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BUJÍO JUNTO AL SALOR Y EL PUENTE DEL AGUIJÓN

A veces crees conocer los caminos, todos los ramales de los lugares por los que transitas habitualmente, crees conocer el paisaje, los sonidos... Viajas con la certidumbre de saber hacia donde se dirigen tus pasos en cada momento, pero esto es sólo producto de la costumbre, de la cotidianidad, y en cuanto descubres que hay caminos frente a los que pasas y por los que nunca has intentado ir, te das cuenta de lo adormecida que está nuestra curiosidad, de las prisas que tenemos hasta para obtener el sosiego en un paseo reconfortante, que no todo está explorado ,y que si despertamos de  la anestesia autoimpuesta, podemos descubrir nuevas vías, nuevas rutas y descubrir algo nuevo a cada paso. 





Algo así me ocurrió al tomar un camino frente al que había pasado decenas de veces, pero que siempre dejaba de lado, en las cercanías del Puente de la Sardina, próximo a Malpartida de Cáceres. Ese día por azar, o por dios sabe qué, decidí desviarme y pude descubrir este precioso bujío y unas zahúrdas arruinadas. Quizá es de los mejores conservados que he encontrado en el término de Cáceres. Su tamaño, chimenea y puerta le dan un encanto especial. La luz del otoño anticiclónico, el verde tierno de la dehesa y el sonido del curso de agua cercano y de los pájaros, pintaron un lienzo de esos que se quedan en la retina, un momento que no quieres que termine. Un lugar situado en un camino público que transcurre por la finca Pedregos del interminable término municipal de nuestro Cáceres. Continuando el camino se llega al puente y molino del aguijón que ya os enseñé hace unos días. Si queréis dar un paseo y conocer esta zona, os recomiendo dejar el coche en el puente de la sardina y disfrutar de la naturaleza, del Salor y la dehesa, caminando sin prisa, y sobre todo, sin miedo a tomar un camino ignorado hasta ese día.





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