Hace años os hablé de la ermita de los Santos Mártires de
Cáceres (de la antigua y de la nueva), Al Detalle. En aquella ocasión hacía una
somera referencia a que esta pasó de depender de la Iglesia de Santiago El
Mayor, a la parroquia de San Blas en 1959, aunque no disponía de mucha más
información, hasta ahora. Hace unos pocos meses, por casualidad, en una
librería de viejo de Badajoz me topé con un viejo libro de cuentas, de color
negro y lomo y esquinas con adornos marrones en el que podía leerse en un papel
pegado en el frente y escrito a mano, lo siguiente:
Os podéis imaginar la emoción (y la extrañeza) que sentí por
encontrar este documento en un lugar así y en disposición para poder
adquirirlo. La verdad es que no me lo pensé y lo compré por un precio ridículo
porque, con total seguridad, este tipo de cosas solo tienen valor para un
puñado de personas entre las que me encuentro.
Al abrirlo, sin saber muchas más cosas que unas breves notas
apuntadas por el vendedor, la emoción me invadía y la expectación crecía al
paso de cada una de sus amarillentas y manuscritas hojas. Entre dos de ellas
sobresalía un papel que no pertenecía al propio cuaderno y cuando comprobé lo
que era no me lo podía creer, aunque, por ahora, no os voy a contar qué
contenía ese documento, para eso hay que esperar al final de la entrada. Hoy
tampoco trataré de las cuentas de la Cofradía de Nuestra Señora del Amor
Hermoso, cuya primera anotación es de 1904 porque eso lo veremos en otra
entrada más adelante.

La primera anotación de las cuentas de la Parroquia de los
Santos Mártires, seguramente por aprovechar el viejo libro, es del día 23 de
enero de 1944 donde podemos leer: “Existencias al hacerme cargo de la
Parroquia” y firma la hoja “El Cura Párroco Lorenzo Pascual”. En ese instante
la ermita contaba con 138,30 pesetas a los que en ese 1944 se suman intereses
desde 1945-42 y algo destacable, el arrendamiento de un Corral en la zona de
Fuente Concejo, por el que la cofradía ingresaba 140 pesetas anuales. Sumando
ingresos y descontando gastos, el año arrojó un saldo positivo de 239,98
pesetas.
Sería muy tedioso ir detallando todos los gastos e ingresos de la Cofradía de los Mártires año por año, pero sí llegaremos hasta 1959 descubriendo los principales datos y acontecimientos de los que nos informa este libro de cuentas.
De las primeras cosas que hace Lorenzo Pascual es subir el arrendamiento del corral de Concejo a 175 pesetas en 1946. También podemos concluir que las fiestas de los Mártires de estos años se limitaban a la Eucaristía y Sermón, que en ese 1946 suponen unos gastos de 40 pesetas con unos mínimos ingresos de 4,5 pesetas por cada una de las tres misas que se dan en esos días de enero. No es hasta 1947 cuando la fiesta toma mayor importancia y se realiza una mesa de ofrendas, “la mesa de las Roscas”, de la que se obtienen la no desdeñable cantidad de 1156,8 pesetas, aunque los gastos en ella ascienden a 271,5. Los ingresos aumentan con el alquiler del corral y a comienzos de 1947 se produce un gasto de 310,95 pesetas en unas mesas para la ermita. En ese 1947 aparece mencionada por primera vez la cuenta donde se ingresa el dinero en la Caja de Ahorros de Cáceres, la libreta con número 16091 acabando el año con 1111,83 pesetas.
En 1948 vuelve a ofrecerse la mesa de la Rosca que aportan
1786 pesetas con unos gastos de 261. Ese año se usa parte del dinero para
comprar un juego de candelabros y crucifijo que cuestan 996 pesetas, acabando
el ejercicio con un saldo a favor de 1711,79 pesetas en lo que es una mejora
importante si lo comparamos con las 240 con las acabó el primer año de gestión
del párroco Lorenzo Pascual.

Pero algo debió pasar en mil novecientos cuarenta y nueve porque ese año deja de celebrarse la fiesta con la mesa de la rosca, principal fuente de ingresos, y ese año solo se anotan gastos de la fiesta de los mártires por un valor de 193,75 pesetas por la misa solemne y el sermón. El corral de Concejo sigue aportando 175 pesetas anuales. Lo que hasta ahora habían sido unas cuentas aseadas comienzan a convertirse en una ruina acabando 1951 con una deuda de 1.638,83 pesetas tras acometerse unas importantes obras en la ermita. El importe de albañilería alcanza las 1.849,47 pesetas, la carpintería 76,75 y los trabajos de pintura 944. Esta puesta a punto lleva a la deuda anteriormente mencionada y aunque el siguiente año reciben la visita pastoral, suponemos que, para inspeccionar la ermita tras la reforma, del obispo Manuel Llopis Iborra el diez de febrero de 1952, la cosa no mejora y acaba el año con esa deuda de 1.682,42 pesetas. En la hoja correspondiente a ese año de mil novecientos cincuenta y dos aparece en la firma y el sello del obispo, algo que suma valor a este humilde libro de cuentas.

En 1953 la manera que encuentra el párroco para salir del apuro económico es vender el corral de Concejo por 5000 pesetas al Colegio de San José con lo que el año acaba con un saldo a favor de 3.037,21 pesetas en la libreta de la Caja de Ahorros de Cáceres. Con este dinero en 1954 vuelven a acometerse obras por un valor de 1.197,50 pesetas donde solo se anota un ingreso de 10,77 pesetas provenientes de la Cofradía del Amor Hermoso, aunque no sabemos por qué razón, y también comienza ese año la “asistencia parroquial a enfermos” con lo que ganan 33 pesetas. Gracias al remanente del año anterior el ejercicio arroja un balance a favor de 1.598,94 pesetas en la libreta de dicha caja de ahorros.
La asistencia enfermos solo se registra en algunos años más, ganando con ello 22,2 pesetas en 1955 sin que haya más fuentes de ingresos en estos años apareciendo solo gastos de, por ejemplo, de cera en 1956 por 95,30 pesetas o 16,50 pesetas en 1957 por esa asistencia a los enfermos. Un año después, año en que los Mártires dejan de pertenecer a la Iglesia de Santiago, reciben los intereses por todos los años anteriores de la Caja de Ahorros por un total de 119,07 pesetas en el período entre 1953 y 1956 y 29,50 por el año de 1957, dejando un saldo a favor de 1.236,10 pesetas que se ingresan y se entregan a la parroquia de San Blas de quien dependerá la ermita desde ese momento a comienzos de mil novecientos cincuenta y nueve. 
¿Os acordáis del folio suelto del que hablé al principio? Pues
el documento firmado por los interesados, con sus sellos correspondientes,
donde se hace el traspaso de los bienes de los mártires desde la iglesia de
Santiago a la parroquia de San Blas. Lo firman Lorenzo Pascual como cura
párroco de Santiago y José Reveriego como el cura párroco de San Blas, el
veinticinco enero de 1959, momento en el que dejan de apuntarse, como es
lógico, las cuentas de la ermita en este libro.
Sé que este libro de cuentas y este documento no deberían estar en mi casa, por eso ya me he comprometido, en cuanto termine de estudiar la parte que me queda de la Cofradía de Nuestra Señora del Amor Hermoso, a donarlo al Archivo Diocesano para que lo conserven y pueda ser consultado por cualquiera que tenga interés en él y quede ahí para siempre, pero al menos quería disfrutar de este pedacito de la historia de la ciudad durante unas semanas y así poder mostrároslo Al Detalle.
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