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jueves, 28 de enero de 2016

DE CUANDO ISAAC ALBÉNIZ VIVÍA EN CÁCERES

Aunque la mayoría de los cacereños desconocemos este dato, uno de los compositores y pianistas más importantes de nuestra historia, vivió en Cáceres durante más de dos años. Isaac Albéniz nació en Camprodón (Gerona) el 29 de mayo de 1860. Hijo de Dolores Pascual y Ángel Albéniz, nació en esta localidad porque su padre, funcionario de hacienda, estaba en ese tiempo destinado allí. Los traslados fueron continuos, pasando por Barcelona o Madrid antes de recalar en Cáceres. En esas ciudades estudió en el conservatorio porque desde muy niño demostró un gran virtuosismo al piano. Su primer recital (foto) lo dio a  los cuatro años de edad en el Teatro Romea de Barcelona con un repertorio de grandísima dificultad para esa edad. Ese día interpretó Les Adieux de Dussek, un concierto de Weber y como bis una variación de El Sueño de Amor de Liszt.



EL traslado, o casi destierro a Cáceres se produce porque Ángel Albéniz era un reconocido masón y apoyó la revolución de 1868 junto al general Prim. Al ser un funcionario con pocas retribuciones, el padre de Isaac, comienza a presionar a su hijo a la hora de ensayar y le obliga a realizar inmunerables recitales con los que obtenían un buen rendimiento económico. El influjo del padre era tal, que en esos conciertos que el pequeño genio realizaba por teatros y salones, obligaba al niño a entrar en escena haciendo el saludo ritual masón y obligó al pequeño a que su primera composición (Marcha Militar impresa en 1869) estuviera dedicada a Prim.

Sabemos que Isaac Albéniz ingresa en la Escuela Nacional de Música y Declamación (E.N.M.D.) de Madrid el mismo día en el que realiza la solicitud, el 15 de febrero de 1869, aunque el curso estuviera ya empezado. Gracias a los documentos del conservatorio sabemos más datos de Isaac en los años en lo que con su familia se trasladó a Cáceres. En el curso 1869-1970 se matricula en segundo curso de solfeo con el profesor Justo Moré, pero no pagan las tasas y en mayo de 1870, en el índice de alumnos, es dado de baja por impagos. En el libro de actas de su profesor queda sin calificar por no asistir a clase, al ser nombrado su padre Oficial de Tercera Clase en la Administración Económica de Cáceres.

En el curso 1870-1871, su padre solicita al director de la E.N.M.D. la vuelta a los estudios de su hijo matriculándolo en el primer curso de piano con el profesor Manuel Mendizábal. Posteriormente acuerdan, que debido a las cualidades del niño, estudie primero y segundo de piano al mismo tiempo. Además el 9 de febrero solicita también matricularse en primero de armonía, pero esta petición fue rechazada por la dirección. Ese mismo año, el 25 de marzo, participa en un “ejercicio lírico” con otros alumnos, en el que interpreta  el ¡ADIÓS! De Dussek. 



En los días 5,6 y 7 de marzo del 71 realiza los exámenes con un resultado de aprobado (sólo se calificaba como aprobado, suspenso o no presentado) en los dos cursos de piano. En las notas del profesor, en el apartado de faltas, se indica que faltó muy poco y que tenía gran disposición. Esto lo recalco, porque alguna publicación local afirma que el niño viajaba algunas veces al conservatorio de Madrid, pero esto no puede ser posible, porque estaría reflejado en las actas. Todo hace pensar que en ese curso el niño se trasladó a la capital y viajaría con frecuencia a Cáceres y no al contrario. Tras la estancia en nuestra ciudad, la familia va a Madrid, luego a Puerto Rico, Cuba… y no existen datos que indiquen que Isaac Albéniz volviera por Cáceres.

