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LA ERMITA DEL AMPARO AL DETALLE

Leyendo diferente información sobre esta ermita, observé que es de los lugares sobre los que más contradicciones e incorrecciones (incluso mentiras) se han escrito, así es que me propuse hacer un estudio, lo más serio posible, sobre ella. Os voy a contar los datos más fiables y con mayor rigor histórico que he podido encontrar de esta pequeñísima ermita que se sitúa en la subida de al Santuario de la Virgen de la Montaña.

El origen es muy complicado de determinar, pero lo que sí sabemos que no se corresponde al 1619, como se dice en muchas publicaciones, atendiendo a una piedra que durante años permaneció incrustada en uno de sus muros y que pertenecía al pedestal de una de las tres cruces que formaban un Calvario en ese lugar, pero que no tendría que haberse colocado allí al mismo tiempo que el edificio primitivo, que sabemos que era un simple humilladero (1ª capilla). Lo que sí sabemos que este humilladero ya estaba allí en el 1664, año en que empieza a haber documentación de cuentas de la cofradía de la Soledad a la que pertenecía. En esa primera documentación se habla de un lugar de descanso para los peregrinos tras haber subido una de las grandes cuestas del camino de la Montaña.

Y aunque pertenecía a la Cofradía de la Soledad, que aún existe, su ampliación se debió a un particular: D. Diego Durán de Figueroa, que a pesar de lo que se argumenta en mucha de la documentación, no era licenciado, ya que en escrito posterior a su muerte, uno de sus albaceas testamentarios afirma que apenas sabía leer y escribir. Lo que sí sabemos de él es que era músico, concretamente fue el organista de San Mateo entre los años 1674 y 1682, año de su fallecimiento.

Otro de los errores comunes en esta historia es decir que D. Diego trajo solo la cabeza de un Nazareno que terminaría colocada en una hornacina del humilladero. Esto es una mala interpretación de un documento de la época, ya que lo que trajo a la villa fue la imagen completa de un Nazareno, con la intención de colocarlo en este emplazamiento, cosa que ofreció a la cofradía. Los miembros de la misma se reunieron el 2 de julio de 1671 para tratar el tema y claro, tontos no eran, así es que lo que decidieron por unánime consenso fue permitirle a D. Diego colocar allí esta imagen, así como el “alargamiento” de la edificación, con la condición de que todos los gastos de la obra y el mantenimiento de la misma deberían correr a cargo de nuestro amigo Diego hasta el día de su muerte, y que una vez que esto ocurriera, tanto la capilla como la imagen pasarían a la titularidad de la cofradía… como para no firmar.








Así es que el Cristo fue colocado en el humilladero el día 3 de abril de 1672, un Domingo de pasión. Se desconoce la autoría de la talla, pero se presupone que procede de un taller de Salamanca o de sus alrededores, debido al parecido que guarda con el Cristo del Pardo de la Iglesia de San Juan, que se adquirió en esta ciudad castellana en 1661, actualmente a esta imagen se la conoce como Del Buen Amor. La talla del Amparo sólo tiene encarnadas la cabeza, las manos y brazos hasta la mitad de los codos y las piernas desde las rodillas a los pies. La factura es sencilla, sobria, con cierta solemnidad en los movimientos recreados, muestra gran serenidad y una profunda armonía.



La talla permaneció en su ubicación durante los tres años que duraron las obras de ampliación, concretamente se inauguraron el 9 de abril de 1965. El edificio adosado (2ª capilla) es de planta cuadrada, con tejado a 4 aguas sobre el que se yergue una sencilla espadaña con un esquilón. En el interior una sencilla cúpula de media naranja. En la fachada norte un pequeño vano por donde entra la luz y que se situaría sobre la puerta, actualmente cegada.

Pero para el bueno de D. Diego no era suficiente esta ermita, así es que en sus últimos días de vida, el 19 de julio de 1682, otorgó testamento donde dejó estipulado, entre otras muchas cosas, que se debía construir un nuevo edificio con los remanentes de sus mandas testamentarias. Cinco días después mandó redactar un codicilo dejando varios bienes y derechos a la ermita, donando un cáliz de plata que tenía empeñado en Casa de Clara Ribera, y que mandaba desempeñar para que permaneciera bajo llave para siempre en esta nueva capilla. Tan solo seis días después fue enterrado en la Iglesia de San Juan dejando el testigo de su obra a Francisco Durán de Figueroa, uno de sus testamentarios, que fue el encargado de terminar esta tercera parte del edificio, asumiendo además su patronato del que fue despojado por la cofradía tras un duro pleito. A lo largo de los siglos ha sufrido varias restauraciones, una de ellas en 1813 para reparar los daños sufridos durante la guerra de la independencia española, otra en 1914, momento en el que se coloca el pequeño retablo que no es más que un fragmento del retablo de la Capilla de San Benito o de los Ovando que se situaba en la iglesia de San Mateo. Enmarca la hornacina que aloja al Nazareno y en la que vemos decoraciones doradas con motivos vegetales así como los símbolos de la pasión de Cristo. La última restauración se produjo en 1993 y es la que le ha dado el aspecto actual a la pequeña ermita. El original humilladero se usa como sacristía y está fuera de la vista del visitante. La segunda construcción se usa para exponer algunos de los utensilios usados en el desfile procesional de la imagen el Martes Santo y la tercera capilla es ahora la parte principal de la ermita, con bancos y una hermosa reja que separa el altar, el retablo y la talla de la parte de la bancada. Es muy sencilla pero de gran belleza. Actualmente este pequeño oratorio está mantenido por la cofradía del Cristo del Amparo que se  fundó en el año 1989, aunque la titularidad sigue siendo de la cofradía de la Soledad y Santo Entierro de Cáceres.














Espero que con la información que he dado podáis disfrutar de este sencillo y rural edificio, sin pretensiones y  que nos muestra sus tres fases constructivas, ya que es el resultado de la suma de tres pequeño edificios construidos en tres momentos distintos. Además tenemos la suerte de poder visitarlo con facilidad ya que suele estar abierto para que el caminante haga una parada para orar, descansar o echar un trago. La pena es que ya no se puede comprar un helado como ocurría cuando era niño, porque la tienda anexa cerro hace muchísimos años. Espero que visitéis y disfrutéis de este DETALLE de nuestro pasado. 


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
El Amparo y el Calvario: Dos ermitas de la sacro santa vía cacereña.  Serafín Martín Nieto
Ermitas cacerenses: Alonso Corrales Gaitán.

Comentarios

  1. ¿Y de la puerta de la parcela de al lado qué se sabe? Yo diría que es del XVIII más o menos ¿no?

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  2. hola Pedro, como siempre gracias por entrar y comentar. Pues no lo tengo muy claro, estoy buscando información sobre la casa cercana, la garita... Pero no tengo cadí nada... Tú sabes algo de ellas?

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