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viernes, 21 de julio de 2017

ALTAR RUPESTRE (INÉDITO) EN MALPARTIDA DE CÁCERES


Un altar es un espacio común a los dioses y a los hombres y forma parte de una percepción simbólica del paisaje. Los altares rupestres, aunque bastante comunes, han sido tradicionalmente apartados de los estudios académicos hasta no hace demasiado tiempo. Eran mirados con desconfianza y escepticismo desde el saber más ortodoxo. Pero ¿qué entendemos como altar rupestre? Podemos delimitar su concepto y decir que un altar rupestre es toda estructura al aire libre, sobre soporte pétreo, y que posee cavidades, cubetas… donde es patente la intervención humana y que no se enmarca en un uso práctico y cotidiano.

Su ubicación no es arbitraria, siguen unos claros patrones marcados por la organización interna del espacio, orientaciones astrológicas o una traducción de una concepción simbólica del entorno.

Para el análisis del altar encontrado me he apoyado en la Tesis de Maria Joao Delgado Correia dos Santos, titulada: Santuarios rupestres de la Hispania indoeuropea, del año 2015. Atendiendo a la clasificación de los mismos que la autora propone, podíamos enmarcarlo en la tipología A.1.2. por la presencia de escalones que permiten el acceso a una, o varias, cubetas de origen natural o artificial en las que se abre un desagüe. El número de escalones más común de esta tipología es tres, como ocurre en este caso, podemos afirmar que su cubeta es de origen artificial por lo preciso de su contorno.

Este tipo de altar, además, se suele situar en una zona ligeramente elevada y con buena visibilidad, y lo que en este caso es muy importante, cerca de un curso de agua. Los altares de la tipología A.1.2. han sido fechados entre la II Edad del Hierro y la época romana, algo que también coincide con lo que se conoce sobre el entorno en el que se ubica, mostrando así, una evolución importante de la concepción simbólica y una especialización cultural.


Hagamos una pequeña descripción del altar:

UBICACIÓN:
Malpartida de Cáceres
372m alt.
Ubicado en medio de la penillanura cacereña.
Orientación 196ºNE

TIPOLOGÍA:
A.1.2.

DESCRIPCIÓN:
Piedra de tipología A.1.2. con tres escalones tallados que llevan a una cubeta circular en la zona superior con desagüe. La roca mide unos 6,16m de longitud, parte a la altura de suelo y se va elevando uniformemente hasta una altura máxima de 1,47m. A una altura de unos 60cm se sitúa el primer escalón orientado en el eje Norte-sur, de unos 25x11 cm. El resto de escalones son ligeramente más pequeños y varían ligeramente su orientación al este-oeste. La cubeta tiene 35 cm. de diámetro con un desagüe orientado al este de una anchura de 18cm.

CONTEXTO:
En las inmediaciones se reparten numerosas tumbas escavadas en granito y son fácilmente apreciables restos de cerámica de construcción de Época Romana.  El altar puede ser encuadrado en el conjunto de los tres altares ya conocidos de La Zafrilla, Las Cuatro Hermanas y Las Trescientas, con los que se encuentra alineado.



Se trata de una zona con una alta connotación simbólica. Destacamos en la zona los paneles con pinturas rupestres de Los Barruecos, y los famosos exvotos dedicados a la diosa ATAECINA (o ADAEGINA) encontrados en 1885. Podemos afirmar que estos cuatro altares formarían un conjunto sacro que, muy posiblemente, estuvieran dedicados a esta deidad prerromana. Esta teoría se sustenta, además, por la presencia de una estela en su honor y que ya os mostré, Al Detalle, y que se encuentra actualmente a poca distancia de allí, en el Lavadero de Lanas de San Miguel.


En estos altares el sacerdote accedería a la zona superior por los escalones para realizar el sacrificio de algunas cabras, posteriormente se realizaría una ablución purificadora aprovechando en arroyo y la fuente cercana, convirtiendo así a la cabra como ofrenda para alcanzar la salvación, purificación…


Existe un excelente libro de mi amigo Francisco Acedo, en el que profundiza en este tema y que desde aquí os recomiendo, aunque sea complicado de adquirir, pero sí disponible en bibliotecas.