Además de los interesantísimos documentos del conservatorio, hay otro muy importante que nos certifica el paso de la familia por aquí: el libro de Publio Hurtado, Recuerdos Cacereños del Siglo XIX, donde se refiere a Ángel Albéniz diciendo:

“En los años 1870 y 1871 se tocaba y cantaba casi a diario en casa del Investigador de Hacienda don Ángel Albéniz, padre de dos jóvenes que valían un potosí, Clementina, señorita de 17 años, muy ilustrada y consumada pianista, y un arrapiezo de 10 u 11 años llamado Isaac, que era un prodigio de facultades musicales y en ejecución al piano. Las sonatas de Beethoven, las oberturas de Mendelssohn, las tocatas de Bach, las fantasías de óperas famosas como “El perdón de Ploërmel” y “Lucía di Lammermoor” y multitud de piezas de primer orden eran juguetes fáciles en sus manos, que las dominaba a la perfección, improvisaba cuanto se le pedía y con el tiempo llegó a ser el gran Isaac Albéniz, compositor de brillantes piezas de concierto, de universal renombre, quien no satisfecho con su envidiable fama como músico trató de hacer fortuna como empresario de compañías de ópera en los teatros de París, Londres y otras capitales europeas, ambición que la parca segó en la flor de su vida".

Pero la relación de Publio Hurtado con la familia fue más allá, tanto su hermana Balbina, como él, entablaron una importante relación de amistad con la hermana de Isaac, Clementina, que poseía también grandes dotes musicales. Incluso D. Publio puso letra a una habanera compuesta por Clementina que iba a titularse “La Sensitiva” pero que finalmente fue publicada como “Piedad” en el 1872 en la editorial “La Guirnalda” de Madrid. En la portada de la partitura observamos varios errores en los nombres de ambos autores. En la fotografía que adjunto aparece un retrato que Clementina regaló y dedicó a Balbina, la hermana de Publio.









Bueno, pues sólo quería contaros esta pequeña anécdota en la historia de la ciudad, con dos grandes penas: la primera es que en Cáceres casi nadie conozca que el gran Albéniz vivió, paseó, compuso y tocó el piano en nuestra ciudad, y sobre todo, que en ningún documento quede constancia del lugar en el que la familia residió y recordar ese momento, aunque sea con una simple placa. Así es que os pido ayuda, si alguien sabe de la residencia familiar por algún libro o por tradición oral, que nos lo diga, de todas formas seguiré intentando ubicar la casa donde Isaac Albéniz vivió en Cáceres.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
Recuerdos Cacereños del Siglo XIX. Publio Hurtado
EL CONSERVATORIO DE MADRID EN LA TRAYECTORIA VITAL Y ARTÍSTICA DE ISAAC ALBÉNJZ. Jacinto TORRES MULAS
http://www.turtlepointpress.com/traveltainted/my-youthful-indiscretions-by-isaac-albeniz/
http://www.gaudiallgaudi.com/EM005albeniz.htm
http://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/1442/Isaac%20Albeniz

miércoles, 27 de enero de 2016

ALTARES RUPESTRES EN MALPARTIDA DE CÁCERES II

Hoy os quiero mostrar, AL DETALLE, otro de los altares rupestres situados en los alrededores de Malpartida de Cáceres, al norte de la localidad en la parcela conocida como “La Zafrilla” (Lat 39º 28´ 2´´N, Lon -6º 30´21´´W). La zona es la característica penillanura de pequeñas elevaciones salpicadas de afloramientos graníticos y que se usa para pasto para el ganado. La finca está salpicada de balsas, fuentes y un pequeño regato que la atraviesa. En una de esas pequeñas elevaciones encontramos nuestro altar: es un bolo granítico de forma trapezoidal, con orientación E-W. Su altura máxima es de 2,4m y 1,4m de anchura, presentando un perímetro de unos 10m. El ara (altar) se sitúa en la parte superior a la que se accede por cuatro escalones irregulares. Al lado de estos escalones se abre una pileta de 63x45cm, con una profundidad que va de 10 a 25cm. Sobre ella una cazoleta de 7cm de diámetro y unos 5 de profundidad. Llama la atención que en la base de los escalones se encuentra grabada una cruz cristiana.








