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jueves, 28 de abril de 2016

BUJÍO Y ZAHÚRDA DE “EL CACHORRO”

A escasos 100 metros de la carretera del Pantano de Valdesalor, en el incansable término municipal de  Cáceres, en la dehesa de “El Cachorro” encontramos este esquelético bujío, las ruinas de una zahúrda y los restos de unas “corralás”. La luz de las crecientes tardes de primavera, el tierno verde de un abril regalado por las tardías lluvias, y con ganas de explotar en vida, junto el reflejo del sol en el creciente pantano, hicieron de esta visita uno de esos momentos que duran unos minutos, pero que por lo penetrante de su intensidad, parecen durar una agradable y efímera eternidad.












Junto a una pujante encina, el bujío, huérfano de techumbre, sencillo pero honesto en sus líneas y función. Dentro, donde hace décadas algún pastor se protegía del frío y de la lluvia, guardando sus aperos haciendo de este minúsculo rincón un hogar donde hacer parte de su vida, sólo quedan dos pequeñas hornacinas, nada más. Fuera, una pequeña zahúrda que conserva su esqueleto en un perfecto estado de ruina, soportando como puede, el paso de los años. En frente, círculos de piedra que debieron de ser unas “corralás”, como se las conoce en la zona.













Al fondo el Castillo de “El Cachorro” (que ya os enseñé hace tiempo) que comparte dehesa con nuestro protagonista de hoy. “El Cachorro” era el nombre que recibía Don Gonzalo de Ulloa y Carvajal, IV Señor de Torreorgaz, que nació el 5 de enero de 1582 y que falleció en diciembre de 1629. Contrajo matrimonio con Doña Francisca de Mendoza en 1613.



Los grandes blasones de la nobleza, los pomposos títulos y la cantería, contrastan con la noble humildad de los bujíos, las zahúrdas y la mampostería, y me llama la atención que tanto unos edificios como otros terminan siendo preciosas y simples ruinas. Quisiera recordar que estos restos se encuentran en una finca privada en la que suele haber ganado vacuno suelto. Si alguien decide visitar el lugar debe ser consciente de ser cauteloso y respetuoso con los animales, las ruinas y el entorno.

miércoles, 20 de abril de 2016

CERVANTES Y CÁCERES. EXTREMADURA Y EL QUIJOTE


En estos días se suceden actos y homenajes conmemorando el cuarto centenario de la muerte de D. Miguel de Cervantes. Esto me hizo recordar que hace tiempo leí en el libro Ventanas a la Ciudad, de D. Fernando García Morales, un artículo que relacionaba a Cervantes con nuestras tierras cacereñas, así es que quise releerlo y ampliar algo la información para contároslo, y así, desde este humilde blog, rendir un homenaje a este gran autor y sus obras.



CERVANTES Y CÁCERES

D. Fernando en su artículo contaba que el investigador Tomás Martín Gil afirmaba haber encontrado la partida de nacimiento de una supuesta hija "secreta" de Cervantes en Casar de Cáceres y que se hallaría en los archivos de su iglesia parroquial, aunque a decir verdad, nadie ha tenido conocimiento posterior de dicho documento.

Desde el día de su bautismo, D. Miguel ha estado relacionado con Cáceres, aunque sea de forma indirecta, ya que el sacerdote que le bautizó en Alcalá de Henares el 9 de octubre de 1547, D. Pedro Serrano Téllez, llegó a ser obispo de Coria-Cáceres y permanece enterrado, frente al altar, en la catedral cauriense, donde murió poco después de alcanzar su obispado.



También hay evidencias documentales que relacionan a Cervantes con Montánchez, según la carta de recomendación publicada en 1884 por D. Pascual de Gayangos, en la que dice que D. Miguel “sirvió muy bien en Montánchez en 1584”. Por lo tanto es indudable su relación, y estancia, en tierras extremeñas, por donde realizó un intenso viaje en su regreso desde Lisboa, y tras pasar por Badajoz, llegó a Trujillo donde pasó unos días en casa de su amigo Juan Pizarro Orellana en 1582. Se alojó en su casa-palacio, lo que ahora es el colegio del Sagrado Corazón de Jesús. Se sabe además, que allí escribió los capítulos IV, V y VI de su libro Los trabajos de Persiles y Sigismunda. Aprovechó su estancia en la ciudad para realizar un auto cómico en la Plaza Mayor, como agradecimiento a los vecinos por la buena acogida que le dieron.

