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jueves, 2 de abril de 2015

EL CRISTO NEGRO AL DETALLE

En Cáceres, el tiempo se paró espectante
cuando el hombre dio forma
a la imagen del Crucificado de Sta. Mª. de Jesús,
y los árboles se avergonzaron
y en su vergüenza se cambió el color,
y lo que fue hecho como blanco
en CRISTO NEGRO se transformó

Alonso Corrales

Hoy, Jueves Santo, os quiero enseñar la talla que procesionó a la media noche de ayer: el Cristo Negro. Pero no me voy a referir a dicho desfile procesional, que es de todos conocido, sino que quiero acercarme a la imagen, mirándola como hacemos en este blog, AL DETALLE. La talla es del siglo XIV de estilo gótico, seguramente de entre 1340 y 1360, de autor desconocido, pero presumiblemente extranjero por su influencia Centro-Alemana y fueron modificados, en el siglo XV, el pelo y el paño de pureza. Fue costeado por la familia Ovando por un total de 1500 maravedíes, siendo Juan de Ovando quien lo sufragó. 


Durante años hubo polémica sobre su color, porque aún hoy hay quien afirma que en origen no sería negro y se tornó en este color por el humo de las miles de velas que se le habrán puesto a lo largo de estos siglos. Actualmente se sabe que este es su color original ya que está tallado en madera oscura, traída seguramente del norte de África. Y aunque ahora todos lo conocemos como Cristo Negro, no ha sido hasta los años 80 del siglo pasado que ha empezado a usarse esa denominación, porque hasta entonces se le conocía como Crucifijo de Santa María.




Sobre él son numerosas las leyendas que se cuentan en la ciudad. La más conocida es la que dice que no se le puede tocar con la mano desnuda porque ésto produce una muerte fulminante y que para hacerlo hay que ponerse unos guantes oscuros. Los nobles que durante siglos se encargaron de su cuidado contrataban a mendigos o indigentes para llevar a cabo el proceso de limpieza, que solía hacerse con cebolla y vino, así evitaban la posibilidad de tocarlo y morir por la influencia de la imagen.




También se afirma que no se le puede mirar a los ojos porque te provocaría una irremediable ceguera. La historia que más hace volar mi imaginación es la de que era la imagen que se sacaba a la plaza de Santa María para las ejecuciones de la Santa Inquisición y que debido a la posición de la cabeza, el reo al ser ahorcado se alineaba en los últimos momentos con la imagen del Cristo, siendo sus ojos lo que el condenado vería por última vez. 






Os muestro unas imágenes del detalle de sus manos, sus pies, las venas de los brazos, las costillas... Es una imagen preciosa que sobrecoge y emociona de la misma manera. 






BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
Historia y Curiosidades de la Santa Hermandad del Cristo Negro de Cáceres. Alonso Corrales Gaitán

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