Para los investigadores en muy complicado datar la ocupación y uso de estos lugares, al no haber excavaciones y no existir datos directos. En este caso es algo más sencillo por la aparición en el siglo XIX de los famosos exvotos en forma de cabra que ahora son la imagen del pueblo. Estos exvotos estaban dedicados a ATAEGINA que posteriormente los romanos asimilaron a su Proserpina. La existencias de exvotos datados entre el siglo I y II d.C., nos da idea de la extensión de estos ritos paganos hasta el Alto imperio ya realizados a la propia Proserpina. Estos ritos se acompañaban del sacrificio de cabras y la ablución purificadora (no olvidemos la presencia en la zona de manantiales, uno de ellos con supuestas propiedades mineromedicinales). Apoya la idea de la función ritual de la piedra el hecho del grabado de una cruz cristina, como en un intento de cristianizar y “santificar” un lugar usado para el culto pagano.






En los alrededores encontramos lagaretos y varias tumbas diseminadas, que no pueden considerarse como necrópolis, pero que se sitúan alrededor del propio altar. Desgraciadamente, con alta probabilidad, el altar de La Zafrilla sufrió daños, seguramente para la extracción de materiales, y no lo podemos disfrutar en su esplendor, pero aun así merece darse un paseo y disfrutar del lugar donde nuestros antepasados adoraban a sus diosas.



P.D. Si queréis saber más sobre otros altares y sus funciones pichad en el siguiente enlace:





BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA


RUTA ARQUEOLÓGICA POR TIERRAS 
DE MALPARTIDA DE CÁCERES. 
José A. Ramos Rubio, Oscar de San Macario y Julio Esteban
Santuarios rupestres de la Hispania indoeuropea. Maria Joao Delgado Correia dos Santos.
ALTARES RUPESTRES, PEÑAS SACRAS Y ROCAS CON CAZOLETAS OCHO NUEVOS CASOS ABULENSES Y UNO SALMANTINO PARA LA ESTADÍSTICA, EL DEBATE Y LA REFLEXIÓN. J. FRANCISCO FABIÁN GARCÍA
El COMPLEJO ARQUEOLÓGICO DE SAN JUAN EL ALTO (SANTA CRUZ DE LA SIERRA-CÁCERES). SANTUARIOS RUPESTRES. JOSÉ ANTONIO RAMOS RUBIO - JULIO ESTEBAN ORTEGA - ÓSCAR DE SAN MACARIO SÁNCHEZ
El altar rupestre de La Molineta (Trujillo) y su entorno arqueológico. JULIO ESTEBAN ORTEGA- JOSÉ ANTONIO RAMOS RUBIO,OSCAR DE SAN MACARIO SÁNCHEZ
Noticia de un posible santuario rupestre vettón en Las Hurdes (Cáceres). Saúl Martín González.
EL SANTUARIO RUPESTRE DEL PICO DE SAN GREGORIO, SANTA CRUZ DE LA SIERRA, CÁCERES. Maria João Correia Santos

domingo, 24 de enero de 2016

LA LEYENDA DEL ESCUDO DE LOS ALDANA. UN BAILE DE FECHAS, APELLIDOS Y FLORES DE LIS

Había un tiempo en el que cuando encontraba alguna leyenda o historia interesante sobre nuestra parte antigua, mi cerebro la memorizaba sin ni siquiera proponérselo, creyendo a pies juntillas cada una de aquellas palabras, sin cuestionar, en ningún momento, la verosimilitud del relato, por muy increíble que sonara. De esa forma aprendí la leyenda sobre el escudo de la familia Aldana, en uno de mis primeros libros sobre la historia de la ciudad que leí en mi adolescencia: “Cáceres, guía turística” de Antonio Bueno Flores. Según se recoge en este libro, el origen del escudo se remonta al siglo XI, cuando Hernán Pérez de Aldana, capitán general de la flota real de Alfonso VII de León, tras una grave enfermedad decide buscar milagrosa curación en el Monasterio de Montserrat (fundado en 1025 y con abad propio en el 1082).  Postrado en una camilla intentaba hacerse paso para acercarse a la moreneta, cuando un joven desvergonzado se subió a ella para poder ver por encima de las cabezas de aquella multitud. Hernán, muy ofendido, increpó al joven y comenzó una acalorada disputa, que, como en toda buena historia, acabó en un duelo a muerte. Durante la discusión el joven se identificó como el hermano del Rey Felipe I de Francia (reinó entre 1060 y 1108). El capitán, por su estado de salud, y sabedor de la importancia de las consecuencias del duelo, decidió aplazar su resolución hasta que mejorase y pidiera permiso a su propio rey.


