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lunes, 30 de mayo de 2016

RÉQUIEM POR UN CEDRO


Aunque esta entrada podría haberse llamado "Crónica de una muerte anunciada", prefiero convertirla en un réquiem en honor a este símbolo cacereño: el cedro de 50 años trasplantado desde "El Caballo" al Parque del Príncipe. Como molestaba para las obras del "aparcamiento de Múltiples", después de que desaparecieran los nidos de cigüeñas, con inquilinas incluidas unas noches antes, el 20 de julio del año pasado, en una maniobra mal planificada que duró más de siete horas, el cedro fue arrancado de su emplazamiento original. El cepellón que sacaron era de pequeño tamaño y al no seguir las indicaciones de cualquiera que sepa algo de árboles, muchas de las raices fueron seccionadas, perdió mucha savia y además en una época desaconsejada para este tipo de proceso: un  caluroso día de julio. Con preparación del cepellón de meses e incluso años, estos traslados se hacen en otoño o invierno, pero aquí las cosas se hacen como se hacen...




Montaron al pobre cedro en un pequeño camión que hacía que sus ramas fueran arrastrando por el asfalto, y para cuando llegó a su nueva "casa" su aspecto era un presagio de lo que tenía que venir. Como le cortaron la mayoría de sus raíces, le quitaron muchas de las pocas ramas que quedaban para compensar. Los encargados de jardines del parque se han esmerado en su cuidado, lo apuntalaron, lo regaban, lo abonaban, con la esperanza de salvarle la vida a lo que se había convertido en un símbolo. 





Ayer, día 29 de mayo de 2016, pude leer en la página de Facebook de Jose María Corrales, que los técnicos habían dado por muerto ya al cedro. Esperaban que en la primavera pudiera mostrar signos de vida, pero la verdad es que la esperanza era poca porque las coníferas sufren mucho en este tipo de maniobra y más si no se hace convenientemente. Decenas de cacereños han peregrinado estos meses a darle fuerza al árbol, han dejado notas, piedras, rezos... porque era algo más que un cedro...





Desde este humilde blog quiero rendirle un homenaje a este árbol que ha muerto en estos meses en lo que no ha logrado enraizar, y me gustaría que como protesta, por una manera errónea de hacer las cosas, se convirtiera en un lugar de reivindicación hasta que lo eliminen completamente en las próximas semanas. 

D.E.P.

Os pongo el vídeo de mi colaboración con Canal Extremadura hablando sobre el tema:


jueves, 26 de mayo de 2016

PUENTE SOBRE EL RÍO CASILLAS. ARROYO DE LA LUZ

Durante siglos, las vías pecuarias han canalizado los desplazamientos cíclicos del ganado entre los pastos de invierno y los de verano como consecuencia de las grandes diferencias estacionales en la Península y la diversidad climática entre unas zonas y otras. La trashumancia tejió una red de comunicaciones por todo el territorio peninsular que a duras penas se mantiene en la actualidad. Aunque en muchos casos son maltratadas por la administración, estas vías son de dominio público y competencia de las Comunidades Autónomas y son un patrimonio cultural, natural y social que debemos mantener y respetar.


Hay lugares donde estas vías cobraron mayor importancia, como ocurre en Malpartida de Cáceres y sus alrededores, donde se situaban varios e importantísimos lavaderos de lanas que tuvieron su momento de eclosión en el siglo XVIII y favorecieron el surgimiento de coladas, senderos, cordeles… o el resurgimiento de la vía romana que unía Córdoba con Oporto y que atravesaba estas tierras, pasando por Arroyo, Brozas y que llegaba a Portugal a través del Puente de Alcántara, en lo que se conoce como la Ruta de la Lana y que se conectaba a la Cañada Real de las Merinas en Brozas o con la Cañada Real Puerto del Pico en Cáceres.









Entre Arroyo y Malpartida la ruta atraviesa el río Casillas, en la divisoria de los Términos Municipales de Arroyo y Cáceres. Por eso muchos afirman, como siempre, que este puente es de origen romano, aunque, como siempre, no es así. Posiblemente en la zona habría alguno con ese origen, pero el actual lo expertos lo sitúan entre los siglos XVI y XVII, siendo de factura totalmente popular.






Tiene este puente una longitud de 115 metros y es de perfil ligeramente alomado. Sólo posee dos bóvedas importantes, de medio punto rebajado con dovelas en granito. A los lados 9 aliviaderos rectangulares de tamaño decreciente a medida que nos acercamos a los extremos del puente. Los aliviaderos y el petril están realizados con lascas de granito trabajadas muy toscamente, con ese carácter popular que mencionábamos. El resto es mampostería con mortero de cal. La plataforma combina zonas con empedrado irregular y zonas con lanchas de granito. Está cimentado directamente sobre la roca madre.




No es un puente destacable por su tamaño o belleza, pero es un testigo mudo de un tiempo en el que la trashumancia era el motor económico de grandes zonas de este país, testigo mudo de un modo de vida ya desaparecido, pero que nos ha dejado preciosos DETALLES como este. 

lunes, 23 de mayo de 2016

INSCRIPCIÓN EN LA CASA DE LOS MORAGA



Hace unos días en la página de Facebook de este blog, proponía un pequeño juego que consistía en localizar un esgrafiado de la parte de antigua a partir de unas fotos. Mi amigo Pedro, un gran artista cacereño, en las respuestas me comentaba que había visto una inscripción en la casa de Los Moraga, en plena plaza de Santa María. Tengo que confesar, no sin cierta vergüenza, que nunca había reparado en ella, así es que agarré la cámara y me fui a buscarla. Allí estaba, tan expuesta como invisible, presente pero mimetizada. Aún más grave es que en esas plaquitas de metacrilato que pusieron en la fachada de los palacios, que lo afean bastante y en las que dan una muy mala información, en esta ocasión sí recogía la existencia de esta inscripción que hasta ese día yo había ignorado. Puede leerse:


“CASSA DE NVESTRA SEÑORA I POBRES QUE FVE D LOS MORAGA”


Por el ángulo de visión y de la incidencia de la luz en ese momento, costaba algo leerla. Por eso acompaño una imagen en la que he usado la herramienta “subexponer” de Photoshop para que la leáis mucho más fácilmente.