Continuó viaje a Guadalupe, lugar donde prometió viajar al ser liberado de su cautiverio en Orán en el 1580, al ser apresado por los corsarios turcos. En el libro Los trabajos de Persiles y Sigismunda, a través de sus personajes, se refiere a la Patrona de la Hispanidad en los siguientes términos:

“Libertad de los cautivos, lima de sus hierros, alivio de sus prisiones; la Santísima Virgen que es salud de las enfermedades, consuelo de los afligidos, madre de los huérfanos y reparo de las desgracias”


Debemos recordad que en esta obra póstuma de Cervantes, los protagonistas, en su larga peregrinación, recorren Extremadura, siguiendo el mismo itinerario que hace el autor en 1582, llegando a describir el paisaje de las Villuercas a través de ellos y la visión a lo lejos del Monasterio de Guadalupe:

“en una de las dos entradas que guían al valle que forman y cierran las altísimas sierras de Guadalupe, cuando con cada paso que daban nacían en sus corazones nuevas ocasiones de admirarse; pero allí llegó la admiración a su punto cuando vieron el grande y suntuoso monasterio, cuyas murallas encierran la santísima imagen de la Emperadora de los cielos”

Continúa describiendo la entrada al Real Monasterio:

“...donde pensaron hallar, por sus paredes pendientes por adorno, las púrpuras de Tiro, los damascos de Siria, los brocados de Milán, (los peregrinos de su novela autobiográfica) hallaron en lugar suyo muletas que dejaron los cojos, ojos de cera que dejaron los ciegos, brazos que colgaron los mancos, mortajas de que se desnudaron los muertos… Les parecía venir por el aire volando los cautivos envueltos en sus cadenas a colgarlas en las santas murallas y a los enfermos arrastrar las muletas, y a los muertos las mortajas, buscando lugar donde ponerlas porque ya en el sacro templo no cabían; tan grande es la suma que las paredes ocupan”.


La tradición además nos cuenta que en esa peregrinación, para cumplir la promesa realizada años atrás, como cualquier peregrino, hizo Cervantes una parada en la Ermita del Humilladero, donde los caminantes depositaban sus ofrendas, dejando allí las cadenas que le habían mantenido maniatado en su cautiverio en Orán. El paso del escritor por este recinto se destaca en una azulejo visible en el edificio (quiero agradecer la información y las dos fotos siguientes al autor de Extremadura: caminos de cultura).



Como ya hemos dicho, el interés de Cervantes por la Virgen de Guadalupe comienza en el tiempo que permanece preso en Orán, donde escribió Comedia de la Soberana Virgen de Guadalupe y sus milagros y grandezas de España, que pudo llegar al país gracias a que su compañero de cautiverio. Jerónimo Rodríguez, pudo traerse el original. Esta obra la presentó Cervantes a un premio literario en Sevilla en el 1594, que no ganó, por eso la obra no se publica hasta 1607, y se reedita en 1617.


Y también queda constancia de la relación del autor con nuestra tierra en la obra El Celoso Extremeño, que narra la relación de un celosísimo señor de 68 años, con su esposa, prácticamente una niña, llamada Leonora, que se deja seducir por un joven apuesto, músico y aventurero llamado Loaysa. La elección de este nombre no es casual, porque los Loaysa fueron personas muy influyentes en nuestra región en la época, y con personajes importantes también en la conquista de América, lo que denota conocimiento en nuestros personajes ilustres.

EXTREMADURA Y EL QUIJOTE.

