Aunque parezca mentira, seguimos haciendo un recorrido por
películas rodadas en nuestra ciudad y alrededores. Películas que no aparecen,
ni por asomo, en las guías publicadas desde las instituciones, pero que merecen
toda nuestra consideración. Hoy trataremos de PEDRO EL CRUEL (1963), cuyo
título original es SFIDA AL RE DI CASTIGLIA. Esta cinta italiana fue rodada en
España recorriendo numerosos escenarios naturales e históricos, recalando en
nuestra ciudad para rodar varias escenas en los dos Castillos de las
Arguijuelas. Según la sinopsis del ABC, la película se sitúa en el año 1354,
cuando Pedro (rey de Castilla), para consolidar su trono se casa con doña
Blanca de Borbón. El hermano del monarca, Enrique de Trastámara, quiere
arrebatarle el trono, por eso secuestra a su futura esposa. El soberano
enfurecido carga contra el castillo del heredero de los Trastámara de una forma
despiadada. Mark Damon interpreta el papel del duro rey y Paolo Gozlino al
hermano deseoso de poder.
Cabe destacar la banda sonora firmada por Carlos Savina, (2
de agosto de 1919 - 23 de junio de 2002) que, además de compositor y director de
orquesta, fue el director musical de películas como The Godfather (1972),
Amarcord (1973), y El oso (1988). Savina trabajó con muchos de los compositores
más destacados del cine en el siglo XX, entre ellos: Ennio Morricone , Armando
Trovajoli , Nino Rota , Mario Nascimbene o Stanley Myers.
LOS CASTILLOS
Los castillos son levantados entre los siglos XV y XVI por
la familia Ovando, como testimonian los escudos que aún hoy se conservan.
El “de abajo” fue propiedad de Francisco de Ovando "el
Viejo" y estuvo asociado desde su construcción al desarrollo de
actividades agropecuarias, pero a la vez tenía elementos comunes a castillos de
la zona ya que disponía de un recinto amurallado y torres de protección. A la
muerte del primer propietario, la propiedad pasó a Francisco de Ovando, «el
Rico», y a continuación a Francisco de Ovando Mayoralgo, hijo del anterior y
nieto del fundador.
El “de arriba” fue levantado por Diego de Ovando de Cáceres
a principios del siglo XVI en las tierras que su padre, Diego de Cáceres, le
había cedido poco antes. La obra fue llevada a cabo por Pedro de Larrea,
maestro de obras de la Orden de Alcántara, y en su construcción se invirtieron
mil ducados que fueron financiados con partes de la dote de la esposa de Diego
de Ovando, Teresa Rol de la Cerda, razón por la cual las armas de ambos
cónyuges se encuentran sobre la portada principal. El castillo se distribuye en
torno a un gran patio central en cuyas esquinas se levantan 4 torres, 3
circulares y la cuarta, la del homenaje, de forma cuadrangular.
PEDRO I, EL CRUEL
Pedro I de Castilla (Burgos, 30 de agosto de 1334 - Montiel,
23 de marzo de 1369), llamado en la posterioridad «el Cruel» por sus
detractores y «el Justo» o «el Justiciero» por sus partidarios, fue rey de
Castilla desde el 26 de marzo de 1350 hasta su muerte. Nacido en la torre
defensiva del Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas en Burgos, Pedro
era hijo y sucesor de Alfonso XI de Castilla y de María de Portugal, hija del
rey Alfonso IV de Portugal y el último rey de Castilla de la Casa de Borgoña.
Su educación fue muy descuidada, pues Alfonso XI, llevado por su amor a Leonor
de Guzmán, dejó la crianza de su heredero a María de Portugal, la reina
consorte, que vivió con su hijo en el Alcázar de Sevilla.