Para ello viajó hasta Toledo (conquistado en 1085), donde recibió el beneplácito para viajar hasta Bayona para enfrentarse a un duelo con el hermano del rey francés. El bueno de Hernán, curado de su enfermedad y curtido en mil batallas, no ganaría en vitalidad y juventud, pero sí en experiencia, por ello en un momento dado la aprovechó para acorralar a su contrincante. Cuando le tenía en el suelo, a punto de terminar con el agravio, recibió la petición del Rey de Francia para que no matara a su hermano a cambio del bien que prefiriera. El capitán, además de tierras y fortuna, le pidió cinco flores de lis de las ocho que ostentaba el escudo real de la Casa de Valois, y que ellos, desde entonces sólo lucieran tres, porque así, durante muchos años, la historia podría saber que D. Hernán Pérez de Aldana tuvo en sus manos la voluntad del rey Felipe I de Francia. El monarca, para evitar la muerte de su hermano y conflictos políticos, accedió a la petición, pero pronunciando la siguiente frase:

“Je te le donne, bien qu`elles soyent maldonnés”

Que viene a decir algo así como que “yo se las doy, pero son maldadas”. Dice la leyenda, que desde ese mismo momento, los Aldana cambiaron su apellido por el de Maldonado, en recuerdo de ese glorioso día para la familia.




Esta historia la habré contado cientos de veces, pero no me había vuelto a topar con ella en otros libros hasta que recientemente leí Extremadura Tierra de Leyenda de César García, donde introduce algunos cambios a lo contado anteriormente. En esta versión el protagonista será Rodrigo Álvarez de Aldana (1360-1404) que en su viaje a Montserrat con quien se topa es con el HIJO de Rey de Francia. El resto del relato es totalmente coincidente.

Entonces tenemos dos versiones que nos sitúan la historia en el siglo XI y otra en el siglo XIV. Lo primero que se me ocurrió fue consultar en qué momento la disnatía Valois pasó de tener de 8 a 3 flores de lis en su escudo, y encontré dos datos curiosos: el primero es que nunca poseyeron esas ochos flores de lirio en sus blasones, eran muchas más de pequeño tamaño y que sí hubo un momento de la historia en el que de pronto pasaron a lucir únicamente tres. El último Rey que no lució las tres flores fue Juan II “el bueno”, que reinó entre el 1350 y el 1364, por lo que abandonamos por un momento la versión del siglo XI y nos quedamos en el XIV, pero claro, D. Rodrigo no pudo protagonizar esta historia con ese rey, porque cuando terminó su reinado, nuestro valiente caballero contaba únicamente con unos cinco años.

El primer monarca que lució el escudo cambiado fue Carlos V de Francia “El Sabio”, que reinó entre 1364 y 1380, y aunque la historia pillaría muy joven a nuestro protagonista, por la edad sí podría haber sido con ese rey con el que transcurrió la leyenda.

Una vez situado el posible rey la pregunta es ¿el enfrentamiento fue con el hermano o con el hijo? Pues el rey Carlos tuvo tres hermanos varones: Luis (1339), Juan (1340) y Felipe (1342). Si suponemos que esta historia, en el caso de tener algo de verdad, ocurriera sobre el 1380, los hermanos del monarca tendrían respectivamente 41, 40 y 38 años, siendo bastante más mayores que D. Rodrigo. El Rey Carlos V de Francia tuvo siete descendientes, tres de ellos varones: Juan (1359), Carlos (1368) y Luis (1372) que tendrían en ese año unos 21, 12 y 8 años. El único candidato que nos podría valer, que es Juan, falleció a los cinco años de su nacimiento, por lo que tampoco podría protagonizar nuestra historia tristemente.



