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lunes, 12 de octubre de 2015

EL CONVENTO DE LA MOHEDA EN GRIMALDO. PRIMERA PARTE

Cuando uno piensa que no le quedan grandes ruinas por descubrir, ermitas o conventos abandonados, recibe la llamada de un amigo y le dice que si quiere ir a visitar un Convento Franciscano perdido en mitad del campo, a poco más de media hora de casa. La emoción se une a la curiosidad y la ansiedad de llegar, conocer el sitio e investigar todo lo posible sobre su origen e historia. Así nace esta entrada doble entre dos blogs, el mío, Cáceres al detalle, y el de mi amigo Samuel, Extremadura: caminos de cultura. Comenzaré haciendo un breve recorrido por la historia del inmueble con los pocos documentos que he podido recopilar para reconstruir el nacimiento, desarrollo y abandono de este interesante lugar.



NACIMIENTO, VIDA Y ABANDONO DEL CONVENTO.

A mediados del siglo XV ya existe constancia documental de la presencia de una pequeña ermita con la advocación a Nuestra Señora de los Ángeles, más conocida como de “La Moheda” a una legua de Mirabel. En 1492 un grupo de religiosos de la Tercera Orden Franciscana pide permiso para la edificación en ese lugar de un pequeño convento que ellos mismos ocuparían, para lo que ese mismo año obtuvieron una bula que les permitía tal finalidad. Pero la cosa se iba a complicar y los piques y envidias entre las distintas congregaciones (y dentro de ellas) estaban al cabo del día, así es que los “Capuchos de la Provincia de Santiago” complicaron la situación instalándose como “ocupas” y usurpando el lugar a los terceros. El pleito continuó durante años, hasta que finalmente en 1513 los capuchos fueron expulsados del lugar y los terceros pudieron hacerse con la ermita y el pequeño edificio que la acompañaba en esos años.

La vida de los observantes debió de pasar entre la oración, el cuidado de la huerta y la contemplación mística durante muchos años. La siguiente noticia documental sobre el convento no aparece hasta el año 1567, cuando el superior de la provincia (Franciscana) de San Miguel, le remite al mismísimo Felipe II una carta en la que se detallaban las propiedades que poseía la orden. Entre ellas habla de un convento perteneciente a la diócesis de Plasencia, en el partido judicial de Coria, en las cercanías de Grimaldo en el que moraban de 6 a 7 frailes, que poseía viñas, huertas, olivares y un total de 60 colmenas. Además se señala que las viñas han pasado recientemente a su propiedad porque quien se las tenía arrendadas ha fallecido dejando al convento como único heredero.

Esos años fueros muy convulsos para los contemplativos, y más tras la bula del Papa Pío V que les afectaba directamente, aunque ésta fue derogada el siguiente año. Quizá por esta razón y otras que se nos escapan, el convento fue abandonado por esa época al fallecer todos los frailes que lo moraban y al no ser “repuestos” desde la congregación. En 1597 los observantes regresan al convento en que se realizarían importantes obras de ampliación, sufragadas en su mayor parte por Fray Diego de Ovando quien amplió la iglesia, alzó los dormitorios (celdas), levantó el claustro y cercó la huerta. En ese mismo año Fray Francisco de Godoy aporta una serie de reliquias que serían custodiadas en la capilla lateral y vuelve a darle a la iglesia el nombre de Nuestra Señora de los Ángeles que había perdido anteriormente. Entre los años 1618 y 1626 se convirtió en convento recoleto, aunque por el aislamiento se terminó volviendo a la vida de retiro y meditación para la que se había fundado.

Entre los años 1726 y 1761 se amplió el edificio para albergar un Seminario de Misiones donde se formaba a los frailes de la congregación en todos los aspectos necesarios para ir a evangelizar, fundamentalmente al nuevo mundo. En 1751 se construye el estanque en la zona sur, que aún se conserva. En 1861 volvió a abrirse el seminario y permaneció en funcionamiento algunos años más.


A partir de esa fecha no he logrado encontrar más datos documentales, por lo que no sabemos por qué terminó abandonado, aunque por lo que parece debió de ocurrir durante la desamortización de Madoz. Esta desamortización comenzó con la subasta de inmuebles del estado y del clero, así como de las órdenes militares, en 2 de octubre de 1858, aunque la ley fue promulgada el 1 de mayo de 1855. Las subastas siguieron desarrollándose hasta finales de ese mismo siglo. Así es que nuestro convento de la Moheda fue desamortizado, abandonado y pasó a manos privadas hasta nuestros días.




BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
Boletín de la Real Academia de la Historia. Tomo CLXXX. Número III. Año 1983
Tiempo de Conventos.  Una historia de las fundaciones en la España moderna. Ángela Atienza.
Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura de 1791

Los eremitorios en la cuenca del Tajo: en busca de un lugar idóneo. Carmen Díez González

2 comentarios:

  1. ¡Qué buen equipo formáis Samuel y tú!

    Excelente artículo.

    ¡La próxima vez contad conmigo...!

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  2. Hola Jesús¡¡¡¡ La verdad es que lo pasamos muy bien ese día¡ Y el sitio es magnífico¡ En una semanita nos vemos y organizamos alguna escapadita¡¡¡¡ Un abrazo

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