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domingo, 20 de noviembre de 2016

ESTELA DE TANCINUS EN LA TORRE DE LOS MOGOLLONES

Hace unas semanas os enseñaba, AL DETALLE, una inscripción romana que se situaba en el Lavadero de Lanas de San Miguel, junto a la estación Arroyo-Malpartida. En aquella ocasión, como alguna otra vez, se puso en contacto conmigo un profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, responsable de la página Hispania Epigraphica para pedirme permiso para usar mis fotos en su web. Además me habló de otras incripciones de las que sólo existen antiguos apuntes bibliográficos,  pero de los que no dispone de ninguna imagen para comprobar que aún están donde se indicaba en la reseña, y para, además, poder corroborar el contenido epigráfico. Así es que el profesor me realizó una serie de encagos que he empezado a cumplir.








Me habló de una estela dedicada a Tancinus que según la bibliografía estaba en la Torre de los Mogollones, junto a mi querida ermita de San Jorge. Pues allá que me fui pensando que era casi imposible que hasta ahora no la hubiera visto, suponiendo que estaría muy oculta o que se habría perdido. Pues nada de eso, junto a la puerta, a la izquierda, bajo una ventana descansa esta lápida realizada con un granito rojizo de grano fino que destaca de forma notable del granito gris pálido del resto de la construcción. Aquí os la enseño con la interpretación clásica de la inscripción, a la espera de que sea corroborada, o no, por los investigadores de la Universidad de Alcalá que me pidieron las fotos.

 [------?] / [---] V [--- / --- Ta]ncini / [------ / ---] + C P / [------ / --- Ta]ncini / [---] S ARE+ / [---]vi + et / [---]veria / [---]ala++ / [------]. 


A escasos cinco metros de ella, pude encontrar lo que parecen los restos de una columna granítica o restos de un miliario, tirado en una cuadra rodeada de lo que ya os podéis imaginar. También hay una pila que recuerda mucho a una tumba antropomorfa. Además en la entrada se distinguen dos grandes losas de piedra que bien parecen dos grandes ortostatos que podrían pertenecer a alguno de los dólmenes cercanos.






El paseo por la zona fue agradable: la preciosa y abandonada ermita, el verdor y la luz del otoño, un pozo y unas vacas que me miraban con desconfianza... ¿qué más se puede pedir?








http://eda-bea.es/pub/record_card_1.php?rec=27585

domingo, 6 de noviembre de 2016

UNA MINA DE ESTAÑO A TIRO DE PIEDRA




Si nos situamos al oeste de la ciudad, geológicamente nos adentramos en el gran batolito Cabeza de Araya. Sobre él vamos a visitar hoy la zona de los arenales, considerada en la bibliografía como el “manchón granítico Cáceres-Malpartida”, donde abundan los granitos de grano grueso y leucogranitos. Éstos siempre presentan dos micas, predominando la moscovita frente a la biotita. En el manchón la mina abandonada de estaño que os voy a enseñar hoy, se sitúa en la fascie de los arenales que puede verse desde la carretera de Malpartida, por el kilómetro 5.







El suelo es completamente arenoso, y en esas arenas aparecía el mineral de interés en la zona: la casiterita (óxido de estaño). El estaño forma parte de aleaciones como el bronce y el latón en las que baja el punto de fusión incluso hasta los 200 grados, lo que lo hace un material económicamente muy rentable. Además, se utiliza en la industria como parte de las soldaduras o para la fabricación de pigmentos cerámicos.



  

Esta mina comenzó a explotarse a mediados de los años 70. Os adjunto un BOE del año 73 donde se concede el permiso de investigación minera de la zona a dos empresas: Santa Bárbara y Virgen de la Montaña, aunque no delimitan bien el terreno exacto para el que se concedían dichos permisos. No demasiado tiempo después, y por falta de rentabilidad, la mina se abandonó en un ejemplo claro de cómo no deben hacerse las cosas. La teoría nos dice que, tras la explotación de cualquier tipo de recurso, la empresa concesionaria debe desarrollar un programa de recuperación de la zona a distintos niveles. Aquí, como podéis observar, el estado en el que quedó la zona es lamentable. De todas formas, es interesante conocer el lugar y aunque de casiterita no queda nada, sí se pueden encontrar interesantes cuarzos blancos.











