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PEQUEÑO PUENTE SOBRE EL ARROYO DEL VILLAR

Hay lugares que tienen un encanto especial y uno no sabe bien por qué. Este pequeño puente sobre el Arroyo del Villar es uno de ellos. Quizá por un entorno de dehesa que en estas fechas aparece exultante, quizá por su sorprendente pequeño tamaño, quizá por el silencio que le rodea y que sólo se ve interrumpido por el rumor del agua y los cencerros de las vacas que pastan muy cerca. La verdad es que no lo sé, pero es cierto que atrae, que llama, que relaja. En mis rutas en bici por la zona es parada obligada para el descanso, no sólo de las piernas, sino del ruido y de la prisa. Seguramente la estampa que vemos cuando miramos a él no ha cambiado demasiado en décadas... las flores siguen saliendo, las ranas le siguen queriendo como refugio, las encinas le acompañan... y alguien, desde la admiración al pequeño DETALLE le observa. Sin pretensiones, sin aspavientos, sin ruido ni excesos, su belleza te atrapa, te atrae, te da paz. 


Se sitúa a unas decenas de metros del poblado de la Escalera, en el viejo camino que lleva de Aldea del Cano a Torreorgaz, que al igual que las casas, pertenece de forma sorprendente al término municipal de Sierra de Fuentes, a una finca con un nombre desconcertante: "El Sapo Masa Común", parcela rústica de tan solo 1,583 hectáreas usada únicamente para pastos. 


De unos ocho metros de lago y no más de dos de alto, realizado con ladrillo y mampostería, presenta un ojo central y dos pequeños aliviaderos que nos dan idea de que el cauce actual es menor que el habitualmente ha tenido este solitario superviviente, teniendo en cuenta, además, que en este año de sequía, el agua que lo recorre con descaro es escasa.






Yo sólo os quería enseñar este pequeño puente por la singularidad de sus dimensiones, por su ubicación, y porque en este blog nos fijamos en los pequeños DETALLES. 



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