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sábado, 18 de marzo de 2017

ROLLOS Y PICOTAS V. EL ROLLO DE VALDEFUENTES





Algo alejado de mi radio de acción habitual, se encuentra el Rollo de Valdefuentes, que he querido mostraros, AL DETALLE, para completar el monográfico que, sobre los rollos y picotas en los alrededores de Cáceres, estaba haciendo desde meses.


Esta imponente columna de piedra se encuentra en el medio de la plaza, lugar al que fue trasladada en 1968 desde la parte baja de ésta, donde se situaba originalmente. La mandó construir Álvaro de Sande, cuando le compró la villa de Valdefuentes a Felipe II, como parte del agradecimiento por los servicios militares que había ofrecido al reino. Concretamente la venta se firmó el 11 de julio de 1558. De esta forma el rey, que además necesitaba algo de liquidez, se despoja de una villa que había pasado a formar parte de la corona con el desmantelamiento de la Orden de Santiago, a quien pertenecía Valdefuentes en un principio. 


 

Sobre tres gradas circulares se levanta esta imponente columna de cantería labrada, sustentada por una potente basa. El primer tercio del fuste se decora con junquillos que pasan a  ser acanaladuras en los dos tercios restantes. Se remata por un tambor entre molduras convexas en el que destacan tres cabezas de leones con las fauces abiertas. El la bibliografía ser afirma que en uno de los interespacios de este tambor aparece el águila de la casa de los Sande (Solano, 1987. Historia del Señorío de Valdefuentes), pero yo no he logrado encontrarla. A lo largo del fuste observamos restos de la decoración en esgrafiado que poseía y que está perdiendo. No olvidemos la tradición y la importancia de esta técnica en la localidad.




 

Sobre un saledizo, a modo de cornisa, se apoya una desigual pirámide truncada donde descansaba hace años una maltrecha y misteriosa figura de la que algunos dicen que era antropomorfa y otros sostienen que era una lechuza. De una forma o de otra, lo que sí tenían claro en la localidad, es que era una figura alegórica de la muerte. Recientemente ha sido sustituida por un inocente angelote que porta un cuerno de la abundancia. Desconozco el paradero actual de la misteriosa escultura original. 








Lo más probable es que a este precioso rollo de estilo jónico, se le añadiera posteriormente esta deforme pirámide que aparece de forma incoherente con el resto del monumento. A pesar de eso, el conjunto es de gran belleza, y lo que es más importante, ocupa un lugar privilegiado en la localidad, y un lugar, que sin duda, es totalmente merecido.

domingo, 12 de marzo de 2017

CRUCES OCULTAS EN LOS MUROS DE CÁCERES. UN PASEO DE CRUZ EN CRUZ.



Que esta ciudad no deja de sorprender, es algo que llevamos constatando post a post, desde hace casi tres años. Cada rincón, cada calle, casi cada piedra, quiere gritar una historia, esperando que unos ojos curiosos o unos oídos expectantes quieran escucharla. Si nos fijamos, AL DETALLE, nuestros muros están plagados de cruces, en un número que puede sorprender y que se asoman a nuestra vista desde ubicaciones conocidas por todos, pero donde normalmente pasan inadvertidas. Hoy sólo os voy a mostrar algunas de ellas, otras, si no os importa, me las guardo para futuros artículos. En cuanto al origen o el significado… pues se puede decir de todo o nada. Podemos suponer sus funciones, pero en realidad, sólo el que las hizo podría darnos una explicación certera. Veremos una que sacraliza alguna entrada a la ciudad, otras pretendían evitar que algunos rincones se llenaran de basura o excrementos. Otras pueden señalar el lugar donde ocurrió alguna muerte…. Empecemos a recorrer nuestras calles de cruz en cruz:

ARCO DE SANTA ANA


En lo que se conoce en Cáceres como el Postigo de Santa Ana, podemos observar una gran cruz cuya función sería la de sacralizar una de las entradas de la ciudad en alguna época en la que no estuviera presente en su hornacina ninguna imagen religiosa. Recordemos que la que vemos ahora es una obra de Pepe de Arganda, de mediados del siglo XX.





