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miércoles, 21 de septiembre de 2016

CÁCERES, CÁMARA… Y ACCIÓN. CÁCERES EN EL CINE. PARTE I



En estos días han suscitado mucha expectación los rodajes en Cáceres de La Catedral del Mar y la serie americana Still Star Crossed, y más aún, el inminente desembarco en nuestra tierra del equipo de Juego de Tronos. Por eso me planteé revisar la relación de nuestra ciudad con el cine, para saber si en realidad han sido muchas, o no, las veces que Cáceres ha servido como plantó. En un principio voy a dejar de lado las series para centrarme en los largometrajes. Y ya puedo adelantar que parece mentira, pero no se han rodado tantas películas aquí como cabría esperar. Quizá en nuestra mente pudieran parecer más por el revuelo que se monta en esta ciudad poco acostumbrada a esos jaleos que nos sacan por unos días de la cotidianidad.


Antes de continuar debo agradecer a mi compañero bloguero y amigo Samuel, autor del fantástico blog Extremadura:caminos de cultura, que me empujara a tratar finalmente el tema y por la ayuda en la selección de imágenes, vídeos y título de estas entradas. Muchas gracias Samuel.


Comencemos a repasar estas películas, como no podía ser de otra forma, por el principio y en orden cronológico.


EL AGUA EN EL SUELO. 1934


Aunque muchos no lo saben, Cáceres fue el escenario de uno de los primeros largometrajes sonoros rodados en España. En mucha de la bibliografía se afirma que fue el primero, pero esto hay que matizarlo, porque en realidad no es del todo cierto. A finales de los años 20 y comienzos de los 30 se produjo la verdadera transición entre el cine mudo y el sonoro. Los estudios en España no estaban realmente adaptados tecnológicamente a esta revolución, así que las productoras encaran este reto de cuatro formas distintas:


Se producen películas por parte de empresas españolas en estudios alemanes, franceses o ingleses, como ocurrió con: El profesor de mi mujer de Robert Florey (1930); La bodega (1929), El embrujo de Sevilla (1930) de Benito Perojo; Cinópolis (1931) de F. Elías y J.M. Castellví



Otras productoras optan por la sonorización en estudios extranjeros de películas rodadas mudas en España, como La aldea maldita (1930), Tiene su corazoncito (1930) de Florián Rey; Prim (1930), Isabel de Solís (1931) de José Buchs; Yo quiero que me lleven a Hollywood (1931) de Edgar Neville; Fermín Galán (1931) de Fernando Roldán. 


Una forma que no dio muy buenos resultados fue la sonorización después, mediante discos, en estudios españoles, de películas rodadas mudas. Ejemplos: Fútbol, amor y toros (1929) de Florián Rey y La alegría que pasa (1930) de Sabino A. Micón.


Por último, se realizaron por parte de productoras extranjeras, películas en español. Destaca la creación de secciones de español en los estudios de Hollywood y la creación de la Paramount de un estudio en Joinville, cerca de París. Ejemplos: Mamá (1930) y Un hombre de suerte (1930) de B. Perojo; Lo mejor es reír (1931), Su noche de bodas (1931) y Melodía de arrabal (1933) de Florián Rey.


En 1932 Francisco Elías, tras su fracaso con El misterio de la Puerta del Sol (1929), convence al productor francés Camille Lemoine para rodar una película sonora en España. Para ello se llevan todo el material técnico necesario desde Francia. Se instalan en uno de los pabellones de la Exposición Universal de 1929 en Barcelona y llaman al estudio Orphea.


Todas las películas españolas de 1932 y la mayor parte de 1933 se ruedan en Orphea. Entre ellas se encuentran: Carceleras (1932) de José Buchs, El último día de Pompeyo (1932) de Elías (corto), Una morena y una rubia (1933) de Buchs, Boliche (1933) de Elías, Rataplán (1935) de Elías, Susana tiene un secreto (1933) de Benito Perojo, ¡Se ha fugado un preso! (1933) de Perojo, El hombre que se reía del amor (1933) de Perojo, El café de la Marina (1933) de Domènec Pruna y Sierra de Ronda (1933) de Florián Rey.


La celebración del Congreso Hispanoamericano de Cinematografía de 1928 impulsa la creación de un estudio sonoro en 1931, aunque no se empezará a rodar hasta 1933: Cinematografía Española Americana (CEA). Los estudios se sitúan en la Ciudad Lineal de Madrid. Será presidente de honor Jacinto Benavente y participarán otros escritores españoles. La producción ejecutiva estaba a cargo de Eusebio Fdez. Ardavín. Sus primeras películas fueron: El agua en el suelo (1934) de Eusebio Fdez. Ardavín, La traviesa molinera (1934) de Harry D’Abbadie d’Arrast, La bien pagada (1934) de Eusebio Fdez. Ardavín, Crisis mundial (1934) de Benito Perojo, La Dolorosa (1934) de Jean Grémillon, Una semana de felicidad (1934) de Nossik o Doña Francisquita (1934) de Hans Behrend.

Así es que vemos que El Agua en el Suelo no fue la primera película sonora rodada en España, pero sí la primera con una productora y material originalmente concebidos para trabajar en el país, ya que algunos consideran que las películas de los estudios Orphea, con la participación francesa, no pueden considerarse 100% españolas. Una vez aclarada esta confusión mil veces repetidas en la bibliografía hablemos de la película.





Es un guion original de Eusebio Fernández Ardavín, aunque el argumento fue expresamente escrito para el cine por los hermanos Álvarez Quintero. La película se rodó entre el 1933 y 1934 y se estrenó en el Cine Callao de Madrid el 16 de abril del 34. En la imagen adjunta de la hemeroteca del ABC pueden leer la crónica que en este diario se hizo del estreno.



Los exteriores los rodaron en Comillas y en Cáceres. Y en las escenas de nuestra ciudad tenemos que llamar la atención sobre varios DETALLES muy interesantes:





Podemos ver el palacio de Mayoralgo antes del bombardeo que sufrió Cáceres el 23 de julio de 1937, y con el que éste quedó prácticamente destruido. Observamos perfectamente cómo los balcones fueron sustituidos por ventanas, aunque el resto se reconstruyó fielmente al original. Vemos de fondo la Casa de los Moraga totalmente encalada, pero con la fachada exactamente como la encontramos ahora, en contraposición a lo que se afirma en algunos libros y webs que sostienen que es fruto de una remodelación reciente.




Hay una escena en la que dos hombres se despiden junto a un coche. Justo en el momento que uno de ellos se monta en él y se marcha, podemos ver el estado de la zona del Puente de San Francisco ante de los atentados que éste ha sufrido reiteradamente.




La casa de Hernando de Ovando aparece con el escudo esgrafiado en bastante buen estado, no como se encuentra ahora, que está prácticamente desdibujado, y observamos, además, que las hornacinas que flanquean el escudo tallado de la casa ya estaban vacías por aquellos años.




Aparecen otras preciosas estampas de nuestra ciudad: vistas panorámicas, La Casa del Sol o El Arco de la Estrella.



Parece mentira que una de las primeras películas sonoras rodadas en España lo hiciera en nuestra ciudad, y peor aún, que casi nadie en Cáceres lo sepa. Por eso os lo he querido contar, AL DETALLE

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
Arte y política en el cine de la República. José María Caparrós Lera
El cine en la República. Carlos Valmaseda

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