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jueves, 26 de mayo de 2016

PUENTE SOBRE EL RÍO CASILLAS. ARROYO DE LA LUZ

Durante siglos, las vías pecuarias han canalizado los desplazamientos cíclicos del ganado entre los pastos de invierno y los de verano como consecuencia de las grandes diferencias estacionales en la Península y la diversidad climática entre unas zonas y otras. La trashumancia tejió una red de comunicaciones por todo el territorio peninsular que a duras penas se mantiene en la actualidad. Aunque en muchos casos son maltratadas por la administración, estas vías son de dominio público y competencia de las Comunidades Autónomas y son un patrimonio cultural, natural y social que debemos mantener y respetar.


Hay lugares donde estas vías cobraron mayor importancia, como ocurre en Malpartida de Cáceres y sus alrededores, donde se situaban varios e importantísimos lavaderos de lanas que tuvieron su momento de eclosión en el siglo XVIII y favorecieron el surgimiento de coladas, senderos, cordeles… o el resurgimiento de la vía romana que unía Córdoba con Oporto y que atravesaba estas tierras, pasando por Arroyo, Brozas y que llegaba a Portugal a través del Puente de Alcántara, en lo que se conoce como la Ruta de la Lana y que se conectaba a la Cañada Real de las Merinas en Brozas o con la Cañada Real Puerto del Pico en Cáceres.









Entre Arroyo y Malpartida la ruta atraviesa el río Casillas, en la divisoria de los Términos Municipales de Arroyo y Cáceres. Por eso muchos afirman, como siempre, que este puente es de origen romano, aunque, como siempre, no es así. Posiblemente en la zona habría alguno con ese origen, pero el actual lo expertos lo sitúan entre los siglos XVI y XVII, siendo de factura totalmente popular.






Tiene este puente una longitud de 115 metros y es de perfil ligeramente alomado. Sólo posee dos bóvedas importantes, de medio punto rebajado con dovelas en granito. A los lados 9 aliviaderos rectangulares de tamaño decreciente a medida que nos acercamos a los extremos del puente. Los aliviaderos y el petril están realizados con lascas de granito trabajadas muy toscamente, con ese carácter popular que mencionábamos. El resto es mampostería con mortero de cal. La plataforma combina zonas con empedrado irregular y zonas con lanchas de granito. Está cimentado directamente sobre la roca madre.




No es un puente destacable por su tamaño o belleza, pero es un testigo mudo de un tiempo en el que la trashumancia era el motor económico de grandes zonas de este país, testigo mudo de un modo de vida ya desaparecido, pero que nos ha dejado preciosos DETALLES como este. 

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