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LOS PUENTES DE DON FRANCISCO,EL ARCEDIANO, Y SU HORNACINA. HISTORIA Y ARTE BAJO LAS AGUAS

Este rincón, aunque alejado ligeramente de la ciudad, era de los que más ganas tenía de visitar, porque aparece y desaparece bajo las aguas del Almonte y el Tamuja en función del estado hidrológico y el nivel alcanzado por el embalse de Alcántara. Como el año  pasado sufrimos una sequía importante, en estos días, la hornacina y los puentes de Don Francisco quedaron visibles y visitables para los curiosos. Su nombre se lo deben a D. Francisco de Carvajal y Sande, arcediano de Plasencia y canónigo de Coria. Fue uno de los grandes mecenas de nuestra ciudad, al que le debemos grandes reformas en la Iglesia de Santiago, el palacio de los Duques de Abrantes o la Quinta de la Enjarada que ya os he enseñado. Podemos encontrarlos en la carretera EX 390 que lleva de Cáceres a Torrejón el Rubio, lo que toda la vida ha sido la carretera de Monroy.




Ya desde un tiempo antes de su construcción, el consistorio había conseguido una Real Provisión de los Reyes Católicos para levantar un puente sobre el Almonte y el Tamuja en su confluencia, pero las escaseces de la época llevaron a que este no se construyera hasta que Don Francisco, el arcediano, asumiera la obra que encargaría al vecino de Garrovillas, el cantero Juan Catalán entre los años 1553 y 1554. La intención era usar el antiguo camino de Talaván que llevaba a Plasencia, sin que hiciera falta pasar por el viejo puente de Alconétar.






En Enero de 1554, ya concluidos los puentes, el Concejo envió a su maestro albañil para “la orden que se puede dar para allanar el camino de la puente que fizo el señor don Francisco”. Dichas obras se realizaron a comienzos del 1555, porque ya sabemos que antes y ahora, si no conviene, la premura del concejo es escasa. Para ello el ayuntamiento “mandó que se repartan çiento y veynte peones, la terçia parte de el Casar…y otra terçia pàrte este villa para allanar el camino a la puente que hizo el señor don Francisco y que se comete a Juan Martín para que entienda en ello para lo que sobrello se debe hazer, con pareçer de los señores del mes, que son el señor Pedro Alonso Golfín y el Señor Juan Dovando, e el señor Goçalo de Saavedra en su obsençia”.









Ambos puentes son de perfil ligeramente alomado, con un único ojo  con arco de medio punto y dos desagües. Las plataformas tienen unos tres metros de anchura y están revestidas con cantos. No poseían petriles y aunque parezca mentira, no se conservan en demasiado mal estado. Pero no debemos descartar la posibilidad que dentro de poco, en una próxima sequía, cuando las aguan bajen, no encontremos en pie a alguno de ellos, mientras tanto los recorremos con toda la precaución del mundo.













Destaca entre ambos puentes una gran hornacina construida para albergar una imagen de San Francisco, que era el santo “preferido” de quien costeaba la obra. Es de estilo renacentista con sobria decoración e inscripción ilegible. Muestra las marcas de los puntos de anclaje de una reja que debió de proteger al Santo. En la parte superior derecha aparece la marca del cantero que lo construyó, el portugués Pedro Gómez. Uno de los más importantes y solicitados canteros de la época, que por esas fechas estaba participando no sólo en las obras de la Iglesia de Santiago de Cáceres, sino que participó junto a Pedro de Ybarra en la remodelación de San Mateo en el 1556. Además, le debemos la sacristía de la iglesia de Monroy, la tribuna coral, así como su portada principal, fechada en el 1550.









En el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, editado por Pascual Madoz en 16 gruesos volúmenes (Madrid, 1845-1850), y que ocupó un importante papel en el proceso de modernización de las estructuras del Estado en la España del Siglo XIX, se realiza una descripción del río Almonte y el lugar donde se une con el Tamuja en el "AGUIJÓN",(Tomo II-Página 173): "en el camino de Talavan á Cáceres, térm., de esta cap., a 1 ½ leg., de dist.: este puente se halla á 50 pasos por cima de la confluencia de este r., con el Tamuja : abraza ambas corrientes, en término que son mas propiamente dos, y constan cada uno de un arco y dos ventanas á los costados; se halla sin pretiles, y á pesar de su regular elevación, se ve cubierto de agua en las grandes crecidas de los r.: se les llama Los puentes de D. Francisco, y fue construido en tiempo de Cárlos I á espensas de D. Francisco de Carvajal y Sande, natural de la v., de Cáceres; hasta este puente hay 22 molinos harineros, que toman el nombre de los pueblos ó de sitios por donde pasan, á saber: molino de Navezuelas, Roturas, Berzocana, Rincón, Risquillo, Puente del Conde, Higueras, Vaquillas, la Ramira, Acedo, Anteliano, Góngora, Nabarro, Carrera, Ramirillo, Carrascos, Apaña, Severo, Puente de Jaraicejo, Pilitas, Utrera, y Monroy; desde aquel punto al Tajo dos aceñas y dos cañamares ó presas de pesca, pertenecientes al Sr. duque de Frias: en las tres primeras leg., produce algunas truchas, después anguilas y barbos hasta de 10 libras; aunque en verano se disminuye notablemente sus aguas, es rarísimo el año que pierde su corriente."











En el siglo XX, con el desarrollo de la red nacional de carreteras, se construyó un trazado distinto del camino, y por supuesto otro puente, adaptado y moderno, que permitía el paso de los vehículos a motor. De él sólo podemos ver los estribos, porque también fue derribado ya que quedaba por debajo del nivel que a veces alcanza el pantano. Por ello el trazado de la carretera cambió y se elevó el imponente puente actual. En la siguiente fotografía podemos ver los viejos puentes y el trazado de la carretera en el año 45. En la siguiente imagen, ya de los años setenta, vemos como conviven los cuatro puentes. Finalmente, el que vemos más a la izquierda fue demolido, algunos dicen que con voladura controlada, otros afirman que por unas maniobras militares. Realmente este punto no lo he podido confirmar.






P.D. Sólo quería, antes de acabar, darle las gracias a D. Serafín Martín Nieto que me hizo llegar gran parte de esta información para poder incluirla en el artículo, una verdadera muestra de su inmenso conocimiento y generosidad. MUCHAS GRACIAS D. SERAFÍN.

Comentarios

  1. bueno seme Ocurren tantas cosas que no se que pordode empezar Para callificar A Todos los goviernos que emos tenido desde que que se Izon estas obras Asta el dia de oy: Tanta historia tanta cultura Tantos Recuerdos, que se le Oculte Alos pueblos es imperdonable Sin Comentgarios.

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