Hasta en un total de cinco ocasiones se nombra a Extremadura en el Quijote, a lo que debemos sumar una de las leyendas de las que se hacen eco sus personajes, que se desarrolla en nuestras tierras. Vamos a enumerar estas menciones por capítulos:

CAPÍTULO IV. Un mercader habla, con cierta ironía de la belleza de las mujeres extremeñas, cuando el Quijote  defiende la belleza de Dulcinea del Toboso:

“Señor caballero, replicó el mercader, suplico a vuestra merced en nombre de todos estos príncipes que aquí estamos, que, porque no carguemos nuestras conciencias, confesando una cosa por nosotros jamás vista ni oída, y más siendo tan en perjuicio de las emperatrices y reinas del Alcarria y Extremadura, que vuestra merced sea servido de mostrarnos algún retrato de esa señora, aunque sea tamaño como un grano de trigo, que por el hilo se sacará el ovillo.”

CAPÍTULO X. Capítulo donde se habla del Bálsamo de Fierabrás, que forma parte de leyendas por toda Europa, pero que en nuestra versión española, centra su acción en la Torre de Floripes, actualmente bajo las aguas del Tajo.



CAPÍTULO XX. Dos menciones en un cuento que Sancho relata a su señor: una historia de amor y celos entre el pastor Lope Ruíz y la pastora Torralva, hija de un rico ganadero.

“Digo, pues, prosiguió Sancho, que en un lugar de Extremadura había un pastor cabrerizo, quiero decir, que guardaba cabras, el cual pastor o cabrerizo, como digo de mi cuento, se llamaba Lope Ruiz, y este Lope Ruiz andaba enamorado de una pastora que se llamaba Torralva…”

“Sucedió, dijo Sancho, que le pastor puso por obra su determinación, y antecogiendo sus cabras, se encaminó por los campos de Extremadura para pasarse a los reinos de Portugal: la Torralva, que lo supo, fue tras él, y seguíale a pie y descalza desde lejos con un bordón en la mano y con unas alforjas al cuello…”

CAPÍTULO XXXII. En este capítulo se habla de la Vida de Diego García de Paredes, el Sansón Extremeño, nacido en Trujillo en 1466.

“ Y este Diego García de Paredes fue un principal caballero, natural de la ciudad de Trujillo, en Extremadura, valentísimo soldado, y de tantas fuerzas naturales, que detenía con un dedo una rueda de molino en la mitad de su furia, y puesto con un montante en la entrada de un puente, detuvo a todo un innumerable ejército que no pasase por ella, e hizo otras tales cosas, que si como él las cuenta y escribe él asímismo con la modestia de caballero y de cronista propio, las escribiera otro libre desapasionado, pusieran en olvido las de los Héctores, Aquiles y Roldanes.”

CAPÍTULO XLIX. Se vuelve a mencionar al Sansón extremeño, hablando de la existencia de héroes no sólo en Roma, Cartago o Grecia, sino en Extremadura, Castilla o Valencia:

“Y si todavía, llevado de su natural inclinación, quisiere leer libros de hazañas y de caballerías, lea en la Sacra Escritura el de los Jueces; que allí hallará verdades grandiosas y hechos tan verdaderos como valientes. Un Viriato tuvo Lusitania; un César, Roma; un Anibal, Cartago; un Alejandro, Grecia; un conde Fernán González, Castilla; un Cid, Valencia; un Gonzalo Fernández, Andalucía; un Diego García de Paredes, Estremadura; un Garci Pérez de Vargas, Jerez; un Garcilaso, Toledo; un don Manuel de León, Sevilla, cuya leción de sus valerosos hechos puede entretener, enseñar, deleitar y admirar a los más altos ingenios que los leyeren”

Espero que este post os haya servido para conocer un poco más la relación de Cervantes y El Quijote con nuestra tierra, y que sirva de homenaje a este insigne escritor y su obra cuando se cumplen 400 años de su muerte.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
Ventanas a la ciudad. Fernando García Morales
Relación de Cervantes con el Brocense y Extremadura. Francisco Rivero
Don Quijote no pasó por Extremadura. Eugenio Fuentes

martes, 19 de abril de 2016

LOS “SAN JORGE" DE CÁCERES II. INVISIBLES

Continuamos haciendo un recorrido por las, no muy numerosas, representaciones de San Jorge en la ciudad. En la primera parte de este post os enseñaba aquellas representaciones “visibles”, es decir, actualmente visitables. En esta segunda parte nos centraremos en las que no se pueden visitar, o porque están en las dependencias del Ayuntamiento, o porque forman parte de la colección del MALTRATADO Museo Municipal, que actualmente se encuentra cerrado, y del que desconozco fecha próxima de apertura, y fundamentalmente, desconozco una verdadera voluntad de valorar, en lo que se merece, a este espacio.

