudos pertenecientes a la cofradía.





Realmente no se sabe con certeza el origen de estos fragmentos. Podrían pertenecer a la propia ermita y que fueran reutilizados tras alguna de las numerosas obras de reforma que ha sufrido a lo largo de los siglos, o podrían haber estado en alguna de las  casas situadas en la zona, y que pertenecían a la propia cofradía. En el libro de cuentas de la misma, concretamente en el nº 105, que reúne la actividad entre los años 1664 y 1687, se habla de dos inmuebles de su propiedad y que tenían arrendados, una casa alquilada por Juana García “la mesonera”, “que está a la entrada de la calle Sierpe”, y otra a Bartoloné Gil Molina, que según se dice en dicho libro, “fue de Machado, en la Fuente Nueva”.





De una forma o de otra, estos pequeños elementos decorativos del pasado, han tenido la fortuna de permanecer a la vista de todos los curiosos que se asomen a estas calles en las traseras de la propia ermita. Y como siempre os invito a buscar estos DETALLES, frente a los que habréis pasado en innumerables ocasiones y en los que quizá nunca habíais reparado.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
La ermita cacereña de Nuestra Señora de la Soledad, también conocida como Santa María de los Caballeros. ANTONIO RODRÍGUEZ GONZÁLEZ y ÁNGEL NISO RUIZ

martes, 15 de septiembre de 2015

UN RECINTO AMURALLADO DESCONOCIDO

He de reconocer que hace ya más de un año que descubrí este lugar por casualidad. Aunque he buscado información, casi con desespero, no he podido encontrar ninguna referencia directa de lo que pudo ser. Con lo poco encontrado, y por mucho de lo leído, me voy a atrever a hacer algunas suposiciones y lanzar al aire varias hipótesis de su origen. Comenzaré haciendo una breve descripción de la ubicación y de las características del emplazamiento.


A pocos metros de la Cañada Real del Puerto del Pico y Miravete, en una finca llamada “El Santo” y pegado a la linde con la de “El Pizarral” y cercana a la finca de “La Pizarra”, pude observar gracias a las imágenes por satélite, un recinto amurallado de gran tamaño. Evidentemente me monté en la bici y me fui a buscarlo, en la inmensa mayoría de las veces, cuando encuentras imágenes de este tipo, suelen corresponder a antiguas cercas, cochiqueras o trazos sin mayor importancia, pero esta vez fue distinto.  Me topé con una zona con gran cantidad de material procedente de la antigua construcción, almacenado en los típicos montículos o majanos, que los dueños de las fincas suelen hacer para “limpiar” el suelo y tener material acumulado disponible para sus nuevas construcciones. 




Muchos fragmentos de pizarra y algunos esquistos, pero lo que me llamó la atención fueron los grandes bloques de granito tallado, no tan típicos en edificaciones rurales relativamente modernas. Según me adentraba en el recinto, estas piezas se hacían más comunes, restos de ventanas o puertas o el fuste de una columna de granito hacían sospechar de un origen medieval o de una construcción más “noble” que una cochiquera o cercado para el ganado. En la esquina suroeste una gran elevación me atrae, y al acercarme la sorpresa fue enorme: me encontraba sobre un montículo por encima del nivel de una puerta o ventana con dintel de granito. Por lo tanto todo el material que actualmente forma el montículo proviene del derrumbe de esta esquina, que podría perfectamente identificarse como el bloque principal de la casa, o una torre.















Regresé con la sensación de haber pisado parte de una historia de la ciudad que quería ser contada. Volví a las imágenes por satélite e hice unas mediciones para comprobar el tamaño con medidas más exactas que la propia apreciación sobre el terreno. La forma es trapezoidal, con una altura (en un eje norte-sur) de unos 100m, con la base mayor de unos 60, y la superior (hacia el norte) de unos 45m, suponiendo un perímetro aproximado de 316m. El recinto presenta un total de unos 5200m2. La zona es una gran llanura, pero este enclave se encuentra en una pequeña elevación con un desnivel medio de unos 15 metros con los terrenos situados al este y el oeste donde existen unos pequeños cauces de agua. A unos 200 metros un pozo en actual uso y a 457 metros los restos de lo que se ha denominado “La Ermita del Santo”. Esta ermita, prácticamente inédita ha sido “redescubierta en la red”  hace un año por este blog y por el de mi amigo Samuel (http://caminosdecultura.blogspot.com.es/) en lo que para nosotros, y algunos expertos consultados, son los restos de una ermita visigoda. Todos estos elementos, no me negaréis, hacen del lugar un sitio más que interesante.

Y una vez hecha la descripción del lugar, pasaré a hablaros de la hipótesis que manejo hace tiempo. Tras la reconquista, y varios siglos posteriores, alrededor de la ciudad surgieron gran cantidad de adehesamientos con la finalidad de la defensa (o defesa, de ahí el nombre de dehesa) de las cabañas ganaderas pertenecientes al Concejo y sus pastos, para protegerlos de los rebaños de La Mesta, que bajaban de las zonas más al norte a aprovecharse del alimento de nuestros campos. El fuero de la ciudad permitía este acotamiento de los terrenos, con el que además, en un principio, se premió a los nobles que ayudaron, de una forma u otra, a la conquista de la ciudad. Esto propició la aparición de cortijos o asentamientos que se fueron agrandando debido al gran tamaño del término cacereño, siendo muy común su establecimiento sobre restos de poblamientos romanos, visigodos o árabes.

En el siglo XIV se produjo una gran crisis demográfica en nuestra zona, propiciada por el aislamiento y las pestes, que asolaron con  una gran parte de la población, siendo muchas de estas casas o cortijos abandonadas, como  Puebla de Castellanos, Casas del Ciego, Borrico Pardo, Borriquillo o La Pizarra, de las que de muchas de ellas se desconoce su ubicación exacta. Otras han llegado a nuestros días, como La Cervera, La Aldihuela, La Corchuela o Zamarrillas y otras crecieron tanto que se transformaron en pueblos como Torreorgaz, Torremocha…







Un recurso muy habitual a la hora de buscar un yacimiento o relacionarlo con los documentos existentes es la toponimia y me llamó la atención que este recinto se encuentra entre “El Pizarral” y “La Pizarra” y que uno de los poblamientos de ubicación desconocida se llamara “La Pizarra” y a unos metros de una posible ermita visigoda, alrededor de la cual debió de haber algún tipo de asentamiento. En documentación consultada se decía que entre las Seguras y Zamarrillas, al norte de la Cervera y al Sur de la Aldihuela, se situaba uno de estos poblamientos. Pues concretamente Las Seguras se encuentran a 6km al oeste y Zamarrillas a unos 8Km al este. A 8Km al norte La Aldihuela y unos 5Km al sur La Cervera. Por lo tanto quién nos dice que no podamos estar frente al poblamiento de LA PIZARRA, o algún otro de los que salpicaron los alrededores de la ciudad al poseer, además, abastecimiento de agua abundante y cercano.




Mi conocimiento (e imaginación) llega hasta aquí, así es que me gustaría pediros ayuda para intentar averiguar el origen de este lugar, su posible relación con la “Ermita del Santo” y todo lo que nos permita conocer más DETALLES del pasado de nuestro querido Cáceres. 
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