martes, 1 de noviembre de 2016

UN TERREMOTO, EL DÍA DE LOS SANTOS Y UNA INSCRIPCIÓN EN PIEDRA

El terremoto del sábado 1 de noviembre de 1755, día de Todos los Santos, ocurrido a la hora de la misa mayor causó un enorme impacto en su época ya que produjo varios miles de víctimas en Portugal, España y norte de Africa y daños económicos muy elevados. Fue sentido en la totalidad de la península Ibérica así como en algunos lugares del resto de Europa occidental, como la zona sur de Francia o del norte de Italia y se percibió levemente en Hamburgo, aunque en muchas otras zonas del continente, e incluso de América, se observaron fenómenos asociados como la alteración de las aguas en calma. También se registraron sus efectos en alguna de las islas del Atlántico como Cabo Verde, Azores, Madeira y Canarias. Este importante suceso, de ocurrencia no habitual en Europa, dio lugar a numerosos escritos y publicaciones de muy distinto tipo como cartas, poemas, sermones, o también de carácter filosófico y científico entre cuyos autores podemos citar a pensadores contemporáneos como Ortiz Gallardo de Villarroel o Feijoo.

Los geólogos estiman hoy que la magnitud del terremoto de Lisboa sería de aproximadamente un 9 en la escala de Richter, con su epicentro en un lugar desconocido en algún punto del océano Atlántico a menos de 300 km de Lisboa. El seísmo fue seguido por un maremoto y un incendio que causaron la destrucción casi total de Lisboa. El terremoto acentuó las tensiones políticas en Portugal e interrumpió abruptamente las ambiciones coloniales de este país durante el siglo XVIII. Al ser el primer terremoto cuyos efectos sobre un área grande fueron estudiados científicamente, señaló el nacimiento de la sismología moderna. Además, el acontecimiento fue discutido extensamente por los filósofos ilustrados europeos, inspirando grandes debates especialmente en el campo de la teodicea.

En España, el rey Fernando VI, ante la magnitud del fenómeno y por haberlo vivido en primera persona, una semana más tarde del triste suceso ordenó al gobernador del Supremo Consejo de Castilla la preparación de un informe sobre el terremoto. Para realizar tan magna encuesta se elaboró un cuestionario de ocho preguntas dirigido a las personas de "mayor razón" de las capitales y pueblos de cierta importancia, para que contestaran lo más rápido posible y con sus respuestas tener una idea más acertada de la incidencia del terremoto en el reino.

En dicho estudio se incluyeron las siguientes respuestas llegadas de nuestra ciudad de Cáceres, donde también se sintió el seismo:

Carta particular, fidedigna, su fecha en Cáceres a 1 de noviembre de 1755:
 
«Aquí llegaba a las 10 y 5 minutos de la mañana, en el día de todos Santos, y empezamos a sentir un gran temblor de tierra, cuya grande fuerza duró 3 minutos, uno su principio, y otro su fin. Ha ocasionado el movimiento impetuoso de los más fuertes edificios, algunas aberturas o hiendas de pared, tal cual pequeña ruina en los endebles, y ningún daño en las personas, gracias a Dios. A las dos horas repitió otro pequeño movimiento que duró un minuto».

Sin firma; sin destinatario. Con este texto se abre la documentación de Cáceres en el Consejo Supremo de Castilla.



Cáceres, 15 noviembre 1755. El Corregidor.
  
Ilustrísimo Señor:
Doy cuenta a V. S. I. cómo me he restituido a esta villa, donde quedo continuando ejerciendo este Corregimiento, deseando satisfacer las obligaciones que le comprehenden con cuantas órdenes merezca del agrado de V. S. I. Aunque del temblor de tierra experimentado en nuestra villa y Partido el día primero de este mes no ha sobrevenido especial ruina ni desgracia, he dispuesto general registro de todas las casas y edificios que están reconociendo los Maestros alarifes, para que en aquello que adviertan quebrantamiento que pueda suceder ruina se apliquen sin división los reparos correspondientes. Que es cuanto tengo que participar a V. S., deseando ejercitarme en observancia de sus preceptos, y que Nuestro Señor guarde a V. S. I. muchos años.

