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Mostrando las entradas etiquetadas como solana

LÁGRIMAS EN LA SOLANA: EL AJO BLANCO QUE TAPIZA LA MONTAÑA DE CÁCERES

Si has aprovechado estos días de sol para pasear por la zona de la solana de la Montaña , seguro que te has cruzado con ellas. No son llamativas por su tamaño, sino por su número: miles de pequeñas estrellas blancas que, en esta época, forman un tapiz delicado en las cunetas y en los márgenes de los olivares. Hoy en Cáceres Al Detalle , nos detenemos ante una de las flores más comunes, pero peor conocidas de nuestra primavera: el Ajo Blanco o Ajo Napolitan o ( Allium neapolitanum ). Una planta que, a pesar de su humildad, tiene una historia, una química y una belleza dignas de ser contadas. Lo reconozco, yo también paso muchas veces de largo delante de ella, pero esta mañana, decidí detenerme porque el aroma es inconfundible y era mucho más fuerte que otras veces, aunque sutil, el olor a ajo se mezclaba con el frescor de la tierra húmeda. Además me encanta probar algunas de sus pequeñas flores, porque en un primer momento el sabor es aliáceo, como si mordieras un ajete tierno, pero in...

RUINAS DESDE LA SOLANA A LA UMBRÍA DE LA MONTAÑA

En unos de mis paseos de fin de semana, cuando la insistente lluvia nos dio un respiro, salí temprano hacia la Sierra de la Mosca, cuando la mañana todavía no ha aprendido del todo a ser día. A esa hora, la luz parece dudar, tantea las cosas con una timidez líquida antes de entregarse por completo. En la ladera de la solana, subiendo la cuesta de Cantarrana, el aire olía a romero y a piedra recién templada; el sol, aún bajo, lamía los troncos torcidos de las encinas, y cada gota de rocío sobre las coscojas brillaba como un secreto recién recordado. Todo respiraba una claridad inicial, y con ella esa ilusión infantil de que el mundo, por un momento, vuelve a ser posible. Encontré unas ruinas por las que había pasado cientos de veces, pero que hasta ese día habían permanecido, al menos para mí, ocultas entre la vegetación. Caminé entre ellas y parecían encenderse con la primera luz. En una casa sin techo, las sombras aún dormían en el interior de la chimenea; varias paredes se mantenían,...
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