ANTES DE CONTINUAR DEJAR CLARO QUE LAS IMÁGENES QUE MUESTRO EN ESTA OCASIÓN NO LAS HE TOMADO YO. EN CADA CASO INDICARÉ LA FUENTE DE LA MISMA.

SAN JORGE VI. TABLILLA DEL RETABLO DE LA DESAPARECIDA ERMITA DE SAN JORGE. Es un relieve prácticamente cuadrado de autor anónimo, fechado en el siglo XVI y que representa el suceso iconográfico más repetido del Santo: éste aparece a caballo luchando con un dragón en presencia de una doncella que observa la escena. Aunque algo ingenua en la presentación de las figuras, las proporciones y la perspectiva, el dinamismo que presenta el caballo y la capa son destacables. Esta tablilla ha permanecido en el despacho de la alcaldía durante décadas, aunque desconozco su ubicación actual. (Foto tomada del Libro La Leyenda de San Jorge que aparece en la bibliografía)

SAN JORGE VII. RÉPLICA DEL SAN JORGE DE DONATELLO. Copia de la escultura de Donatello en escayola, con unas medidas de 218x70cm, permaneció en la hornacina de las escalinatas de la puerta principal del Ayuntamiento hasta el año 1964, Destaca de ella que presenta a Santo sin caballo ni dragón, de pie y con un gran escudo no colocado de frente, sino a tres cuartos. Actualmente se encuentra en el CERRADO Museo Municipal. (Fotografía del Original obtenida en https://commons.wikimedia.org)



SAN JORGE VIII. ESCALINATAS DEL AYUNTAMIENTO. En 1964 el San Jorge descrito anteriormente fue sustituido por una talla del siglo XVI que fue adquirida en Madrid por Alfonso Díaz de Bustamante ese mismo año, aunque provenía de Barcelona. Al comprarla se dieron cuenta que venía con un grave problema de carcoma. Tan importante era el deterioro que decidieron hacerle un tratamiento por inmersión, que ciertamente eliminó a los insectos, pero que además arrasó con la coloración original. Una restauración muy desafortunada nos ha privado de la posibilidad de disfrutar de sus tonalidades iniciales. Tiene unos 125cm de alto y presenta a San Jorge a caballo con capa dorada, rostro inexpresivo, coraza escotada y una gran lanza con la que asaetea al dragón. Éste tiene cabeza trigonal, cuello flexible, patas cortas y robustas, pequeñas alas y cola enrollada. El caballo no está muy bien rematado, con pocos y desacertados detalles y una cabeza bastante desproporcionada. (Foto tomada del Libro La Leyenda de San Jorge que aparece en la bibliografía)

SAN JORGE IX. EL SANTO DE LOS EVENTOS. Actualmente es la talla utilizada en las celebraciones. En la misa en Santa María, el 23 de abril de cada año, es colocado en el altar para presidir la eucaristía. Está fechada en la segunda mitad del siglo XVII, de procedencia y autor desconocidos. De 100x53x20cm, de madera policromada, de factura pueril y popular pero que mantiene la policromía original. El Santo aparece con larga melena y casco, camisa con puños y cuellos abollonados, sobre la que viste armadura romana y medieval, cruzada por una banda, botas con espuelas y espada. Levanta la lanza a modo de estandarte victorioso. El caballo es uno de los elementos peor ejecutados, bajo él, el dragón con rasgos simiescos en la cabeza y con unos agujeros en el cuerpo donde iría parte de la lanza que se ha perdido. Estuvo en varias estancias del ayuntamiento, fue restaurado en 1994 y llevado al CERRADO Museo Municipal en 1999. (Foto tomada de la web del Ayuntamiento de Cáceres)