La casa fue construida en el siglo XV, aunque lo que vemos ahora es factura del siglo XVI. La familia de los Moraga aparece en la ciudad en la segunda mitad del siglo XV. Siendo un miembro destacado Juan de Moraga, que fue uno de los 48 caballeros cuyo nombre colocó Isabel la Católica en dos bonetes, 24 en cada uno, pertenecientes a los dos bandos que había en la ciudad: “los de arriba” y “los abajo”, siendo D. Juan del grupo de abajo. La reina sacó seis nombres de cada sombrero para constituir un ayuntamiento equilibrado y obligado a entenderse dejando atrás las rencillas pasadas. Esto ocurrió en la importante visita que la soberana realizó a la ciudad en 1477.


A finales de este siglo, María de Moraga se convertiría en Priora del Convento de Santa María de Jesús (actual edificio de Diputación), concretamente en el 1491, creyéndose que fue su primera priora porque se da como fecha de su fundación el 1490, cuando releva al anterior Beaterio. Tiempo después (me ha sido imposible encontrar la fecha) la casa es donada a este convento por Marta de Morga, pasando a ser “De Nuestra Señora y Pobres” teniendo diversas funciones a lo largo de los siglos y pasando a manos del Obispado de Coria Cáceres cuando el convento desaparece. Se convierte en Rectoría del mismo y es conocido también en la ciudad como “La casa del Deán”. Hay que reconocer que el siglo pasado la casa no es cuidada ni considerada por el Obispado y acaba en un estado de semirruina, hasta que el inmueble es adquirido por la Diputación de Cáceres en el año 1999, por un importe de 30 millones de pesetas. En 2006 se rehabilita para albergar el Centro de Promoción de la Artesanía, con un coste de (la curiosa cifra) 666.666 euros, de los que medio millón lo aportan los fondos FEDER y el resto la propia institución. 


De la fachada, además de la inscripción destacaremos la puerta con arco de medio punto con dovelas (algo muy cacereño), un simple balcón y dos preciosos escudos de familia. 



 




Si nos fijamos con cierto DETALLE observamos en los más alto dos gárgolas: la de la izquierda casi completamente mutilada de la que sólo se ven unas especies de patas, muy similares  a las que tiene la gárgola de la derecha. Ésta tiene una figura con rasgos simiescos, grotesco y que se encuentra en bastante mal estado y que parece sostener algo en los brazos. No se distingue demasiado, pero parece recordar a la gárgola ubicada en la Casa del Mono, aunque en realidad no tengo datos que nos permita relacionarlas de forma fehaciente. 





Hoy sólo os quería mostrar AL DETALLE la inscripción de esta céntrica casa y aprovechar para revisar su historia y usarla como ejemplo de aquellos lugares por los que hemos pasado cientos de veces, pero en los que no hemos parado a mirar con detenimiento.


lunes, 16 de mayo de 2016

FUENTE DEL MENGUAREQUE. ALDEA DEL CANO




Sin mayor importancia de la que le quieras dar. Sin más belleza que la que le conceda la subjetividad de tus emociones. Sin más historia que la de la humildad de su pasado. Sin mayor suerte que la de aquellos que saciaron su sed en ella. Sin más silencio que el destino que le espera, y sin más recuerdo que el que quieras concederle. Así es esta pequeña y humilde fuente: LA FUENTE DEL MENGUAREQUE.






En el Término Municipal de Sierra de Fuentes, aunque extrañamente lejos del pueblo, se encuentra esta fuente, junto al poblado de gañanes de “La Escalera”, en el camino que une Aldea del Cano con la cola del pantano de Valdesalor. De una humildad apabullante, esta popular construcción mantiene su uso, aunque con menos intensidad y premura que en épocas pasadas, y aunque rebosa agua, sus sedientas pilas nos cuentan la historia de un lento abandono y deterioro. Levanta su bóveda con el infalible ladrillo y se acompaña de un séquito de abrevaderos graníticos que se enfilan a una pequeña charca desde donde partieron dos asustadas garcillas cuando notaron que me acercaba, poco acostumbradas a los curiosos y visitantes.






A la izquierda de la boca, una típica pila de lavar, justo en el lado opuesto de las que servían para dar de beber al ganado. Esto me hace pensar en cómo el hombre ha convivido con “las bestias” desde una posición de una supuesta supremacía, pero con las que compartían el agua, el calor, las escaseces y las penurias. Una mezcla de la necesidad mutua, la dependencia y el soberbio respeto de quienes comparten más de lo que quisieran.







Os recomiendo dar un paseo por la zona en primavera, disfrutar de las dehesas, del poblado abandonado, de las fuentes, de los bujíos…. Una forma de pisar el suelo y alimentar la raíz que nos une a él y que tan poco cuidamos en estos tiempos de asfalto, franquicias y prisas.
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