La película habla del secuestro de Blanca de Borbón, su
prometida, pero la verdad es que este enlace fue por razones de estado y no por
amor como nos cuenta la película. Se casó con esta el 3 de junio de 1353 pero
Pedro abandonó a Blanca a los dos días, ya que Francia había incumplido el pago
de la dote, y ordenó que la encerraran en Sigüenza y luego en el Alcázar de
Toledo; con ello provocó la ruptura con Francia, la caída de Alburquerque y una
rebelión en Toledo, que pronto se extendió a otras ciudades. En 1354 y tras la
rebelión, destituyó al alguacil mayor y a los demás depositarios de la
autoridad real nombrados por Alburquerque, reemplazándolos por los Padilla, sus
nuevos favoritos, ya que, desde hace ya tiempo, era amante de María de Padilla.
Incluso el papa Inocencio VI fue informado en Aviñón de las desdichas de la
reina consorte Blanca de Borbón, hermana de la reina consorte de Francia, Juana
de Borbón, venida de su padre Pedro I de Borbón sin la dote monetaria pactada
por los negociadores castellanos de tal boda. Se consiguió entonces que el rey
pasase en Valladolid más tiempo al lado de Blanca. Pero se dice que no hizo
caso a tales quejas pues ya tenía tratos de casamiento con Juana de Castro,
mujer viuda y noble, a pesar de que vivían tanto su esposa Blanca, como su
amante María.
El papa comisionó a Beltrán, obispo de Senez para que formase proceso canónico contra los
obispos de Salamanca y Ávila, y conminase al rey con graves penas para que
abandonase a Juana y se uniese a su esposa. De no hacerlo le daba plena
autoridad para proceder, no solo contra el monarca, sino contra sus ayudas y
cómplices, siquiera fuesen arzobispos, obispos, cabildos, monasterios, duques,
condes, vasallos, castillos y lugares. El papa escribió también al monarca
reprochándole con duras frases sus delitos contra la pública honestidad y el
olvido de los deberes de su rango supremo, esperando que al fin volviera a vida
mejor y al cariño de su consorte.
Y lo de Cruel se lo tenía bien ganado, porque en el 1361
fallecen, supuestamente por envenenamiento, tanto su esposa Blanca, como su
amante María Padilla con la que tuvo finalmente tres hijas y un hijo. Y el
final de este monarca también es digno de película porque muere a manos de su
hermanastro Enrique, que reinaría con el nombre de Enrique II y es más conocido
como Enrique de Trastámara, quien le apuñaló mientras era sujetado por Beltrán
Duguenclín tras pronunciar aquella famosa frase de «ni quito ni pongo rey, pero
ayudo a mi señor».
Enrique II hizo pasear la cabeza de Pedro I clavada en el
extremo de una lanza por diversas ciudades y castillos que aún defendían la
causa del rey Pedro I. Los restos del rey permanecieron varios años en el
castillo de Montiel hasta que fueron trasladados, en fecha que se ignora, a la
iglesia de Santiago de Puebla de Alcocer (Badajoz). En dicho templo
permanecieron los restos del rey Pedro I hasta que, en 1446, el rey Juan II de
Castilla dispuso que se trasladaran al convento de Santo Domingo el Real de
Madrid, donde fueron colocados en un sepulcro delante del altar mayor. Cuando
el convento de Santo Domingo el Real de Madrid fue demolido, en 1869, los
restos mortales de Pedro I fueron llevados al Museo Arqueológico Nacional,
hasta que en 1877 fueron trasladados a la cripta de la Capilla Real de la
Catedral de Sevilla, donde permanecen en la actualidad junto a los de su hijo,
Juan de Castilla (1355-1405). En el Museo Arqueológico Nacional de Madrid se
conserva la estatua orante de Pedro I de Castilla, único resto superviviente
del desaparecido sepulcro del monarca.
Hoy he querido usar de excusa esta película grabada en los
castillos que vemos cuando vamos por la N630 o la A66 dirección sur, para
hablaros de ellos y de un monarca con una vida y una muerte muy intensas y que
estuvo tiempo enterrado en Extremadura, Al Detalle.
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