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
La Leyenda de San Jorge. Cáceres. Tradición, historia y mitología. Javier Alcalá Caldera. Enrique Barcia Mendo. José Rasero Machacón.
San Jorge, protector de Cáceres. J. Alonso Corrales Gaitán.
Memoria de Licenciatura de D. José Mº Martínez Díaz.
BOE 272. Lunes 10 de noviembre de 2014
Diario Hoy. 23 de noviembre de 2014: “San Jorge Recupera la lanza perdida”.

lunes, 18 de abril de 2016

LOS “SAN JORGE” DE CÁCERES I: VISIBLES

Es curioso como a pesar de ser el patrón de la ciudad desde hace casi 800 años, el culto a San Jorge se encuentra reducido casi a la nada, quedando el reducto de la celebración pagana y una eucaristía que los miembros del consistorio (sin mucha compañía de la ciudadanía) realizan en la concatedral. Además son escasas las imágenes del Santo Patrono en este ingrato Cáceres. Hoy os quiero hacer un recorrido por los “San Jorge” que podemos encontrar en nuestra ciudad, unos perfectamente visitables en esta primera parte, y los que en este momento no pueden ser disfrutados por los ciudadanos, en una segunda parte.

¿Desde cuándo se celebra San Jorge en Cáceres? Pues realmente desde el mismo día de la conquista cristiana definitiva, como se deduce de las primeras palabras de nuestro foro:

"En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo sea, amén. En la era de MCCLXVII en el mes de abril, el día de San Jorge. Nuestro Señor Jesucristo que nunca menosprecio las oraciones del pueblo cristiano, por manos del muy ilustre y muy victorioso don Alonso, rey de León y de Galicia, dio Cáceres a los cristianos y expulsadas de ella las gentes de los paganos, y reintegrada a la sociedad de los cristianos, el dicho rey, a los frailes de la espada, que demandaban a Cáceres por su herencia...."

¿Cómo es posible que no exista en nuestra ciudad una ermita dedicada a San Jorge? Pues actualmente no existe ciertamente, pero existió un pequeño templo donde se ofreció “la primera misa” tras la reconquista y que podría situarse en la zona de la Ribera del Marco y de la que sólo se tiene referencias documentales, que apuntan además, que en las antiguas Casas Consistoriales, que estarían (como manda el fuero) entre las Torres del Horno y de la Hierba, habría también una pequeña capilla dedicada al Santo de la Capadocia. Se conserva del retablo de una de ellas (presumiblemente de la ermita de la Ribera) una tablilla que representa a San Jorge con su iconografía clásica, y que os mostraré en la segunda parte de este post, por no encontrarse expuesta al público actualmente. Comencemos con las representaciones que sí podemos visitar de Nuestro patrón, San Jorge:

SAN JORGE I: Retablo de la Concatedral de Santa María: en la primera calle de la zona de la Epístola (derecha), en el primer piso, sobre San Lucas y junto a la Natividad de la Virgen y San Bartolomé, encontramos esta tabla dedicada al patrón. El retablo es de estilo plateresco, concluido en la propia Cáceres, en 1551 por los escultores Roque de Balduque y Guillén Ferránt, realizado en madera de cedro y alerce sin policromar. Concretamente esta tabla se le atribuye a Ferrán por sus reminiscencias renacentistas platerescas flamencas observables en los frunces de las vestiduras. Se trata de una bajorelieve enmarcado en una hornacina con arco de medio punto que contiene la acción desarrollada a las afueras de una ciudad fortificada (se ven al fondo unas torres almenadas y una puerta central). El Santo se presenta con celada (casco) ajustada, crespón corto, barba y una gran capa con unos cuidados drapeados. El corcel aparece en una posición forzada que aumenta la expresividad del conjunto. La doncella, en segundo plano, se sitúa en el lado derecho, de perfil y de rodillas, como si sus oraciones fueran las causantes de la intervención del Santo Caballero. El dragón es muy pequeño y se sitúa bajo las patas delanteras del caballo, presenta grandes garras, con las que sostiene un trozo de azagaya (pequeña arma arrojadiza) con la pata delantera derecha, que presumiblemente habría quitado a San Jorge en su encarnizada lucha.











