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LA VIRGEN QUE ACABÓ EN UN CEMENTERIO


Os quiero contar la historia de la Virgen que podemos ver en una hornacina en las traseras de la capilla del actual cementerio de Cáceres. Voy a contaros el curioso recorrido que ha hecho por distintos lugares de la ciudad.

Nos tenemos que remontar a comienzos del siglo XV cuando en la vieja muralla de la ciudad de Cáceres se abre una puerta para facilitar el acceso a la zona de Ríos Verdes y a lo que ahora es la plaza Mayor, donde se situaban los mercaderes. Como en el resto de las puertas de entrada a la villa se colocó una imagen religiosa que protegería a quienes pasasen por ella, en este caso se colocó un lienzo dedicado a la Virgen de la Estrella. 

Poco a poco, La Puerta Nueva, se convirtió en un lugar muy transitado, siendo ya en esta época el acceso más importante a la ciudad, por ello en el 1700 don Bernardino de Carvajal y Sande, II Conde de la Enjarada, benefactor de la ciudad, plantea al Concejo realizar una obra en dicha entrada para favorecer el tránsito de los carros a su palacio, el actual palacio de Toledo Moctezuma. Pero comienza el conflicto cuando el obispo de Coria, don Sancho Antonio de Velunzas y Corcuera considera que el lugar es sagrado y que es solo él y no el Concejo, y menos un noble, el responsable de acometer una obra en la puerta, por lo que decide de forma unilateral encargar una Virgen de la Estrella de mármol de grandes dimensiones para colocarla tras una reforma de la entrada. Y aquí es cuando se arma el lío entre la nobleza, el Concejo y la Iglesia. Finalmente ganan el contencioso los poderes públicos, con el consiguiente enfado de la Iglesia, que incluso pidió la excomunión de todos los que participaron de la obra.






Para rebajar las tensiones, don Bernardino le encargó al arquitecto del proyecto, Manuel de Larra y Churiguera, el sobrino del creador del estilo "churrigueresco", que añadiera una hornacina con la imagen de una Virgen de la Estrella, que es la que actualmente podemos ver en el famoso arco en esviaje Arco de la Estrella de nuestra ciudad.

El obispo cede la imagen que había sido rechazada al convento de San Francisco, en la que se sitúa durante varios siglos en el templete que aún puede verse en la fachada principal. A finales del siglo XIX de nuevo es trasladada y ubicada en el cementerio de Cáceres, en las traseras de la capilla. Además de visitar esta imagen os invito a recorrer la zona vieja de nuestro camposanto, hay panteones y esculturas muy interesantes, donde podemos disfrutar de preciosos y desconcertantes rincones.












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