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domingo, 25 de enero de 2015

ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DEL SALOR. PRIMERA PARTE

Hoy os quiero enseñar una preciosa ermita situada a unos tres kilómetros de Torrequemada, la ermita de Nuestra Señora del Salor. Lugar habitual de parada para la merienda en mis rutas ciclistas, se llega a ella recorriendo la dehesa boyal del pueblo, por caminos muy bien conservados y atravesando un paisaje espectacular. Justo antes de llegar a la ermita cruzamos el río Salor por un puente de piedra de, seguramente, el siglo XVI, pero que como siempre en la localidad es atribuido a los romanos, porque un pueblo no es nada sin un puente "romano" medieval (o posterior) y su microclima.

Al llegar nos sorprende la ubicación en alto, su gran tamaño, su robustez, su apariencia de iglesia urbana. Justo al final de una prominente cuesta, en el muro del evangelio, un arco apuntado con restos de pinturas parece darle la bienvenida al caminante. Puede distinguirse la madre con el niño rodeados de ángeles. A ambos lados de la puerta se pueden reconocer restos de otras pinturas que debieron adornar el muro pero de las que no se puede distinguir ya figura alguna.









El origen de la iglesia es incierto y responde a la típica leyenda de aparición mariana a un pastor que le indicaba el sitio donde quería que se le edificara una iglesia, apareciendo en ese lugar una talla de origen supuestamente divido. El primer documento histórico donde se la menciona es en el deslinde de las tierra de Cáceres y Montáchez en 1230, pero se supone una utilización del lugar en época romana y visigótica, como atestiguan numerosas tumbas antropomorfas excavadas en la roca, que podemos contemplar alrededor.






La ermita como la conocemos actualmente comienza a levantarse cuando en 1345 se forma la cofradía de Nuestra Señora del Salor por unos nobles caballeros vinculados a la parroquia de San Mateo de Cáceres. Esta protección de la cofradía se mantiene hasta 1519 cuando los caballeros dejan de atender las necesidades de la ermita, pasando esta a depender, después de unos años de abandono, al cuidado del pueblo de Torrequemanda como ocurre en la actualidad. 









Con la invasión francesa la ermita casi es destruida en su totalidad, y se pierde para siempre la talla titular de la misma. Hasta hace unas décadas el estado del templo era de abandono, pero gracias al esfuerzo del pueblo se restauró y se mantiene en muy buenas condiciones. Según me comentaron allí en breve se acometerá una nueva obra para evitar filtraciones del tejado que está dañando parte del interior.

















Destaca del exterior de la iglesia su espadaña, los restos de esgrafiados y las puertas de entrada. Os dejo unas fotos y un vídeo de los exteriores de este precioso lugar, y os emplazo a un nuevo artículo en el que os mostraré su sorprendente interior.




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