En la zona existen otras estructuras pétreas que me llaman la atención, pero que tengo que estudiar con más detenimiento y que ya os mostraré Al Detalle. 


miércoles, 12 de julio de 2017

EL POZO DE LOS ENAMORADOS, LA BENEMÉRITA Y DON FERNANDO GARCÍA MORALES.

La historia que hoy os voy a contar, Al Detalle, lleva años guardada en mi particular baúl de los recuerdos. Tengo que confesar hoy, que en gran medida mi vocación, y la razón por la que hago este blog, es por la influencia de Don Fernando García Morales. Le escuchaba embobado de pequeño en sus colaboraciones en la radio, y devoré su libro “Ventanas a la Ciudad” el mismo día de su presentación, a la que pude asistir. Las casualidades de la vida hicieron que, años más tardes, pudiéramos entablar una pequeña relación, no me atrevería a decir de amistad, pero sí lo suficientemente estrecha como para compartir muchas tardes de café en el desaparecido bar Aloha en la Ronda del Carmen. Por esta vinculación mía con el mundo de la música tradicional, de la que ya he hablado últimamente, me instaba a hacer algo que aún no he hecho y que hace poco he recordado que me queda pendiente de cumplir: reescribir y poner música al Romance de los Enamorados de Cáceres.

¿Cuándo recordé mi promesa incumplida? Recientemente alguien ha tenido la feliz idea de recopilar los artículos de Don Fernando en un blog y publicarlos periódicamente en una página de Facebook. Hace poco publicaron su artículo sobre la leyenda de estos malogrados amantes cacereños en estas redes sociales. Concretamente este artículo está fechado en el 18 de junio de 1981, y dice así…


Debe de ser una historia tan bonita como la de los “amantes de Teruel”, pero yo no he llegado a ponerla en pie del todo. me estoy refiriendo a la sucedida en el llamado “Pozo de los enamorados”, casi olvidado hoy, pero no hace mucho tan traído y llevado aun en romances callejeros. sucedió en el propio Cáceres y debió ser a principios de siglo: dos enamorados cacereños a cuyos amores se oponía alguien o algo, no sé si la familia, las diferencias sociales que entonces estaban muy en moda o cualquier otra circunstancia, y que viendo que sus amores no podían terminar con el colofón de novela rosa, los terminaron a la tremenda, o sea, tirándose ambos, unidos por una cinta -dice el romance- al pozo del Cuartillo, que desde entonces se llamó “Pozo de los enamorados” y que fue cantado en coplas y romances de los que sólo he logrado conocer algunos fragmentos porque parece ser que donde más se cantó el romance de los enamorados, que así se llamaba, fue en los pueblos de alrededor de la capital:
Adiós, calle de Pintores
con sus tiendas y boticas,
que voy a tirarme a un pozo
con mi novia margarita...

Así decía una parte del romance, del que deduzco que ella se llamó Margarita, pero ignoro totalmente el nombre de él y las circunstancias familiares de ambos, ni aun el hecho que provocó la muerte conjunta de este Romeo y Julieta cacereños que un buen día decidieron atarse por la cintura y tirarse a un pozo. lo que sí es cierto es que el hecho conmovió a todo Cáceres, que se cantó en romances callejeros y que hasta cuando éramos niños, con cierto misterio, los mayores nos señalaban el pozo del Cuartillo diciéndonos: Mira, ese es el Pozo de los enamorados.
Esta historia que fue hasta legendaria se ha perdido y hoy el pozo, o su brocal está medio tapado por las hierbas, frente a la Universidad Laboral, al otro lado de la carretera y casi en medio de una llanada... así es la fama.
                                                                                           
Sabedor Don Fernando que yo ya conocía la historia, porque he leído ese libro bastantes veces, en una de esas tardes de tertulia, se llevó la mano al bolsillo interior de su abrigo y sacó dos folios perfectamente doblados en cuatro partes y que me entregó una vez los había desplegado con pausadísimo cuidado. Me dijo: “Mira, para que escribas el romance”. Yo no podría creer que me entregara un folio mecanografiado con la versión recogida por Rodríguez Moñino y completada por él mismo. Pero menos podía creer que me entregara una hoja manuscrita que completaba lo que aparecía en su libro y que debió de usar en la radio o en algún otro artículo. Esos documentos los conservo con mucho cariño y los comparto con vosotros, porque en una de las últimas conversaciones que tuvimos antes de su fallecimiento, le dije que tendría guardados muchos secretos e historias sobre Cáceres… y él me contestó que no, que el saber había que compartirlo. Ahora transcribo estos documentos y además los adjunto.

