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UN RECINTO AMURALLADO DESCONOCIDO

He de reconocer que hace ya más de un año que descubrí este lugar por casualidad. Aunque he buscado información, casi con desespero, no he podido encontrar ninguna referencia directa de lo que pudo ser. Con lo poco encontrado, y por mucho de lo leído, me voy a atrever a hacer algunas suposiciones y lanzar al aire varias hipótesis de su origen. Comenzaré haciendo una breve descripción de la ubicación y de las características del emplazamiento.


A pocos metros de la Cañada Real del Puerto del Pico y Miravete, en una finca llamada “El Santo” y pegado a la linde con la de “El Pizarral” y cercana a la finca de “La Pizarra”, pude observar gracias a las imágenes por satélite, un recinto amurallado de gran tamaño. Evidentemente me monté en la bici y me fui a buscarlo, en la inmensa mayoría de las veces, cuando encuentras imágenes de este tipo, suelen corresponder a antiguas cercas, cochiqueras o trazos sin mayor importancia, pero esta vez fue distinto.  Me topé con una zona con gran cantidad de material procedente de la antigua construcción, almacenado en los típicos montículos o majanos, que los dueños de las fincas suelen hacer para “limpiar” el suelo y tener material acumulado disponible para sus nuevas construcciones. 




Muchos fragmentos de pizarra y algunos esquistos, pero lo que me llamó la atención fueron los grandes bloques de granito tallado, no tan típicos en edificaciones rurales relativamente modernas. Según me adentraba en el recinto, estas piezas se hacían más comunes, restos de ventanas o puertas o el fuste de una columna de granito hacían sospechar de un origen medieval o de una construcción más “noble” que una cochiquera o cercado para el ganado. En la esquina suroeste una gran elevación me atrae, y al acercarme la sorpresa fue enorme: me encontraba sobre un montículo por encima del nivel de una puerta o ventana con dintel de granito. Por lo tanto todo el material que actualmente forma el montículo proviene del derrumbe de esta esquina, que podría perfectamente identificarse como el bloque principal de la casa, o una torre.















Regresé con la sensación de haber pisado parte de una historia de la ciudad que quería ser contada. Volví a las imágenes por satélite e hice unas mediciones para comprobar el tamaño con medidas más exactas que la propia apreciación sobre el terreno. La forma es trapezoidal, con una altura (en un eje norte-sur) de unos 100m, con la base mayor de unos 60, y la superior (hacia el norte) de unos 45m, suponiendo un perímetro aproximado de 316m. El recinto presenta un total de unos 5200m2. La zona es una gran llanura, pero este enclave se encuentra en una pequeña elevación con un desnivel medio de unos 15 metros con los terrenos situados al este y el oeste donde existen unos pequeños cauces de agua. A unos 200 metros un pozo en actual uso y a 457 metros los restos de lo que se ha denominado “La Ermita del Santo”. Esta ermita, prácticamente inédita ha sido “redescubierta en la red”  hace un año por este blog y por el de mi amigo Samuel (http://caminosdecultura.blogspot.com.es/) en lo que para nosotros, y algunos expertos consultados, son los restos de una ermita visigoda. Todos estos elementos, no me negaréis, hacen del lugar un sitio más que interesante.

Y una vez hecha la descripción del lugar, pasaré a hablaros de la hipótesis que manejo hace tiempo. Tras la reconquista, y varios siglos posteriores, alrededor de la ciudad surgieron gran cantidad de adehesamientos con la finalidad de la defensa (o defesa, de ahí el nombre de dehesa) de las cabañas ganaderas pertenecientes al Concejo y sus pastos, para protegerlos de los rebaños de La Mesta, que bajaban de las zonas más al norte a aprovecharse del alimento de nuestros campos. El fuero de la ciudad permitía este acotamiento de los terrenos, con el que además, en un principio, se premió a los nobles que ayudaron, de una forma u otra, a la conquista de la ciudad. Esto propició la aparición de cortijos o asentamientos que se fueron agrandando debido al gran tamaño del término cacereño, siendo muy común su establecimiento sobre restos de poblamientos romanos, visigodos o árabes.

En el siglo XIV se produjo una gran crisis demográfica en nuestra zona, propiciada por el aislamiento y las pestes, que asolaron con  una gran parte de la población, siendo muchas de estas casas o cortijos abandonadas, como  Puebla de Castellanos, Casas del Ciego, Borrico Pardo, Borriquillo o La Pizarra, de las que de muchas de ellas se desconoce su ubicación exacta. Otras han llegado a nuestros días, como La Cervera, La Aldihuela, La Corchuela o Zamarrillas y otras crecieron tanto que se transformaron en pueblos como Torreorgaz, Torremocha…







Un recurso muy habitual a la hora de buscar un yacimiento o relacionarlo con los documentos existentes es la toponimia y me llamó la atención que este recinto se encuentra entre “El Pizarral” y “La Pizarra” y que uno de los poblamientos de ubicación desconocida se llamara “La Pizarra” y a unos metros de una posible ermita visigoda, alrededor de la cual debió de haber algún tipo de asentamiento. En documentación consultada se decía que entre las Seguras y Zamarrillas, al norte de la Cervera y al Sur de la Aldihuela, se situaba uno de estos poblamientos. Pues concretamente Las Seguras se encuentran a 6km al oeste y Zamarrillas a unos 8Km al este. A 8Km al norte La Aldihuela y unos 5Km al sur La Cervera. Por lo tanto quién nos dice que no podamos estar frente al poblamiento de LA PIZARRA, o algún otro de los que salpicaron los alrededores de la ciudad al poseer, además, abastecimiento de agua abundante y cercano.




Mi conocimiento (e imaginación) llega hasta aquí, así es que me gustaría pediros ayuda para intentar averiguar el origen de este lugar, su posible relación con la “Ermita del Santo” y todo lo que nos permita conocer más DETALLES del pasado de nuestro querido Cáceres. 

Comentarios

  1. Sencillamente fabuloso. Una entrada muy completa, y una hipótesis con una buena base sólida, muy a tener en cuenta. Creo que no vas nada mal encaminado. Ojalá alguien pudiera lanzar un poco más de luz. ¡Enhorabuena por tan gran trabajo de investigación!

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  2. Enhorabuena, muy buen hallazgo y muy bien argumentado.

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