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viernes, 9 de septiembre de 2016

MAMPOSTERÍA CIRCULAR EN LOS MUROS DE CÁCERES



Hace poco me pasó algo curioso. En una misma mañana, en mis paseos por la parte antigua, dos personas se me acercaron para preguntarme si yo era el de Cáceres Al Detalle. Al segundo de ellos le pregunté cómo me había identificado. La respuesta fue muy curiosa: “por la forma de mirar las piedras con tanto detenimiento”. Y tenía totalmente la razón, en busca de detalles me ensimismo durante bastante tiempo mirando tramos de muros, que en la mayoría de las ocasiones no dicen nada. Pero en otras sorprenden con retazos insignificantes del pasado, que se asoman para contarnos nuestra historia con versos sueltos.


La mayor parte de los palacios de nuestra ciudad antigua están construidos a base de mampostería con sillería en las esquinas. La mampostería es la unión de piedras de tamaños y formas irregulares con un mortero, para conformar sistemas monolíticos tipo muro, que pueden resistir acciones producidas por las cargas de gravedad o las acciones de sismo o viento. El muro así ensamblado se considera un elemento monolítico, siempre y cuando las uniones de las juntas puedan garantizar la transmisión de esfuerzos entre las piezas individuales, sin fallas o deformaciones considerables. Se puede utilizar para construir hasta un máximo seis pisos con los materiales actuales. Entre otras, encontramos la Mampostería en seco, en la no se emplea ningún mortero. Hay que escoger los mampuestos uno a uno para que el conjunto tenga estabilidad. Se emplean piedras pequeñas, llamados ripios, para acuñar los mampuestos y rellenar los huecos entre éstos. También es muy común la Mampostería ordinaria que se ejecuta con un mortero de cal o cemento. Las piedras deben adaptarse unas a otras lo más posible para dejar el menor porcentaje de huecos relleno de mortero. Únicamente se admitirá que aparezca el ripio al exterior si la fábrica se va a revocar posteriormente. Este es el método más usado en nuestros muros.


Si nos fijamos, AL DETALLE, en la ciudad, podemos ver cómo entre los materiales usados en la mampostería aparecen piedras circulares. Evidentemente en la naturaleza no aparecen así, ni han sido labradas en esa forma para acabar en este tipo de construcción. Son evidentemente un reaprovechamiento de columnas o miliarios antiguos. Vemos dos casos que nos hacen pensar en restos romanos reciclados. El primero en el lienzo de muralla almohade que sobrevive en la Plaza de Pereros. Un día, en el que milagrosamente no estaba atestada de coches, pude hacer las siguientes fotos.








Las siguientes fotos son de la Plaza del Socorro, donde, en una trasformada torre como vivienda, vemos estos restos de columna junto a un sillar almohadillado. Esto unido a que la muralla romana se situaba a escasos metros, me permite remontarme a los orígenes de la Colonia para fechar estas piedras.







El último caso, al ser el resultado de una remodelación relativamente reciente, no nos permite suponer una fecha para estas columnas. Si nos situamos en el precioso jardín del Palacio de Carvajal, junto a la centenaria higuera podemos ver estas piedras circulares.








Evidentemente debe de haber muchas más en nuestras calles, así es que no me queda otra que seguir mirando, Al Detalle, los muros de nuestra ciudad antigua.

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