SAN JORGE II. PALACIO DE CARVAJAL. A unos pocos metros del anterior, encontramos esta talla policromada en el Palacio de Carvajal. Está datada en el siglo XVI y presenta la particularidad de mostrar al santo a pie, sin su inseparable caballo. Con 112x42x35cm, es de un claro estilo gótico francés, con la figura en reposada postura, rasgos dulces, casi femeninos, que contrasta con el carácter violento del dragón. Es una talla de gran armonía y maestría que fue adquirida fuera del país por el anterior propietario del Palacio de Carvajal, D. Álvaro de Cabestani y Anduaga a finales de los años 50 del pasado siglo. Actualmente se expone en la entrada de dicho palacio tras un necesario, pero molesto cristal, que protege esta valiosa escultura.










SAN JORGE III. IGLESIA DE SAN FRANCISCO JAVIER. La iglesia de San Francisco Javier es del siglo XVII, perteneciendo en un primer momento a los Jesuitas, y que tras pasar por múltiples manos y usos, actualmente se ha convertido en un espacio visitable. San Jorge aparece en el retablo lateral del lado del Evangelio (izquierda). De todo el conjunto retablístico se sabe que ya estaría colocado en 1753, pero se desconoce el autor y procedencia. Este retablo está dedicado a la imagen de un Ecce Homo y sobre él la hornacina con el patrón de Cáceres, el caballero y mártir San Jorge, que aparece con traje miliar y aspecto juvenil, montando un hermoso corcel blanco y con su (desaparecida) lanza, matando al temible dragón que aparece ya casi vencido.











SAN JORGE IV. AZULEJO EN LOS GOLFINES DE ARRIBA. Aunque este precioso azulejo se encuentra en el interior de un palacio, lo incluimos en esta apartado de “los visibles”, porque se encuentra en la escalinata de entrada y se ve sin dificultad desde el zaguán de la casa, con la suerte de que éste suele estar abierto casi todo el día, dándonos la oportunidad de disfrutar de este San Jorge de tan vivos colores. Sobre un dinámico corcel blando se presenta el Santo portando una gran saeta con la que está acabando con la vida de un pequeño, pero temible, dragón. Desconozco la fecha y origen del azulejo, pero prometo investigar un poco más para daros más DETALLES.







SAN JORGE V. PLAZA DE SAN JORGE. Quizá la figura más reconocible en la ciudad, y de la que ya os hablé hace algunos meses. Es obra de “Pepe de Arganda”, sobrenombre con el que era conocido el escultor D. José Rodríguez, por residir en esta población madrileña. Fue realizada y colocada en su ubicación actual a principios de los años 70 del pasado siglo, con un coste de 60.000 pesetas como recogen las actas municipales:

“…se aprueban las facturas del escultor José Rodríguez de Madrid por la escultura de San Jorge, por un importe de 60.000 pesetas. Así mismo, también se aprueba la factura del escultor y fundidor D. Eduardo Capa Sacristán, de Madrid, por la fundición en bronce de la anterior escultura ecuestre de San Jorge, con importe de 25.000 pesetas…”

A pesar de sus fuertes pernos y de su fundición en bronce sufrió importantes daños por unos vándalos en los 80, que fueron capaces de arrancar la escultura de su ubicación, aunque no pudieron llevársela muy lejos, ocasionándole numerosos daños, el más prolongado en el tiempo fue la rotura de su lanza. El Santo Patrono de Cáceres ha permanecido muchos años sin ella, aunque afortunadamente ésta fue repuesta en noviembre de 2014 gracias al trabajo de la Universidad Popular.










BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
La Leyenda de San Jorge. Cáceres. Tradición, historia y mitología. Javier Alcalá Caldera. Enrique Barcia Mendo. José Rasero Machacón.
San Jorge, protector de Cáceres. J. Alonso Corrales Gaitán.
Memoria de Licenciatura de D. José Mº Martínez Díaz.
BOE 272. Lunes 10 de noviembre de 2014
Diario Hoy. 23 de noviembre de 2014: “San Jorge Recupera la lanza perdida”.
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