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lunes, 27 de junio de 2016

CRUZ “DE MUERTE” ENTRE ALDEA DEL CANO Y CASAS DE DON ANTONIO.




Las cruces que señalan muertos, son marcas conmemorativas de sucesos luctuosos que solían ocurrir durante el desarrollo de alguna actividad laboral en el campo, en el transcurso de un viaje o a causa de alguna muerte violenta, muchas veces como consecuencia de la violencia de género por desgracia. En recuerdo de estos hechos desgraciados se levantaban cruces en el lugar de la muerte, habitualmente a la vera de los caminos, para que los transeúntes tuvieran siempre presente el recuerdo de la persona fallecida y rezasen un responso por su alma. Las cruces así erigidas pasaban a tener una función conmemorativa y a la vez eran cruces de dirección.


El repertorio de cruces es relativamente reducido y se puede englobar en dos grandes familias: cruces elaboradas por canteros y cruces de “circunstancia. Éstas, las más sencillas, son las cruces que se trazan en determinadas rocas o piedras realizadas por un familiar o un ser allegado al fallecido. Son cruces que suelen “marcar” el lugar de la muerte y por tanto su ubicación es conocida por un reducido número de personas.  Un segundo tipo engloba aquellas dispuestas en lanchas de piedra medianamente trabajadas con el fin de conformar un bloque rectangular o paracircular, modalidad heredada de las estelas de época medieval, en el que grabar una cruz o labrarla en bajorrelieve. En esta familia podemos encuadrar la cruz encontrada en el camino que lleva desde la carretera que une Aldea del Cano con Albalá, a Casas de Don Antonio. 





A decir la verdad, la primera vez que la encontré me causó un gran impacto por la luz, el frío de invierno y la niebla. Y ahora, aunque sepa dónde está, se me sigue encogiendo el estómago cada vez que paso delante de ella, pensando en la persona a la que estaría dirigida, las circunstancias de la muerte…



Aunque a alguno le pudiera parecer una falta de respeto, en una de las salidas en bici decidí marcar el relieve con tiza para asegurarme de las siglas y la fecha, como un tímido acto de justicia y recuerdo para alguien que perdió la vida en ese lugar. Como se observa perfectamente, las iniciales de la persona fallecida eran YRG y falleció en 1921, en mitad de una preciosa dehesa en medio de la nada. Sirva como recuerdo este post. D.E.P.



jueves, 23 de junio de 2016

LA NOCHE DE SAN JUAN Y CÁCERES



La noche de San Juan, como en otros muchos lugares, era una de las fechas más señaladas en el calendario festivo de nuestra ciudad, no tanto por las celebraciones religiosas, mucho menos importantes que las dedicadas a otros Santos, pero sí por sus aspectos más mágicos y ritualísticos. La fiesta puramente religiosa fue perdiendo fuerza ya a mediados del siglo XIX hasta desaparecer, y consistía en una eucaristía, seguida de una pequeña procesión y una “mesa de ofrendas” en la que se subastaban productos ofrecidos por los vecinos que iban desde la típica bandeja de pestiños hasta un cordero vivo. Con lo recaudado se ayudaba al mantenimiento del Santo y la Parroquia. Esa tarde era de fiesta, y los vecinos y feligreses se engalanaban y pasaban una fantástica velada de paseo y merienda.



La ciudad era rica en dichos y refranes que tenían como protagonista a San Juan o su día. Los había de diferente temática, destacamos los referentes al ciclo agrícola:


“Agua por San Juan, quita vino y no da pan”

“Si quieres coger (o comer) pan, ora por San Juan”

“Hasta San Juan todo vino es rabadán”, haciendo referencia a que hasta ese momento el futuro vino siempre es bueno, y es a partir de esta fecha, cuando las condiciones del tiempo pueden variar la vendimia.


También muy cacereño es el refrán que se refiere a uno de los símbolos iconográficos del Santo: el dedo con el que señaló a Jesús y dijo aquello de “He aquí en Cordero de Dios”, por eso lo vemos con el índice señalando a un corderito, no muy bien logrado, la verdad.


“Más tieso es el galán, que el dedo de San Juan”



Pero la gran mayoría de los refranes van referidos a los amoríos, porque en esa noche mágica eran números los ritos que se hacían para conseguir el amor de la persona deseada:


“La mañana de San Juan, cuajan la bellota y la nuez, y por la par, los amores de los que se quieren bien”

“Mañanita de San Juan, madruga, niña, temprano, para darle el corazón al galán que puso el ramo”


Este último refrán nos trae a la memoria una de las muchas costumbres desaparecidas en nuestra ciudad: “las enramadas”, en la que los chicos adornaban las ventanas, balcones o zaguanes de las chicas que pretendían, con las pocas flores que quedan por estas fechas, pero, sobre todo, con “hierbas de olor” como el romero, el tomillo…


La noche de San Juan aquí también era considerada como la noche más mágica del año, en la que se realizaban numerosos ritos como el que yo conocí en mi propia casa de colocar vasos y/o pucheros llenos de agua en el patio o alfeizar de la ventana, para que pasaran la noche al sereno y se cargaran de la energía mágica de San Juan. A la mañana siguiente, el agua, supuestamente repleta de poder la usaban para lavarse el pelo para fortalecerlo, o lavarse la cara para rejuvenecer. 