IGLESIA DE SANTIAGO


Junto al alquerque de esta iglesia, que ya os enseñé, una cruz griega de pequeño tamaño. No sabemos si formaría parte de algún Vía Crucis, o era una de esa cruces que se colocaban en las iglesias para evitar que los transeúntes hicieran sus necesidades en sus alrededores.




IGLESIA DE SAN JUAN


Además de las que ya os enseñé en sus puertas, en el ábside, junto a donde durante décadas se situó un kiosco, podemos ver esta cruz.







CALLE DEL MONO


En la Calle del Mono, ya llegando a San Jorge, podemos ver esta preciosa cruz. No podemos saber si marca el lugar donde ocurrió alguna desgracia o muerte luctuosa, porque, aunque no es una cruz tumularia, si se presenta sobre una base, algo que no ocurría en las descritas anteriormente.






CALLE DEL ARCO DE SANTA ANA


En esta estrecha calle se esconden varios DETALLES, pero hoy sólo os mostraré esta pequeña y casi desaparecida cruz, que como en el caso anterior, presenta una base, y a mi parecer, se acerca más a una cruz tumularia que a las que hemos visto en los edificios religiosos. 


Sólo me queda invitaros a usar estar cruces de excusa para recorrer nuestras calles, AL DETALLE

P.D. Quisiera agradecer a mi amigo Pedro Camello que me descubriera la cruz del Arco de Santa Ana.

Más cruces de Cáceres en los siguientes enlace:

TAPIADA PERO MUY CRISTIANA 
CRUCES EN SAN JUAN 
CRUZ TUMULARIA EN LA PLAZA DE LA CONCEPCIÓN 

sábado, 11 de marzo de 2017

EL PENSADOR SIN IDEAS DE CÁCERES





A muchos les habrá llamado la atención, y a muchos les habrá pasado inadvertida, a los mismos a los quizá, les resultará indiferente. A pesar de todo eso, existir existe, estar está. Os voy a hablar hoy AL DETALLE de una escultura situada en la confluencia de la Avenida de España (Cánovas) y la calle Gómez Becerra. Fue realizada por el profesor de dibujo D. Gustavo Castaño Velayos, que ejerció la docencia en los Licenciados Reunidos y en la Escuela de Maestría Industrial, lo que luego fue el García Téllez, cuando éste se situaba en la actual escuela de idiomas. En la imagen obtenida en la web “fotos antiguas de Cáceres”, vemos a D. Gustavo; es el primero de los profesores que se encuentran de pie, mirando desde la derecha. En septiembre de 2008 falleció en nuestra ciudad. 



La escultura representa una figura humana en actitud reflexiva y fue de las primeras obras de tipo conceptual que se colocaron en nuestra ciudad. En 1980 el artista la donó al consistorio con motivo de la festividad de San Jorge, y desde entonces es testigo de chapa y hormigón del devenir de esta pequeña capital de provincia, que tanto ha cambiado en estos casi 37 años… y no siempre para bien.









Sobre un basamento de hormigón en forma de pajarita zigzagueante se apoya la estructura de chapa con elementos rugosos superficiales que reflejan los pensamientos, ideas y sentimientos de aquella persona que toma un momento de su vida para reflexionar, alejado de soflamas repetidas y eslóganes clónicos. Y yo ahora me pregunto ¿Qué pensará el pensador sobre que nadie piense en pensar que su pensamiento está rodeado de basura? Pues el pensamiento del pensador será pensar en que es él de los pocos que ejercen ese sano ejercicio en esta ingrata ciudad. Su belleza será discutible, o no, pero lo claro es que el lugar que ocupa no es adecuado, ni siquiera digno, me atrevería a decir. Pero claro, de una ciudad que consiente que la escultura de Muños Chaves lleve dos años destrozada, no podemos esperar la sensibilidad suficiente como para que a este pensador le regalen una ubicación más adecuada, más digna… mejor dicho, una ubicación adecuada y digna. 






Espero que la próxima vez paséis por delante de ella os ayude a pensar, a reflexionar, o al menos, a reconocer un pequeño fragmento de la actividad artística y cultural del pasado reciente de la ciudad.
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