En el manuscrito podemos leer:

Cáceres ha tenido sus enamorados y aquí en lo que hoy es “Campus universitario”; frente a la Universidad Laboral, al otro lado de la carretera de Trujillo, puede verse aún el llamado “pozo de los enamorados”, porque en él ocurrió una tragedia parecida a la de Romeo y Julieta (pero a lo rústico). Debió de ocurrir el casi a principios del pasado siglo y se cantó en romances –a la antigua usanza- por toda España. El romance está recogido en diversas versiones que varían muy poco. El profesor Rodríguez Moñino, recogió y publicó una de estas versiones tomada en el pueblo cereño de Santiago de Carvajo, que varía en algo de la recogida por mí hace ya muchos años, cuando aún en las calles de Cáceres (como la de Caleros) se cantaban estas cosas. No logré recoger el nombre completo de los amantes, ni las familias a las que pertenecían por una lógica de aquel entonces impuesta por la Iglesia Católica: los suicidas –y estos lo eran- quedaban excomulgados, no se les podía enterrar en Campos Santos y las propias familias eran afectadas por esas “------------” o anatema de la Iglesia… de ahí el silencio alrededor de los apellidos y nombres familiares… dicho esto, vamos con el “Romance de los enamorados del Pozo del Cuartillo”


En la hoja mecanografiada podemos leer:

“ROMANCE DEL CUARTILLO Y EL POZO DE LOS AMANTES”
(Versión de la Capital, completada con la de Santiago de Carbajo recogida por Rodríguez Moñino)

El domingo por la tarde
Subieron a la Montaña
A despedirse del mundo
Los dos amantes del alma.
Adiós, calle de Pintores,
Con tus tiendas y boticas,
Que voy a tirarme a un pozo
Con mi novia Margarita.
En la bujarda del pozo
La gargantilla quedó
Y los pendientes de lazo,
La cadena y el reló;
En la bujarda del pozo
Una carta quedó escrita
Con un pañuelo de seda
De su novia Margarita;
En el pozo del Cuartillo
Es preciso echar la llave,
Que no se vuelvan a ahogá
Hijos de tan buenos padres;
En el Pozo del Cuartillo
Con vara y media de agua
Se han ahogado dos amantes
Atados con una faja;
En el Pozo del Cuartillo
Por aquellas estrechuras
Se han ahogado dos amantes
Atados por la cintura.

Don Antonio Rodríguez Moñino recogió la versión de Santiago Carbajo que difiere de esta, que completo yo con las tomadas a oído en la capital cacereña. La de Santiago Carbajo llamada al “Cuartillo” “Cuartujo” ya que supongo desconocía el nombre donde está aún el “pozo de los enamorados”, que se llama “Cuartillo” y no “Cuartujo”; llamaba Mariquita a la enamorada, a la que aquí siempre se ha llamado Margarita y tenía alguna otra diferencia de “menor cuantía”.


Pero la pregunta ahora es ¿dónde está el pozo? ¿Se conserva? He de reconocer que he estado buscándolo infructuosamente durante meses, pero como respuesta en esa publicación en las redes sociales que comentaba antes, mi amigo e historiador Antonio Rodríguez me sacó de dudas: el pozo se encuentra actualmente en el interior de las instalaciones de la Guardia Civil, frente a la Universidad Laboral, concretamente en la zona del aparcamiento. Como es una zona bastante sensible no he querido mostraros fotos por respeto a las instalaciones y sus trabajadores, y fundamentalmente por seguridad. Si subís por la calle que lleva al Residencial Universidad se ve perfectamente el brocal del pozo, donde estos dos amantes perdieron la vida.