Pero si algún tipo de rito destaca, es el encaminado a encontrar el amor. Era común que las mozas de Cáceres salieran al campo a recoger cardos que aún no se hubieran abierto, y a cada uno de ellos les colocaran una cinta o papel con el nombre de uno de sus pretendientes. En la víspera de San Juan, los cardos se colocaban bajo la cama de la chica y se esperaba a que en la mañana siguiente alguno de esos cardos se hubiera abierto, indicando así el nombre del elegido para desposar. 

También era común que las chicas se asomaran a la ventana, muy temprano, esperando ver pasar algún mozo soltero, porque según la tradición, sería el elegido para ser su novio. Esta costumbre era aprovechada por los chicos para llevar la enramada los más temprano posible y ser los primeros en llegar y ser los primeros en ser vistos y así conseguir a la chica.


Desgraciadamente esta ciudad lleva tiempo olvidando de dónde viene, por eso no sabe muy bien a dónde va, y por eso, también, estas costumbres, como muchas otras, han sido olvidadas, dando de lado al legado que nos dejaron nuestros antepasados, en un intento inútil de querer ser quienes no somos.


P.D. La tradición más arraigada en esta fecha, la de buscar a la Mora de Mansaborá por la calleja del Arco del Cristo, ya os la contaré, Al Detalle, otro día.

lunes, 20 de junio de 2016

MÁS CONVENTOS DE COLORES


Hace ya muchos meses os enseñaba los restos de la decoración original de La Enfermería de San Antonio, lo que todos conocemos como El Covento de las Jerónimas. Hoy voy a mostraros otro convento cercano en el que podemos descubrir, si miramos AL DETALLE, restos del grabado de una balaustrada en el lucido de su fachada, y que sin lugar a dudas, estaría mucho más policromado originalmente.

La moda de mostrar la piedra en palacios e iglesias es relativamente reciente. Lo habitual era que los muros aparecieran "lucidos", estofados, con esgrafiados normalmente policromados, que representaban elementos arquitectónicos o figuras geométricas. De aquellos "adornos" casi no nos ha llegado nada porque se "limpiaron" las fachadas para mostrar la piedra, cosa que durante siglos fue considerado como signo de pobreza y de casas y barrios humildes.

Si nos fijamos en el Convento de "Las Claras", a la derecha de la espadaña y bajo la celosía por la que se asoman al mundo las hermanas, podemos ver los restos del grabado de una preciosa y enorme balaustrada que ha perdido en su mayor parte el color y que ha resistido a un lucido posterior como se observa en la zona superior. A pesar de su palidez, podemos decir que se encuentra bastante bien conservada esta balaustrada y nos da una idea de cómo eran, o podían ser, las decoraciones de hace siglos. 




¿Os imagináis la ciudad antigua completamente llena de edificios de colores con decoraciones tan llamativa? Seguro que si a alguien se le ocurriera restaurar su casa y rescatar estos colores y decoración no se lo permitirían por ir encontra del entorno, es curioso. Esa imagen de una parte antigua de colores me evoca irremediablemente a las pinturas de Massa Solís, que podrían ser más realistas de lo que nos creemos. Hoy sólo os quería mostrar este DETALLE de nuestro Cáceres e invitaros a imaginarlo con fachadas de vivos colores.

En el siguiente enlace podéis leer el arterior post sobre el tema:


miércoles, 15 de junio de 2016

EL PUENTE VIEJO DE ALISEDA, AL DETALLE



Hoy vamos a visitar, AL DETALLE, el Puente Viejo de Aliseda sobre el Río Salor. Podemos acceder a él por una pequeña carretera sin salida que parte de la N-521 poco antes de llegar al pueblo si vamos desde Cáceres (a mano izquierda), antes de cruzar el río por el puente nuevo que cruza la carretera. Este puente es de planta quebrada y perfil prácticamente horizontal. Posee un total de 13 bóvedas de medio punto y que podemos dividir entre las que se construyeron a base de sillares de granito (2, 3 y 4 mirando el puente desde aguas arriba), y las que se hicieron con mampostería pizarrosa que se han deformado hasta niveles alarmantes en algunos casos.







Se considera que el puente original lo constituirían las bóvedas graníticas, que son además las que se asientan verdaderamente sobre el lecho del río. El resto del puente se despliega sobre la zona de inundación, fundamentalmente por la margen derecha. Esta hipótesis se ve apoyada por una junta que se puede ver en la plataforma y que separaría estos dos periodos constructivos y que ha quedado muy disimulada por la última reforma, pero que es más que evidente en imágenes anteriores a ella.



En las bóvedas graníticas se conservan aún los huecos usados para colocar los puntales con los que se iba recreciendo la obra. En las de mampostería vemos la deformación sufrida por su construcción a base de pizarra con mortero y cal, mucho menos resistentes que las de granito.













En lo tajamares también encontramos diferencias: los situados “aguas arriba” son triangulares, mientras que los que están “aguas abajo” son circulares. Recientemente el puente ha sido restaurado y se han añadido los petriles y se ha trabajado en sus defectos de cimentación, por lo que podemos afirmar que el puente se encuentra en un fantástico estado de salud.








Yo os invito a acercaros a disfrutar de él y de la naturaleza que lo rodea. El día que lo estuve visitando tuve la suerte de encontrarme con decenas de buitres posados, no muy lejos de allí, esperando alguna corriente térmica para levantar el vuelo; cigüeñas, varias rapaces y a una preciosa nutria que no fui capaz de fotografiar. Así es que si queréis pasar un rato agradable disfrutando de la naturaleza y de este precioso paraje, acercaos a ver el Puente Viejo de Aliseda. 






BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
Puentes históricos romanos y medievales cacereños. José Manuel González Parejo
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