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domingo, 24 de enero de 2016

LA LEYENDA DEL ESCUDO DE LOS ALDANA. UN BAILE DE FECHAS, APELLIDOS Y FLORES DE LIS

Había un tiempo en el que cuando encontraba alguna leyenda o historia interesante sobre nuestra parte antigua, mi cerebro la memorizaba sin ni siquiera proponérselo, creyendo a pies juntillas cada una de aquellas palabras, sin cuestionar, en ningún momento, la verosimilitud del relato, por muy increíble que sonara. De esa forma aprendí la leyenda sobre el escudo de la familia Aldana, en uno de mis primeros libros sobre la historia de la ciudad que leí en mi adolescencia: “Cáceres, guía turística” de Antonio Bueno Flores. Según se recoge en este libro, el origen del escudo se remonta al siglo XI, cuando Hernán Pérez de Aldana, capitán general de la flota real de Alfonso VII de León, tras una grave enfermedad decide buscar milagrosa curación en el Monasterio de Montserrat (fundado en 1025 y con abad propio en el 1082).  Postrado en una camilla intentaba hacerse paso para acercarse a la moreneta, cuando un joven desvergonzado se subió a ella para poder ver por encima de las cabezas de aquella multitud. Hernán, muy ofendido, increpó al joven y comenzó una acalorada disputa, que, como en toda buena historia, acabó en un duelo a muerte. Durante la discusión el joven se identificó como el hermano del Rey Felipe I de Francia (reinó entre 1060 y 1108). El capitán, por su estado de salud, y sabedor de la importancia de las consecuencias del duelo, decidió aplazar su resolución hasta que mejorase y pidiera permiso a su propio rey.


Para ello viajó hasta Toledo (conquistado en 1085), donde recibió el beneplácito para viajar hasta Bayona para enfrentarse a un duelo con el hermano del rey francés. El bueno de Hernán, curado de su enfermedad y curtido en mil batallas, no ganaría en vitalidad y juventud, pero sí en experiencia, por ello en un momento dado la aprovechó para acorralar a su contrincante. Cuando le tenía en el suelo, a punto de terminar con el agravio, recibió la petición del Rey de Francia para que no matara a su hermano a cambio del bien que prefiriera. El capitán, además de tierras y fortuna, le pidió cinco flores de lis de las ocho que ostentaba el escudo real de la Casa de Valois, y que ellos, desde entonces sólo lucieran tres, porque así, durante muchos años, la historia podría saber que D. Hernán Pérez de Aldana tuvo en sus manos la voluntad del rey Felipe I de Francia. El monarca, para evitar la muerte de su hermano y conflictos políticos, accedió a la petición, pero pronunciando la siguiente frase:

“Je te le donne, bien qu`elles soyent maldonnés”

Que viene a decir algo así como que “yo se las doy, pero son maldadas”. Dice la leyenda, que desde ese mismo momento, los Aldana cambiaron su apellido por el de Maldonado, en recuerdo de ese glorioso día para la familia.




Esta historia la habré contado cientos de veces, pero no me había vuelto a topar con ella en otros libros hasta que recientemente leí Extremadura Tierra de Leyenda de César García, donde introduce algunos cambios a lo contado anteriormente. En esta versión el protagonista será Rodrigo Álvarez de Aldana (1360-1404) que en su viaje a Montserrat con quien se topa es con el HIJO de Rey de Francia. El resto del relato es totalmente coincidente.

Entonces tenemos dos versiones que nos sitúan la historia en el siglo XI y otra en el siglo XIV. Lo primero que se me ocurrió fue consultar en qué momento la disnatía Valois pasó de tener de 8 a 3 flores de lis en su escudo, y encontré dos datos curiosos: el primero es que nunca poseyeron esas ochos flores de lirio en sus blasones, eran muchas más de pequeño tamaño y que sí hubo un momento de la historia en el que de pronto pasaron a lucir únicamente tres. El último Rey que no lució las tres flores fue Juan II “el bueno”, que reinó entre el 1350 y el 1364, por lo que abandonamos por un momento la versión del siglo XI y nos quedamos en el XIV, pero claro, D. Rodrigo no pudo protagonizar esta historia con ese rey, porque cuando terminó su reinado, nuestro valiente caballero contaba únicamente con unos cinco años.

El primer monarca que lució el escudo cambiado fue Carlos V de Francia “El Sabio”, que reinó entre 1364 y 1380, y aunque la historia pillaría muy joven a nuestro protagonista, por la edad sí podría haber sido con ese rey con el que transcurrió la leyenda.

Una vez situado el posible rey la pregunta es ¿el enfrentamiento fue con el hermano o con el hijo? Pues el rey Carlos tuvo tres hermanos varones: Luis (1339), Juan (1340) y Felipe (1342). Si suponemos que esta historia, en el caso de tener algo de verdad, ocurriera sobre el 1380, los hermanos del monarca tendrían respectivamente 41, 40 y 38 años, siendo bastante más mayores que D. Rodrigo. El Rey Carlos V de Francia tuvo siete descendientes, tres de ellos varones: Juan (1359), Carlos (1368) y Luis (1372) que tendrían en ese año unos 21, 12 y 8 años. El único candidato que nos podría valer, que es Juan, falleció a los cinco años de su nacimiento, por lo que tampoco podría protagonizar nuestra historia tristemente.



Entonces tenemos un giro inesperado en nuestra leyenda (fantaseando con que tenga algo de realidad), y es que el joven impetuoso que se subió a la camilla del enfermo sería D. Rodrigo, y que fuese el hermano del rey Carlos V de Francia el que estuviera sobre ella. Entonces nuestro paisano Aldana, más joven y sano pondría en apuros al hermano del monarca y así sucediera la cesión de las flores de lis. Si queremos a partir de ahora contar esta leyenda, y queremos que tenga alguna verosimilitud histórica, deberíamos contarla así, y no como se ha estado haciendo hasta ahora.









Y para los que ahora están pensando que esta entrada es una soberana tontería, porque no tiene sentido buscarle raíz histórica a una leyenda transmitida oralmente desde hace siglos, decirles que tienen razón, que ha sido una manera de disfrutar de leer, de imaginar y aprender de los Valois, pero que la versión que propongo nada tiene que envidiarle a las demás, pero que sobre todo me ha servido para acercarme AL DETALLE a uno de los rincones más bonitos de la ciudad, y para contaros esta vieja leyenda cacereña.

P.D. Es interesante fijarse en los detalles de esta fachada: el escudo de mármol con las marcas del artista y la ventana geminada y puerta en arco de medio punto cegadas.

2 comentarios:

  1. Hasta qué punto tiene una cierta base de realidad la leyenda no lo tengo claro... lo que sí tengo claro es que ésta, junto con la de la casa del mono, son las dos leyendas que quedan más boquiabiertos y sorprendidos a cualquiera que se las cuento mientras paseamos por esos callejones

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  2. Interesante estudio sobre esta leyenda...que nos da otra visión de la misma y que puede ser tan "cierta" como la que al uso nos cuentan los cronistas "oficiales"

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