Sólo me queda homenajear, de nuevo, a Don Fernando por lo que fue y por cómo fue. Muchos de nosotros seguimos inspirándonos en su forma de decir, de hacer y su forma de ser. 

jueves, 6 de julio de 2017

OJOS VIGILANTES DE LA GUERRA CIVIL EN LA CARRETERA DE LA MONTAÑA


Cáceres fue una de las ciudades más importantes controladas por el Bando Nacional en la Guerra Civil española. Incluso fue cuartel general de Franco desde el 26 de agosto de 1936, donde se instaló durante 38 días en el Palacio de los Golfines de Arriba. Además, aquí se instaló la Legión Cóndor alemana que vino a apoyar a los sublevados. Por todo ello la ciudad sufrió su famoso bombardeo el 23 de julio de 1937. A las 9:30h cinco aviones soviéticos Tupolev SB2, usados por el bando republicano, lanzaron 29 bombas sobre las inmediaciones de la iglesia de Santa María, matando a unas 30 personas e hiriendo a otras 70.


Cáceres estaba custodiado por una serie de garitas de vigilancia comunicadas por radio en todo momento, con el puesto existente en el Santuario de la Montaña. Esa mañana ni la comunicación ni las sirenas antiaéreas funcionaron porque fueron saboteadas, como os detallaré más abajo.







Sabemos que no era la única, pero sí que es la única que nos ha llegado, y en bastante buen estado de salud. Seguro que todos la hemos visto cuando subimos a ver a la Virgen o visitamos la Ermita del Cristo del Amparo, pero casi nadie le habrá dado el valor que tiene como parte de la memoria histórica. Esa memoria histórica que no debe servir para lanzarse a la cabeza, sino que debe ser un punto de unión para evitar cometer los mismos errores del pasado y evitar que sucesos como aquellos se repitan.









En esta garita los soldados vigilaban nuestros cielos en constante comunicación con el aeródromo del ferial por radio, para disponer las defensas antiaéreas si fueran necesarias y frenar así un posible nuevo bombardeo que nunca sucedió, y no sabemos si no volvieron a caer las bombas en nuestras calles, gracias a los ojos que miraban desde esta garita de la carretera de la Montaña, que hoy os he querido enseñar, Al Detalle. 








ACTUALIZACIÓN 9 DE JULIO 2017

Gracias a las indicaciones del prestigioso investigador cacereño Serafín Martín Nieto, he podido leer el interesante artículo, del ya desaparecido Antonio Rubio Rojas, en el que se detalla las revueltas de la Nochebuena del año 1937. En esta historia de un posible "complot" contra el control Nacional de nuestra ciudad, se habla de las defensas antiaéreas de Cáceres y cómo éstas fallaron en el bombardeo de julio de ese año. A continuación extraigo unos fragmentos de este artículo que complementan la información de este post.

"Aquella defensa antiaérea contaba con posiciones, como atestiguan todavía las ruinas de la garita del Cerro del Amparo o la que llegué a conocer en el cerro, existente tras el Edificio de las Escuelas Normales de la Avenida de la Montaña. Todas estas garitas estaban comunicadas telefónicamente con el puesto de observación situado en el Santuario de Nª. Sª, de la Montaña, comunicación que en la mañana del 23 de julio no funcionó, como tampoco funcionarían las sirenas encargadas de dar la alarma; culpándose de ello a una telefonista que saboteó la comunicación, siendo uno de los observadores, concretamente Manuel López López, quien se dio cuenta de tal adversidad, emprendiendo veloz carrera para comunicar a la batería del Amparo que eran aviones enemigos y que dispararán, cuando el ataque aéreo a la ciudad era ya cruda realidad"

"...aquel día de Nochebuena de 1937 llegó por ferrocarril, procedente de Cádiz, con los elementos de los antiaéreos a montar, para la defensa de Cáceres, y una sección de soldados de artillería, encargados de su custodia, emplazamiento y vigilancia, pero sin fusilería para defenderlos, ni otra arma corta que la pistola reglamentaria de aquel oficial."

Además debo DENUNCIAR desde este humilde blog, que esta garita va a desaparecer en breve. Justo por su ubicación pasa el trazado de la espantosa, escandalosa y cuestionable obra de la Ronda Sureste de Cáceres, que no sólo va a producir un importante impacto ambiental, sino visual y social, y que va a destrozar parte de nuestro patrimonio, como la Fuente del Corcho, la Garita de la Guerra Civil, entre otras muchas cosas. Una Junta ocupada en gastarse lo mínimo posible en Cáceres, y un Ayuntamiento anodino, sin ideas, sin iniciativa y sin capacidad de verdadera lucha, van a consentir destrozar para siempre, lo que significa para esta ciudad la Sierra de la Mosca.


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
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