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VISITANDO A UN VIEJO CONOCIDO. PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO.

Habré pasado, como mucho de vosotros, cientos de veces por la N-630, camino de Mérida, y más recientemente por la A-66. Antes de llegar a Aldea del Cano, frente al Castillo de Garabato, se levantaba un viejo y muerto eucalipto junto a una pequeña puerta de una cerca derruida, una charca y unas pilas. La zona estaba plagada de nidos de cigüeñas y cada vez que veía esa estampa me parecía una preciosidad. Un acúmulo de casualidades y ruinas que sin quererlo formaban una imagen evocadora, intensamente decadente y bella. En esas innumerables veces que pasaba frente a este lugar me decía a mi mismo: "tienes que ir a verlo en persona y hacer unas fotos", pero nunca lo hice, nunca me paré, porque en mi mente, de forma subconsciente, consideraba esa imagen como eterna. 







Hace algo más de un año, la imagen cambió, según me aproximaba por la carretera noté que la silueta del majestuoso esqueleto vegetal del eucalipto no estaba y se cumplieron todos los peores presagios. Por el viento, de forma premeditada por los dueños de la finca, o no sé por qué, el árbol había sucumbido. Se encontraba tumbado sobre el camino, con nobleza a pesar de la derrota. Lo que consideramos eterno no lo es, el día que menos te esperas todo cambia de forma irreversible y te preguntas si de verdad no tuviste diez minutos para acercarte a ver esa imagen que será irrepetible y que desapareció para siempre. 













Como quien lleva crisantemos al camposanto, ayer, por ninguna razón en concreto, quise desviarme de mi ruta ciclista habitual para saludar a este viejo amigo. El lugar es precioso, con un verde invernal libre de heladas que sorprende, restos de un sólido muro, una vieja puerta, un minúsculo puente de ladrillo, esgrafiados resistiendo el abandono, un gran pozo, pilas de granito y los restos de este viejo eucalipto, hicieron de la visita un momento especial, íntimo e intenso aunque de una simpleza absorbente. Yo creo que como propósito de nuevo año me plantearé desterrar de mi mente que las cosas o las personas son eternas y no dejar para otro día el disfrutarlas, como me ocurrió con este VIEJO CONOCIDO. 

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