He de confesar que esta colaboración en las IV Jornadas Góticas de Cáceres me deja con un sabor claramente agridulce. Siempre es un honor que te inviten a participar en una mesa redonda junto con un amigo (en este caso el historiador Antonio Rodríguez) para tratar temas que te apasionan y a los que dedicas mucho de tu escaso tiempo. Esa emoción primera deriva en un sentimiento de responsabilidad que se inunda de inseguridad y que te lleva a prepararte los temas que te han asignado, casi con obsesión. En este caso me encomendaron hablar de uno de mis lugares preferidos: la ermita de San Jorge, y además de las casas del miedo de Valdeflores, la de Sierra de Fuentes y como remate a todo esto, de la enigmática ermita del Santo Cristo de Talaván. En los días previos recopilé material audiovisual y documentación actualizada de estos enclaves para así poder ofrecerle a la gente que amablemente se acercó al palacio de la Isla, un contenido de la mejor calidad posible, riguros...
Un recorrido por la Ciudad de Cáceres y sus alrededores, mirando los detalles que nos rodean y que pasan desapercibidos. Algunos de estos lugares serán conocidos por todos, otros sólo por algunos pocos, pero en definitiva, la idea es mostrar la riqueza monumental, cultural y natural de la ciudad y sus alrededores.