Ir al contenido principal

EL RADIOFARO DEL AERÓDROMO DE CÁCERES

En la Feria del Libro de Cáceres del 2022 se presentó un precioso y muy ilustrativo libro titulado El Aeródromo de Cáceres. De la historia de la aviación a bien cultural, editado por el Ministerio de Defensa y escrito por José Antonio Estévez Morales y mi querida Raquel Preciados. El libro lo podéis leer pinchando aquí. En él, de una manera muy documentada, se trata de la historia de este aeródromo cacereño y se hace un repaso por las instalaciones que se conservan y algunas de las que se han perdido. Yo os he enseñado la mayoría de ellas en varias entradas del blog a las que en la publicación se hacen mención, algo de agradecer acostumbrado a que se use la información de este blog sin hacer la adecuada cita... pero eso es otra historia de la que hablaremos otro día, si queréis.


Pues de todas las instalaciones recogidas en el libro me quedaba una por visitar y enseñaros: el Radiofaro. Los radiofaros son estaciones de radio terrestres situadas en localizaciones fijas y que emiten de forma continua señales con el objetivo de ayudar a la navegación aérea. En los años 50 se popularizaron los radiofaros VHF omnidireccional (VOR) para navegación en corta distancia, algo que ofrecía un sistema que durante mucho tiempo se basó en la observación y localización a simple vista de las pistas de aterrizaje. 

El VOR (VHF, omnidirectional range), diseñado en Estados Unidos y estandarizado internacionalmente en el año 1949 por la International Civil Aviation Organization (ICAO), es el más utilizado alrededor del mundo. La señal enviada por el radiofaro está comprendida en la banda entre 108 y 118 MHz, la cual está a su vez dividida en canales de 50 KHz. Aunque esta banda presenta pocas interferencias atmosféricas, un inconveniente de la misma es que las señales generadas tienen poco alcance. Para aliviar este problema, se suelen situar los radiofaros en zonas elevadas. En este sistema, la señal enviada por el radiofaro es direccional. Para ello, se utilizan dos antenas: una no direccional y una direccional formada por dos aristas desfasadas 90° entre sí. Entre ellas se suele situar una caseta o casilla de control.






Pues, a pesar de las décadas de total abandono, en nuestro Cáceres, conservamos las instalaciones, al completo, de un radiofaro VHF y es lo que vamos a visitar hoy, Al Detalle. Encontramos las dos antes y la caseta en Las Minas, Polígono 24, Parcela 221, según el registro catastral. La primera torreta llama mucho la atención por su forma troncopiramidal rematada en una plataforma con barandillas (en mal estado), a la que se accedía por una escalerilla interior.  Es una interesante obra que, a pesar del óxido, resiste el paso del tiempo de una manera más que digna. 





A escasos 40 metros la caseta que serviría de control de las comunicaciones. Una sencilla construcción cuadrangular de ladrillo lucido con tejado (desaparecido) a dos aguas. Es una sola habitación de unos 18m2. 






A algo menos de 50m al noroeste, la segunda antena, esta vez mucho más estrecha, de planta rectangular y sujeta por tres tirantes de acero. El ingenio con el que se ancló al suelo es un magnífico ejemplo de ingeniería civil que ha demostrado su eficacia, porque más de 60 años después de su instalación, sigue cumpliendo con su función. 


Hoy solo nos hemos querido asomar a esas "antenas" que vemos desde el ferial o la carretera, para mirar los Detalles que nos quedan del desaparecido Aeródromo de Cáceres, y hemos aprovechado para acercarnos a un interesantísimo libro imprescindible para saber más sobre la historia de nuestra ciudad. 

Comentarios

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Entradas populares de este blog

EL CALLEJÓN DE LOS HUESOS

Cuando uno viaja se encuentra lugares y rincones misteriosos, con leyendas truculentas, fantasmas del pasado, apariciones nocturnas o viejos cementerios que desatan historias muy atractivas para el turismo. Pues aquí en nuestro Cáceres, aunque casi nadie lo conoce, tenemos un callejón cuyos muros están plagados de huesos posiblemente humanos y que pasan inadvertidos a los visitantes. Es cierto que existen por el mundo capillas construidas con huesos, como ocurre con la " Capela dos Ossos " de Évora, no muy lejos de aquí. Hay otras en Austria, en Italia, la República Checa, o en el mismo Cáceres, donde hay una sacristía cuyo suelo está formado por huesos de cordero que ya os enseñaré otro día. Pero en este caso no hablamos de una construcción con huesos, sino que entre los materiales usados para la construcción de un muro aparecen numerosos fragmentos de huesos.  Desde la cuesta de la Compañía, que une la plaza de San Jorge con la de San Mateo, parte un pequeño calle...

UN AMULETO ISLÁMICO POR LAS CALLES DE CÁCERES: LA MANO DE FÁTIMA

A todos nos es familiar la imagen de un llamador con forma de mano en casas más o menos antiguas, e incluso en las modernas, pero quizá no seamos consciente del origen y evolución de este símbolo y todo el significado que encierra. Hoy os quiero enseñar, Al Detalle, este curioso elemento que salpica toda nuestra ciudad y que encierra un gran significado profundo y simbólico. Esas aldabas con forma de mano son una evolución de otro símbolo que aún pervive, y que por estas cosas de la globalización, es cada vez más común: La Mano de Fátima. Este icono es la representación de una mano abierta con los dedos juntos y colocada de forma plana. Y aunque a nosotros nos llega como herencia islámica, la imagen y simbolismo de la mano puede encontrarse en el propio origen de la humanidad, no olvidemos las pinturas de manos con dedos “amputados” que en nuestra cueva de Maltravieso representan las pinturas rupestres más antiguas del mundo con una edad de, al menos, 66700 años. Pero también ...

LANEANA. LA DIOSA DE LA FUENTE DE TORREORGAZ

Los alrededores de esta ciudad parece que no dejan nunca de sorprender. Hace un tiempo, encontré en la web de Hispania Epigráfica la referencia de unas inscripciones en la "Fuente de la Higuera" en Torreorgaz. Estamos acostumbrados a estelas o lápidas que aparecen en cercas, fachadas o muros de iglesias, pero no a inscripciones en una piedra en medio del campo, y que además hagan referencia a una deidad hispánica. Así es que no me pude resistir y me subí a la bici a preguntarle a los paisanos por la fuente. Después de un par de intentos infructuosos decidí llamar a mi amiga Olga, de allí de Torreorgaz, y en unos minutos y algunas consultas, pudo explicarme cómo llegar. Aunque no me quedó muy claro, y no las tenía todas conmigo, volví a subirme a las dos ruedas y me encaminé hacia "un pequeño valle" a unos 700 metros de la ermita de San Isidro, en la cola del pantano de Valdesalor. Por fin encontré una de las dos inscripciones, la otra estaba bajo las zarzas...