Cáceres, y noviembre 15 de 1755. Ilustrísimo Señor:
Besa la mano de V. S. I. su más obligado servidor,
Don Juan Francisco de Lariz Olaeta


Cáceres, 22 de noviembre de 1755. El Corregidor.
 
Ilustrísimo Señor:
Quedo observando y en observar la Real Orden de S.M., que V.S.I. me comunica, con fecha de 8 de este mes, para que se averigüen los efectos del temblor de tierra experimentado en esta villa el día primero de el mismo, a las diez y puede sobrevenir, a cuyo fin se está continuando el reconocimiento de casas y edificios por los Maestros alarifes, como participé a V. S. I. con fecha de 15 del corriente. Lo que hasta ahora he podido averiguar, por deposición de personas de verdad, aunque del campo, que lo vieron es que la mañana del citado día primero de este mes, entre tres y cuatro de ella, vieron en el cielo hacia la parte de Levante un rasgo luminoso parecido a un cohete, o corpulenta exhalación de que se formó una encendida estrella, que en todo el tiempo de su duración, que consideran fue más de un cuarto de hora, estuvo sacudiendo unos rayos ardientes con figura de culebras, así como las que despide tempestuosa nube, otros aseguran que la corpulenta exhalación llegaba a la tierra declinando desde su altura en resplandor piramidal, y otros afirman que su aspecto era como el de una culebra de poderoso tamaño que se desapareció entre un pabellón de espeso humo. Luego, aquella mañana, a la hora de diez y cuarto, se experimentó en todo este pueblo, y país, el terremoto ya expresado, y se advirtieron extraordinarios efectos en los minerales de agua, pues en la fuente llamada del Rey, que riega todos los plantíos y hortalizas de la ribera de esta villa, en la distancia de una legua, y da uso a varios molinos y otras oficinas, tomó nuevo incremento en bastante abundancia que subsiste todavía. Y en otras fuentes se reconoció igual aumento , reconociéndose en alguna haberse enturbiado el agua. Que es cuanto hasta ahora he podido averiguar para ponerlo en noticia de V. S. I., como lo ejecutaré en lo demás que ocurra, pidiendo a Dios guarde a V. S. I. los muchos años que deseo.

Cazeres [= Cáceres], noviembre 22 de 1755.
Ilustrísimo Señor: Besa la mano de V. S. I. su más rendido y obligado servidor.
Don Juan Francisco de Lariz Olaeta


Cazeres, 13 de diciembre de 1755. El Corregidor.
 
Ilustrísimo Señor:
Pongo en noticia de V. S. I. cómo el jueves que se contaron 11 del corriente, un poco antes de las 5 de la madrugada, se volvió a sentir en esta villa el temblor de tierra, que despertó a los más de los que estaban en la fuerza de su sueño, asegurando por punto general que, aunque la duración de dicho temblor sólo fue como de dos minutos, los movimientos se advirtieron más violentos que los de el del día 1º de noviembre de este año. No ha sobrevenido desgracia alguna; sólo haberse aumentado el desconsuelo y sobresalto de estos habitadores, por cuyos motivos se están continuando las rogativas públicas. Nuestro Señor guarde a V. S. I. los muchos años que deseo.

Cazeres [= Cáceres], y diciembre 13 de 1755.
Ilustrísimo Señor: Besa la mano de V. S. I. su más obligado servidor,
Don Juan Francisco de Lariz Olaeta

En Cáceres ciudad no se registraron fallecidos, aunque en pueblos cercanos la desgracia llegó a más, muriendo una persona en Arroyo de la Luz por, como dice en los informes, "pánico", o las 21 personas que perdieron la vida por el derrumbe parcial de la Catedral de Coria. Aquí en Cáceres, que todo pasa un poco, pero no demasiado, como para no hacernos notar, sólo algunos edificios se vieron deteriorados. Uno de ellos, el que nos trata hoy fue la torre de la Iglesia de Santiago, que sufrió graves despefectos. El Obispo García Álvaro mandó consolidar la estructura con ese refuerzo escalonado que ahora nos llama tanto la atención y mandó grabar dicha remodelación con una inscripción en piedra.





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