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domingo, 26 de febrero de 2017

CRUZ TUMULARIA EN ALDEA DEL CANO




Este verano, paseando por las calles de mi pueblo de adopción: Aldea del Cano, reparé en una casa que estaba en obras en la Calle Real. Habían picado la fachada y habían liberado la cantería de la puerta de un lucido de esos que se pusieron de moda hace unas décadas, y que tanto daño estético siguen haciendo en los pueblos. Gracias a la luz incidente del fin de la tarde, reparé en que al lado izquierdo del dintel de la puerta había algo grabado: era una cruz tumularia. Las cruces tumulares o tumularias (cruces sobre pie triangular), denominadas así en virtud de la semejanza de la silueta del pie con los túmulos funerarios que se grababan en determinados lugares, como los exteriores de las iglesias, como señal de la muerte de los caballeros batidos en duelo y por tanto excomulgados, según los cánones dictados en el Concilio de Trento181. Claro está que estas cruces, de las que se han dado a conocer un buen número de ellas en fecha reciente en la ciudad de Toledo, se encuentran dispersas por los lugares más recónditos, en espacios que se han interpretado, tal vez un tanto a la ligera, como los puntos donde el difunto se había retado en duelo. Independientemente de la finalidad que tuvieran estas cruces, parece que se encontraban generalizadas en todos los rincones del ámbito urbano, unas veces por devoción y otras para evitar que en las inmediaciones de las mismas se tiraran inmundicias o se hicieran necesidades fisiológicas.





Hace tiempo os enseñé dos cruces parecidas, aunque no iguales, en el palacio de los Golfines de Arriba, curiosamente también situadas a la izquierda de la puerta. En verdad están a la derecha según sales de casa. Era común, y en algunas personas de cierta edad aún lo sigue siendo, santiguarse al salir de casa. Esta cruz, en ocasiones, servía para tocarla antes de persignarse, como ocurría en muchas iglesias, como os conté en el artículo dedicado a las cruces de la Iglesia de San Juan. En ocasiones se colocaban tras alguna curación milagrosa o alguna intervención divina, como símbolo de haber sido esa casa “tocada” por la gracia de Dios.

No sabremos nunca por qué en esta casa de la Calle Real de Aldea del Cano grabaron esta cruz, lo que si sabemos, es que por suerte, y unas obras, podemos disfrutar de este precioso DETALLE que forma parte de la cultura de nuestra tierra.




 

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