Ir al contenido principal

LOS PRIMEROS DEL CEMENTERIO

En los días pasados, con motivo del Día de Difuntos, os contaba algunas curiosidades de los cementerios extramuros de la ciudad, el del Espíritu Santo, y el actual. Hoy termino, por el momento, estas entradas contando la historia de la primera tumba del actual camposanto. 

Según entramos por la puerta que da acceso a la zona vieja del cementerio, el primer enterramiento a mano derecha nos sorprende, no posee una lápida corriente, cuenta con dos grandes escudos de piedra colocados de una manera inusual. 


En este nicho se encuentran los restos de Don Juan Durán de Figueroa y Doña Isabel Baca, fundadores del convento de la Concepción, que al ser desamortizado cayó en ruinas y cuando fue demolido los restos de sus benefactores fueron los primeros trasladados en 1844 al actual cementerio. 



Otros elementos del abandonado y desmantelado convento, del que os hablaré dentro de poco, se usaron en la capilla que os enseñé en el post dedicado a la Virgen de la Estrella. Con esta entrada no pretendo faltar el respeto a nadie, sólo contaros un pequeño episodio de nuestra historia local.

Comentarios

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Entradas populares de este blog

NECRÓPOLIS DE “LAS TRESCIENTAS”. MALPARTIDA DE CÁCERES

Hace algunos años ya, publiqué una entrada titulada “Entre zahúrdas y tumbas en los Barruecos” , donde os mostraba algunos ejemplos de arquitectura vernácula y algunas tumbas excavadas en roca del paraje de “Las Trescientas”, en el Término Municipal de Malpartida de Cáceres. He de reconocer que en aquella ocasión me fui de allí con la sensación de haber recorrido únicamente una pequeña parte del conjunto, pero las prisas y el intenso calor que hacía aquel día, hicieron que me marchara de allí antes de tiempo. Y aunque he pasado por la zona cientos de veces desde entonces, no he vuelto a adentrarme en la finca hasta ahora. Casi cinco años después de aquel artículo, recibo un mensaje privado de un seguidor del blog con fotos de un impresionante conjunto de tumbas que me recordaron inmediatamente a una de las necrópolis de Arroyo de la Luz. Juanma Esteban, que es como se llama esta amable persona, me indica que yo ya he estado muy cerca de allí, aunque estos sepulcros no aparecían en mis

LA PRIMERA MONTAÑESA: LA VIRGEN QUE NUNCA SE APARECIÓ NI LLEGÓ A DESAPARECER

Esta pasada navidad subí al Santuario de la Montaña a hacer algunas fotos del interior de “la cueva” y de algunas inscripciones muy interesantes que guarda, aprovechando que estaba abierta porque es donde suelen colocar el Belén cada año. Mientras enredaba con la cámara, midiendo luces, buscando encuadres… entraron dos señoras que por lo que hablaban no eran de Cáceres, y tras ellas un señor que resultó ser un CATOVI (de Cáceres de toda la vida). Los tres entablaron una afectuosa primera conversación y el señor comenzó a explicarle a las turistas que en aquella cueva se apareció la Virgen de la Montaña a un pastor y que por eso estaba allí la ermita. Y claro, no pude hacer otra cosa que intervenir y contarles, aunque de forma más resumida, lo mismo que os voy a contar en esta entrada del blog: la Virgen de la Montaña nunca se apareció en la Montaña. Siento si decepciono a mucha gente, pero la historia es lo que nos dice. Pero lo peor llegó cuando a aquel señor le expliqué que

EL POZO DE LAS NIEVES DE CÁCERES

Uno de los productos que actualmente usamos a diario, y al que no le damos demasiada importancia por su bajo precio y accesibilidad, en otros momentos  de la historia fue de gran importancia y existía un verdadero negocio alrededor de él: el hielo. Durante siglos este negocio fue muy importante en zonas donde la nieve o el hielo no estaban disponibles la mayor parte del año. Desde Béjar, Hervás o Piornal, se trasladaba la nieve en burros hasta zonas donde se acumulaba en estos pozos de las nieves, y nuestro Cáceres no podía ser menos y poseía (y posee) uno de medianas dimensiones, desde donde se abastecía a las familias pudientes para que refrescasen sus bebidas y alimentos. Esto sucedió hasta finales del siglo XIX, cuando Joaquín Castel Gabás (el fundador de la perfumería y droguería Castel), abrió en Cáceres una fábrica de hielo en Aguas Vivas. En ese momento el pozo dejó de tener sentido y cayó en desuso y abandono. Este pozo sigue resistiendo el paso del tiempo en la ladera norte