Entonces tenemos un giro inesperado en nuestra leyenda (fantaseando con que tenga algo de realidad), y es que el joven impetuoso que se subió a la camilla del enfermo sería D. Rodrigo, y que fuese el hermano del rey Carlos V de Francia el que estuviera sobre ella. Entonces nuestro paisano Aldana, más joven y sano pondría en apuros al hermano del monarca y así sucediera la cesión de las flores de lis. Si queremos a partir de ahora contar esta leyenda, y queremos que tenga alguna verosimilitud histórica, deberíamos contarla así, y no como se ha estado haciendo hasta ahora.









Y para los que ahora están pensando que esta entrada es una soberana tontería, porque no tiene sentido buscarle raíz histórica a una leyenda transmitida oralmente desde hace siglos, decirles que tienen razón, que ha sido una manera de disfrutar de leer, de imaginar y aprender de los Valois, pero que la versión que propongo nada tiene que envidiarle a las demás, pero que sobre todo me ha servido para acercarme AL DETALLE a uno de los rincones más bonitos de la ciudad, y para contaros esta vieja leyenda cacereña.

P.D. Es interesante fijarse en los detalles de esta fachada: el escudo de mármol con las marcas del artista y la ventana geminada y puerta en arco de medio punto cegadas.

miércoles, 20 de enero de 2016

UNA FALSA CRIPTA Y UNA MUÑECA QUE NO LO ERA

En plena reconquista nacen innumerables leyendas de apariciones marianas, que plagan las tierras nuevamente cristianizadas, de iglesias y ermitas que sirven para rendir culto a la Virgen. El relato suena muy repetitivo en las leyendas que pueblan nuestros pueblos, pero hoy os quiero contar la historia que relata la aparición de Nuestra Señora de Altagracia, en el término de Garrovillas de Alconétar. Debemos fechar la supuesta aparición a comienzos del siglo XIII, porque documentos de mediados de ese siglo ya mencionan esta advocación en una ermita primitiva. Documentos posteriores, como los expedientes de repoblación de Garrovillas de 1340, o el documento que recoge la acampada de tropas portuguesas antes de ser derrotadas por el Maestre de Alcántara en 1397, ya mencionan a este templo como un lugar destacado y de gran influencia.







Así es que la historia de la pequeña pastorcilla que se topó con el milagro, ocurriría en la primera mitad del siglo XIII, cuando esta niña cuidaba su rebaño cerca del arroyo de Villaluengo, y pudo distinguir a lo lejos unos grandes resplandores que llamaron su atención y despertaron su inocente curiosidad. Entonces se apresuró a acercarse para observar, con más detalle, el origen de aquella luz, y cuando estuvo a suficiente distancia se quedó fascinada al ver a una luminosa y bellísima mujer que se elevaba sobre una de las grandes encinas de aquel paraje. Intenta, sin éxito, tocarla, pero la mujer, que desprendía una luminosidad tranquilizadora, se desvanece elevándose hacia el cielo. La pastorcilla, cabizbaja, repara que entre unas piedras hay una "muñeca" que se parece sorprendentemente a la luminosa mujer.

Los vecinos y familiares que acuden al lugar alertados por el relato de la pequeña, no tardan en identificar a la muñeca con la imagen de la Virgen. Tardó poco en establecerse culto en el lugar y pronto se construyó la primitiva ermita. Tuvieron cuidado de salvaguardar el lugar donde se produjo la aparición, haciendo una oquedad bajo el altar, conservando el sitio exacto de la aparición mariana, en una especie de cripta. A pesar de las innumerables ampliaciones y reformas que el templo ha sufrido en estos siglos, esa "cripta" se conserva, y en ella un pedestal de piedra y lo que parece la parte superior de un crucero.




Sólo quería contaros una de las decenas de leyendas de apariciones en los años de la reconquista, que plagan nuestra tradición, y además, querría invitaros a conocer la ermita y al ermitaño, que amablemente os contará mil y una historias con un estilo muy particular, pero que merecen toda la atención. El acceso es sencillo en coche, siguiendo las indicaciones existentes en la N-630, una vez pasada "La Perala" dirección Cañaveral. Poco a poco os contaré más DETALLES e historias sorprendentes del Santuario de Altagracia y su entorno.



BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
Tradición oral:gracias a las explicaciones del ermitaño
Leyendas Religiosas de Extremadura. José Sendín Blázquez
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