Ir al contenido principal

PINTURAS RUPESTRES (ENTRE REJAS) EN LOS BARRUECOS

Lo primero que quería aclarar es el título de esta entrada. Ya os he hablado en artículos anteriores de otras pinturas rupestres en Los Barruecos, y aunque estas son espectaculares, no las había enseñado hasta ahora, y para diferenciarlas de las otras, he querido destacar el que se encuentran protegidas por una reja que favorece su conservación y protección, pero que en ningún caso debe entenderse como una crítica a la medida, que desgraciadamente, es necesaria.


Una vez aclarado esto, os diré que nos situamos en la Dehesa de la Zafrilla de Malpartida de Cáceres, junto al camino que nos lleva al Barrueco de Arriba, y en lo alto de un afloramiento rocoso encontramos esta estación a una altura de 377m sobre el nivel del mar, con una entrada de 1 metro aproximadamente y orientada al norte. Las pinturas aparecen en el tercio inferior a una altura de medio metro aproximadamente.

Hay que reconocer que cuando una las visita e intenta distinguir alguna figura, resulta bastante complicado. La pigmentación no se aprecia con demasiada claridad y dependiendo del sol, puede ser que nos marchemos del lugar con la idea de que allí no hay casi nada. Afortunadamente tenemos la ayuda de programas como DStretch, que nos permiten revelar los secretos de la roca mediante el uso de filtros. De esta forma podemos disfrutar de la maravilla que supone esta estación que cuenta con unos 28 motivos.
 
Podemos dividir las pinturas en dos grandes bloques:





A la derecha, en la zona más oriental, distinguimos una gran línea prácticamente vertical que se ha interpretado como un serpentiforme. También son muy evidentes antropomorfos semiesquemáticos que aparecen en una concentración y cantidad poco usuales y que se distinguen bastante bien. Bajo ellos aparece un claro pectiniforme.




En el lado izquierdo, en la zona más occidental del panel, un conjunto de diez barras, dos pectiniformes más y un claro tectiforme. En la bibliografía se describen dos antropomorfos en forma de T, pero yo no he podido localizarlos ni revelarlos en estas imágenes.

Evidentemente no podemos interpretar el significado de estos signos, porque no tenemos la “piedra de Rosseta” que nos lo permita, ni la capacidad de podernos poner en la mente de aquellos artistas, chamanes… o quien quisiera que pintara aquello. Pero el simple hecho de encontrarse en el lugar seleccionado por nuestros antepasados para dejar este mensaje o esta señal, hace que te invada la emoción que con la conexión “vertical” en nuestra especie, te ayuda a entender lo importante que es que nos conectemos, nos comuniquemos y entendamos en lo “horizontal”. Quizá el arte esquemático no es el más espectacular, el más llamativo, pero sí denota una capacidad de abstracción y simbolismo de un encéfalo exactamente igual al nuestro y contiene la llave y las claves para despertar la emoción, el interés y la admiración por estas figuras que, aunque no sepamos interpretar, nos unen con nuestro pasado, con nosotros mismos y nuestro entorno, si nos molestamos en mirarlas y disfrutarlas, Al Detalle.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
Pinturas y grabados rupestres esquemáticos del Monumento Natural de Los Barruecos, de Mª Isabel Sauceda

Comentarios

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Entradas populares de este blog

EL CALLEJÓN DE LOS HUESOS

Cuando uno viaja se encuentra lugares y rincones misteriosos, con leyendas truculentas, fantasmas del pasado, apariciones nocturnas o viejos cementerios que desatan historias muy atractivas para el turismo. Pues aquí en nuestro Cáceres, aunque casi nadie lo conoce, tenemos un callejón cuyos muros están plagados de huesos posiblemente humanos y que pasan inadvertidos a los visitantes. Es cierto que existen por el mundo capillas construidas con huesos, como ocurre con la " Capela dos Ossos " de Évora, no muy lejos de aquí. Hay otras en Austria, en Italia, la República Checa, o en el mismo Cáceres, donde hay una sacristía cuyo suelo está formado por huesos de cordero que ya os enseñaré otro día. Pero en este caso no hablamos de una construcción con huesos, sino que entre los materiales usados para la construcción de un muro aparecen numerosos fragmentos de huesos.  Desde la cuesta de la Compañía, que une la plaza de San Jorge con la de San Mateo, parte un pequeño calle...

UN AMULETO ISLÁMICO POR LAS CALLES DE CÁCERES: LA MANO DE FÁTIMA

A todos nos es familiar la imagen de un llamador con forma de mano en casas más o menos antiguas, e incluso en las modernas, pero quizá no seamos consciente del origen y evolución de este símbolo y todo el significado que encierra. Hoy os quiero enseñar, Al Detalle, este curioso elemento que salpica toda nuestra ciudad y que encierra un gran significado profundo y simbólico. Esas aldabas con forma de mano son una evolución de otro símbolo que aún pervive, y que por estas cosas de la globalización, es cada vez más común: La Mano de Fátima. Este icono es la representación de una mano abierta con los dedos juntos y colocada de forma plana. Y aunque a nosotros nos llega como herencia islámica, la imagen y simbolismo de la mano puede encontrarse en el propio origen de la humanidad, no olvidemos las pinturas de manos con dedos “amputados” que en nuestra cueva de Maltravieso representan las pinturas rupestres más antiguas del mundo con una edad de, al menos, 66700 años. Pero también ...

LANEANA. LA DIOSA DE LA FUENTE DE TORREORGAZ

Los alrededores de esta ciudad parece que no dejan nunca de sorprender. Hace un tiempo, encontré en la web de Hispania Epigráfica la referencia de unas inscripciones en la "Fuente de la Higuera" en Torreorgaz. Estamos acostumbrados a estelas o lápidas que aparecen en cercas, fachadas o muros de iglesias, pero no a inscripciones en una piedra en medio del campo, y que además hagan referencia a una deidad hispánica. Así es que no me pude resistir y me subí a la bici a preguntarle a los paisanos por la fuente. Después de un par de intentos infructuosos decidí llamar a mi amiga Olga, de allí de Torreorgaz, y en unos minutos y algunas consultas, pudo explicarme cómo llegar. Aunque no me quedó muy claro, y no las tenía todas conmigo, volví a subirme a las dos ruedas y me encaminé hacia "un pequeño valle" a unos 700 metros de la ermita de San Isidro, en la cola del pantano de Valdesalor. Por fin encontré una de las dos inscripciones, la otra estaba bajo las zarzas...